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15/02/2017

Chevrolet Cruze 5P

Por Christian Hein | Este mediano de producción nacional se impone con una silueta de cinco puertas con la que toma un aspecto más deportivo. Mantiene los atributos del 1.4 turbo, aunque resigna algo de espacio para el equipaje. Fotos
El nuevo Chevrolet Cruze hatchback. // PH: Alejandro Cortina Ricci

El del Cruze es, sin duda, uno de los grandes lanzamientos del año. No solo por las cualidades del vehículo en sí, sino también porque es uno de los automóviles de la más alta tecnología entre los que se producen en Argentina. Además, este vehículo, junto al VW Golf marcan un punto de inflexión en el segmento, en cuanto al “downsizing” de los motores, ya que ambos cuentan con impulsores turbo de apenas 1,4 litros. Algo impensado para un mediano hace apenas unos años.
Presentado en mayo de este año en variante sedán, el modelo suma ahora esta versión de cinco puertas con la que atrae a un público más amplio, valiéndose del aire deportivo que le infiere la cola trunca y demás aditamentos, como el alerón sobre la luneta, los plásticos negros que rodean los rompenieblas delanteros o los deflectores, también negros, que revisten la parte inferior del paragolpes, donde además asoma un caño de escape mucho más grande y llamativo que el de la versión “larga”.

Dotado a full
Entre las pocas diferencias de equipamiento, esta variante suma techo solar, al mismo tiempo que conserva el buen nivel de elementos de confort, entre los que se destacan los tapizados de cuero, el sistema de arranque del motor sin llave y también con encendido a distancia, el cargador inalámbrico para celulares que dispongan de esa tecnología, los sistemas de proyección de la pantalla del smartphone en el display táctil de 7″, el sistema de asistencia OnStar que inauguró el modelo en nuestro país y la cámara de marcha atrás.

A partir del Hatch se suma también el servicio de diagnóstico, que permite al usuario chequear por medio de una aplicación o la web, el kilometraje, nivel de presión de neumáticos y el estado de los principales sistemas del vehículo como motor, transmisión, emisiones, frenos y airbags. En contraposición a la larga lista, entre los faltantes de esta versión full resaltamos el climatizador bizona, los faros con leds o xenón y la rueda de auxilio, que es temporal. Un apartado merece el tablero de instrumentos, que además de tener un diseño agradable gracias a la mayoría de indicadores analógicos, es claro, preciso y completo.
Mención aparte merece el asistente del estacionamiento, que a través de la dirección ayuda al conductor a realizar la maniobra.

La guardia bien alta
Para la seguridad de los pasajeros, entre los elementos “estándares”, vale repasar los seis airbags, los anclajes Isofix, el control de estabilidad y los faros para niebla, tanto delanteros como traseros. También dispone de alerta de punto ciego en los espejos laterales, el sistema de mantenimiento de carril que, mediante un radar ubicado en el parabrisas, a través de movimientos automáticos de la dirección, mantiene el vehículo dentro de las marcas del carril, siempre y cuando estén pintadas, claro.

Además cuenta con sistema de alerta de colisión que, tal como está aclarado en el manual, tiene un funcionamiento no determinante y eso lo comprobamos en varias oportunidades, cuando intencionalmente estiramos la frenada con respecto al auto que nos precedía, sin ser alertados por ello, a pesar de estar seteado en el nivel más “sensible” de los tres posibles. Esta versión cuenta, además, con un medidor de distancia (expresada en segundos) respecto del vehículo que lo precede.

Más corto
Con 21,7 centímetros de menos en el largo, es 15 milímetros más alto y el resto de las dimensiones son calcadas del sedán. En el espacio interior del hatchback la parte delantera del habitáculo y la posición de manejo no cambiaron en absoluto, valiéndose en ambos casos de la butaca eléctrica y de la regulación en altura y profundidad del volante para llegar a una confortable postura, sin importar la talla del conductor. La única crítica en este sentido es la poca visibilidad que premite la reducida luneta a través del espejo central.
El sector trasero sigue aportando un espacio razonable para las piernas y la altura del techo no significa ningún obstáculo para personas de hasta un metro ochenta, salvo al momento de acceder o salir del vehículo, debido al movimiento extra que hay que realizar para sortear la caída del techo.
El baúl fue el más afectado, ya que de los 440 dm3 del sedán pasó a ofrecer apenas 290 dm3. Un volumen que se acerca más al de los compactos que al de sus competidores del segmento mediano, en los que la mayoría ronda los 350 dm3.
En el habitáculo una buena calidad general, está en sintonía con los mejores exponentes del segmento. La tonalidad clara del tapizado suma una mayor sensación de habitabilidad.

Mucho con poco
Los 153 CV logrados a partir de apenas 1,4 litros de cilindrada, hablan a las claras de lo evolucionado del motor. Gracias a la incorporación del turbo y la inyección directa, entre otras, además de prestaciones suficientes para su segmento (alcanza una velocidad máxima de 212,1 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos), lo más notable son los bajos niveles de consumo que logra con la complicidad de un torque de 25 kgm,–a partir de las 2.000 vueltas–, de una caja automática de seis velocidades, un coeficiente aerodinámico de Cx 0,34 (el sedán tiene 0,29) y el sistema de arranque y parada Start/Stop que, recordemos, apaga el motor cuando el auto está detenido y lo enciende cuando se suelta el freno o cuando por algún motivo necesita del alternador.

De esta manera, para desplazarse en ciudad demandó 11,3 km por cada litro consumido, mientras que con la misma cantidad de nafta, a 90 km/h recorre 18,6 km y a 120 km/h, 15,2 km.

Buen promedio
El confort de marcha es otro de los aspectos más destacados del Cruze. Esta característica se complementa con un excelente aislamiento del interior y de las cómodas butacas para atenuar el maltrato que suele darnos el congestionado tránsito de nuestras grandes ciudades y sus descuidadas calles en general. Muestra un buen comportamiento rutero, viajando firme a altas velocidades y doblando sin rolar demasiado ni mostrar exageradas tendencias sub o sobrevirantes.

La dirección eléctrica acompaña con una asistencia progresiva que va desde muy liviana para maniobras cerradas, hasta muy firme en alta.

Fuerte apuesta
La gama Hatch se reparte entre las variantes LT, LTZ y LTZ Plus. La primera viene solo con caja manual y cuesta $ 360.000. La variante LTZ está disponible con cajas manual y automática, ambas de seis velocidades, a $ 398.000 y $ 412.000, respectivamente.

Por último, la LTZ Plus probada, que solo se ofrece con caja automática, cuesta $ 462.000 (el sedán cuesta $ 475.000). Dichos valores colocan al Cruze en una posición bien favorable en el segmento excelente relación precio-producto. Entre sus rivales full automáticos figuran el Ford Focus 2.0 Titanium AT de 170 CV, a $ 492.400; el Golf 1.4 TSI Highline DSG de 140 CV, a $ 494.712 y el Peugeot 308 1.6 THP Feline de 165 CV, a $ 461.700. También aparece el Hyundai i30 GLS 6AT, a unos elevadísimos u$s 38.400 (unos $ 605.000).
Con una lógica garantía de tres años, el Cruze sigue mostrándose como un modelo avanzado dentro de la industria local y muy superior a su antecesor, del que ahora solo vamos a extrañar su motorización Diesel.

FICHA TECNICA CHEVROLET CRUZE HATCH

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2 pensamientos en “Chevrolet Cruze 5P”

  1. Muy bueno el test. Como siempre, la parte cualitativa, impecable.
    Consulta: el motor tiene Cadena de Distribución ? o correa ?
    Gracias
    Saludos

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