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Manejo Preventivo

18/04/2017

Tips para saber qué hacer en caso de que fallen los frenos

¿Alguna vez imaginaste qué ocurriría si, de repente, no pudieras detener el auto? Te acercamos algunos consejos para evitar un accidente.
Tips para saber qué hacer en caso de que fallen los frenos.

¿Alguna vez imaginaste, al momento de manejar, qué ocurriría si fallaran los frenos? Uno piensa, imagina soluciones, recuerda consejos, pero cuando hay que actuar, todo se nubla. Intentaremos ayudarte a elaborar un plan de acción en caso de una situación de emergencia como lo es quedarse sin frenos:

La calma, nuestra mejor aliada. Una vez que adviertas la falencia en el sistema, no te desesperes, pensá primero. Es fácil decirlo y difícil hacerlo, pero con aplomo podremos resolver mejor. Lo ideal será reconocer el entorno, el tipo de camino, el clima y la velocidad a la que nos desplazamos y el estado del tránsito (no será igual en ruta que en la ciudad).

Freno de mano: ¿sí o no? El instinto afirma, las pruebas lo niegan. Existe una gran posibilidad de que resulte en un fatal error si conducimos a alta velocidad, ya que esto bloqueará las ruedas traseras y nos dejaría expuestos a un vuelco de campana.

Desaceleración y maniobrabilidad. Estos conceptos, si nos mantenemos serenos y con las manos bien firmes en el volante, serán los que determinen si salimos ilesos o no. Necesitamos que el vehículo pierda en forma autónoma su inercia, por la misma fricción con el viento y con el asfalto. Y en segundo lugar, la facultad de mover el auto en cualquier dirección, ya que si no lo podemos detener, al menos contaremos con la opción de esquivar obstáculos o desviarnos del camino principal, una posibilidad peligrosa porque también podría hacernos volcar.

La mejor opción. Derivado del ítem anterior, las mayores chances las tendremos si ponemos punto muerto o marcha neutra, según el tipo de caja, de manera tal que el rodado vaya perdiendo velocidad pero que también estén activos todos los controles y el volante. Es por esto último que no debemos apagar el propulsor, ya que es muy posible que bloquee el volante o la asistencia.

Frenar con el motor. Esta segunda técnica nos lleva a bajar cambio tras cambio y sentir cómo la planta impulsora eleva las revoluciones. Es riesgosa, porque podría afectar la parte mecánica, pero para algunos expertos es la manera correcta de aminorar la velocidad en bajadas.

Controlada la emergencia, el último paso. Una vez que logramos ir reduciendo la velocidad del vehículo, y cuando el velocímetro marca un número prudente, ya nos podemos arriesgar a accionar el freno de mano lentamente. No está de más que durante toda la maniobra se bombee el pedal de detención, porque aunque falle, tal vez no está roto y esto podría generar cierta presión y recomponer el mecanismo.

De más está decir que una fatalidad imprevista ocurre muy pocas veces. El principal responsable de que los frenos funcionen correctamente es uno mismo. Las fallas mecánicas pueden ocurrir, nadie está exento, pero si controlamos de manera adecuada el sistema de detención, reducimos el margen de error.

Tranquilidad, aplomo, conocimiento, previsión, cualidades que nos ayudarán en este tipo de situaciones. Debemos actuar en forma prudencial y siempre firme y con seguridad. La primera medida es tener los frenos en óptimo estado, controlando siempre sus mecanismos (discos, campanas, pastillas o ABS), servo, líquidos y todo lo relativo. Es muy raro que todo el sistema de detención falle, pero mejor no tentar al destino.

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