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Columnistas

05/12/2012

Una interesante temporada 2012 de F1

La aplicación de nuevas reglas relacionadas con el alerón y los neumáticos hicieron que el piloto volviera a adquirir una importancia fundamental en las carreras de Fórmula 1. Quizá por esta causa cinco corredores que ya habían sido campeones se ubicaron en los primeros puestos.
Fernando Alonso, puso todo de sí, pero su Ferrari no fue la más competitiva. Sebastian Vettel, el tricampeón más joven de la historia de la F1: 25 años de puro talento.

La temporada 2012 de Fórmula 1 será recordada porque produjo varios hechos destacados a nivel estadístico. Fue el campeonato en el que participó la mayor cantidad de pilotos que se habían consagrado campeones mundiales en la categoría y también el más largo, ya que se disputaron veinte competencias en la temporada.

Por otra parte consagró, y con mucho margen, el tricampeón más joven de la historia, Sebastian Vettel, que a los 25 años consigue lo que Schumacher había logrado a los 31, y, muchos años antes, Juan Manuel Fangio a los 44. Nombramos solo estos casos, porque son los únicos que consiguieron tres campeonatos en forma consecutiva, aunque Vettel es el único que logra esta hazaña a partir de su primer título.

Pero más allá de los datos estadísticos, y de la interesante comparación de las edades que podrá ser tema para un futuro análisis más detenido, hay que destacar que este campeonato resultó ser, tal vez, el mejor de los últimos años en cuanto a espectáculo y competitividad. Permitió recuperar el interés del público en una categoría que llevaba mucho tiempo de competencias anodinas y con resultados previsibles que habían afectado mucho su popularidad. Parece interesante, entonces, tratar de profundizar en los aspectos que influyeron para que esto ocurriese.

El alerón
La suma de grandes pequeños detalles logró finalmente el efecto que hace tiempo era buscado, y que se podrían sintetizar de la siguiente manera. En primer lugar, las nuevas reglas vinculadas con la aerodinámica permitieron reducir el porcentaje de importancia que ese aspecto tenía en el rendimiento del auto. A través de estas leyes se consiguió que los vehículos circularan más juntos sin que los pilotos perdieran el control. Así apareció en todo su valor la utilización del dispositivo DRS, que permite variar la incidencia de un pequeño alerón trasero, cuyo uso produce una diferencia de velocidad máxima de unos 15 km/h. Esto facilitó los sobrepasos y produjo varias luchas por las posiciones que resultaron  interesantes e influyeron en los resultados, dado que las nuevas reglas impiden que un piloto “retenga” fácilmente a otro detrás simplemente cubriendo la cuerda, como era tradicional. Actualmente, cuando quiere defender su posición tiene que circular lo suficientemente rápido en todo el circuito como para que el que lo sigue no pueda pasar con una diferencia de tiempo menor a un segundo por el punto de control de DRS, ya que en ese caso puede resultarle imposible conseguir que no lo pasen en la recta siguiente.

Cuando el piloto que fue sobrepasado piensa que tiene un rendimiento mecánico similar, intentará no ceder simplemente su lugar sino que tratará de circular a la par, en la medida que las curvas se lo permitan, para procurar recuperarse o, en última instancia, mantenerse cerca para ver si consigue “devolver las atenciones” en el próximo sector de recta habilitado para usar el DRS a su favor.
Muchas veces y en todas las posiciones esta innovación favoreció interesantes luchas rueda a rueda que entusiasmaron a los espectadores como hacía mucho que no ocurría.

Lea el resto de esta nota en la edición de Diciembre de la Revista Parabrisas.

 

 

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