01/02/2012
No hay espacio más glamoroso en la industria automotriz que aquel que ocupan los modelos descapotables. Esa condición particular que les permite a los usuarios elegir el cielo como techo es una característica que ningún otro modelo puede igualar. Y probablemente por eso generan tanta atracción.
En la actualidad la oferta de modelos convertibles ha crecido considerablemente desde la incorporación de los sistemas de techo duro retráctil (como el que utilizan los modelos del tipo coupé cabriolet), una solución que, de alguna manera, ayudó a incrementar la oferta de este tipo de productos, al ser aprovechada por muchas marcas generalistas.
Pero los descapotables convencionales, es decir, aquellos que en condiciones normales están descubiertos y si fuera necesario deslizan sobre el habitáculo un techo de lona, son miembros selectos de un club en el cual la exclusividad es la marca distintiva, y que en nuestro país tiene muy pocos representantes.
Sin embargo, un nuevo socio acaba de incorporarse, el Audi A3 Cabrio, modelo presentado a nivel mundial en 2007 y que llega a nuestro país en una única opción de motorización, naftera 1.8 TFSI de 160 CV, aunque con caja manual (53.500 dólares) o automática S tronic (57.575 dólares), unidad que analizamos en esta nota.
Diseño
No aparecen muchas diferencias respecto del modelo carrozado y, aunque mantiene el aspecto del dos volúmenes, en este caso el baúl está separado del habitáculo. Sin embargo, sí existen cambios en la estructura, con el incremento de la rigidez en diferentes sectores para mejorar las condiciones de seguridad. Otro elemento particular en este aspecto lo constituyen los arcos de seguridad.
Utiliza un techo de lona de accionamiento eléctrico y muy rápido: tarda nueve segundos para completar la operación de apertura o cierre, maniobra en la cual no es necesaria la intervención del conductor más allá de accionar la tecla correspondiente. No obstante, el dato más destacado aparece en la insonorización. Con el techo de lona desplegado, el nivel de ruido que llega hasta el habitáculo no es mucho mayor que el que aparece en el modelo con techo duro, gracias a que la capota está construida con un diseño de tres capas aislantes. Esta característica es muy bienvenida, ya que transforma al A3 Cabrio en un auto para usar todos los días. De todos modos, algunas vibraciones estructurales, típicas de los modelos sin techo rígido, pueden generar cierta molestia.
Lea el resto de esta nota en la edición de diciembre de la Revista Parabrisas



Edición