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28/03/2017

California planea permitir la circulación de “autos robots”

Las autoridades de ese estado norteamericano proyectan regular la utilización de vehículos autónomos. Otras experiencias estadounidenses.
Un auto de conducción autónoma de Google circula el 17 de mayo de 2016 en Mountain View, California, EEUU. El estado de California planea autorizar la circulación de autos robot sin la presencia de un conductor humano a bordo. Foto: Andrej Sokolow/dpa Crédito: Andrej Sokolow / dpa.

Autoridades de tráfico del estado de California, en los Estados Unidos, presentaron una propuesta para autorizar la circulación de “autos robots” o autónomos, es decir, sin conductor humano a bordo. El proyecto incluye una serie de regulaciones para su desenvolvimiento en la vía pública que incluyen, por ejemplo, disponer de un sistema de comunicación para la conducción remota. Asimismo, establece bases jurídicas para la venta de este tipo de autos.

Estas disposiciones serán discutidas en una audiencia púbica el próximo 25 de abril.

La propuesta es novedosa en los Estados Unidos, ya que hace apenas un año se prohibió que los autos autónomos no tuvieran volante o pedales, lo que llevó a que Google y otras empresas continuaran colocándolos en sus biplazas redondos, aunque consideraran que en el futuro los “autos robot” no necesitarían de estos elementos ya que podrían ser manejados completamente por computadora.

En tanto, en el estado de Michigan ya se autorizó por ley la implementación de tests de circulación autónoma sin presencia de conductores humanos; incluso en la misma California se están probando autos autónomos con un conductor a bordo desde 2014, experiencia en la que participa un total de 21 empresas. En este último caso, los protocolos internos revelaron que los conductores humanos tuvieron que intervenir en algunas ocasiones. Pero, a pesar de leves variaciones entre las distintas firmas, los resultados mejoraron año a año.

Una de las controversias a las que deberá enfrentarse este nuevo proyecto californiano es la posibilidad de un accidente importante debido a que no habrá ningún humano a bordo del vehículo que lo impida. Y hay un ejemplo concreto que justifica este pensamiento: en diciembre pasado, un auto autónomo de la empresa de transporte urbano Uber se saltó un semáforo en rojo ante un paso de peatones porque el software del vehículo no reconoció la señal. La persona que se hallaba a bordo no intervino a tiempo y el vehículo atravesó el paso peatonal, sin que se lamentaran víctimas.

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