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07/06/2016

La conducción por gestos, cada vez más cerca

Las principales automotrices trabaja en sistemas que faciliten las tareas al piloto. El touch y la mirada, las alternativas.
Panasonic trabaja en un prototipo de cabina que utiliza dos cámaras infrarrojas para detectar 15 movimientos de la mano. Crédito: Panasonic / dpa-tmn.

Parece como si Alf Pollex estuviera tratando de espantar una mosca. Pero el director de desarrollo de infotainment de Volkswagen sacude la mano delante de la consola central de su auto oficial por otros motivos. Pollex está sentado en el E-Golf Touch, en el que la automotriz alemana está probando el nuevo sistema indicador y de mando para la gama de modelos del Golf.

Cada vez que Pollex pasa la mano por delante de la consola cambia lo que se visualiza en la pantalla. Sin necesidad de tocar nada aparecen nuevo álbumes en la lista de reproducción, o la galería de fotos muestra la próxima imagen.

VW adelanta así la próxima etapa en la búsqueda de una cabina cada vez más reducida: por un lado se comienza a establecer la pantalla táctil, inspirada en los smartphones y las tablets, como elemento central de mando en el auto (incluso aún no llegó a fabricantes como Mercedes), mientras por el otro lo táctil se vuelve lentamente superficial. Inspirado en el lema “por favor no tocar”, se impone ahora el manejo por gestos.

Esta tecnología no es precisamente nueva y es utilizada en cámaras o sensores de proximidad, que detectan el movimiento y se transforman en órdenes de mando para el sistema de infotainment. Sin embargo, al utilizarla en el Golf, Volkswagen se convierte en el primer fabricante que aprovecha el manejo por gestos en el segmento de mayor venta, asegura el jefe de la marca, Herbert Diess.

Los ingenieros de VW le adjudican un rol fundamental a la tecnología. Según explican, para controlar el flujo de información en un auto cada vez más conectado, para minimizar las distracciones y maximizar la experiencia de diseño, el objetivo es desterrar cada vez más los botones e interruptores y pasarse a la tecnología que se maneja sin contacto.

Sus colegas en BMW dieron un paso más en el Serie 7 actual. El nicho es más pequeño y el precio más alto, pero la berlina de lujo no reconoce sólo un gesto como el de Pollex, sino también un par de señales con el dedo. Por ejemplo, con un movimiento de la mano se puede aceptar o rechazar una llamada. También se puede regular el volumen o activar el menú principal, explica el fabricante alemán en Múnich.

“De esta forma logramos una especie de lenguaje de mando adicional, que se suma a la actual oferta de la rueda del iDrive, de las pantallas táctiles, los interruptores y los comandos por voz”, explica el experto de BMW Marcus Behrendt.

Mientras el Golf utiliza sólo uno y el Serie 7 una serie de gestos, Panasonic ofrece más opciones. Un prototipo de cabina, que se estima podrá ser fabricado en serie en el transcurso de esta década, cuenta con dos cámaras infrarrojas que captan 15 movimientos. Con estos gestos puede elegirse determinados puntos del menú, dividir la información en diversas pantallas, cambiar de emisora de radio o regular el volumen, explica el jefe de Automoción, Fabien Roth.

Más allá de que sea uno o más de una decena de gestos, en todos los casos debe sacarse una mano del volante. Y para que no haya malos entendidos, los gestos deben ser sencillos y fácilmente reconocibles, admite Dörte Eimers-Klose, del fabricante de autopartes Bosch.

Valeo, otro proveedor de productos para automóviles, quiere evitar esto y desarrolló por lo tanto como alternativa un manejo por mirada: las cámaras captan la dirección de la mirada del conductor y a partir de ella deducen los comandos. Para ello hay que mirar un interruptor durante largo rato para activar una función.

Matthias Wirth, de Opel, trabaja en el desarrollo de un concepto de mando del prototipo GT Concept. Este deportivo se maneja sólo con una palanca y un touchpad en el centro. Para ello, no sólo depende de la comunicación constante con la central OnStar, el servicio de asistencia de Opel, que maneja todos los ajustes a distancia, sino de un sistema electrónico que va conociendo cada vez más al conductor con cada kilómetro.

“El auto se convierte así en un compañero digital y concreta los deseos del conductor antes de que los haya expresado. Si esto funciona, en algún momento ya no serán más necesarios los elementos de mando”, asegura Wirth.

FUENTE: Thomas Geiger (dpa)

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