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13/02/2018

Irak recupera su mística con los autos viejos

A un año de que expulsaran a los combatientes del Estado Islámico de Mosul, los coleccionistas exhiben sus maravillas mecánicas por las calles de Bagdad. ¿Cómo sobrevivieron a la guerra?
Un hombre le saca brillo a un Chrysler de 1957 en Bagdad. (AP Photo/Khalid Mohammed)

Mosul, de a poco, va recuperando su color y los aficionados a los autos clásicos dan rienda suelta a su pasión ahora que la guerra se alejó.

Nashwan Shakir Mahmoud de 49 años, por ejemplo, se alegró tanto al ver que su Chevrolet de 1955 rojo y blanco había sobrevivido al Estado Islámico (sólo sufrió daños menores a raíz un disparo de mortero que cayó cerca de su casa), que regresó en él hasta Bagdad consciente de que el periplo le demandaría trece horas. “Fue una sensación indescriptible cuando lo vi”, comentó. Si lo hubiera afrontado con un vehículo moderno, habría tardado cuatro.

“La gente me paraba en las calles para tomar fotos y videos. Fue como un sueño, tanto para mí como para los demás”, expresó. No es para menos, ya que estos tesoros los trasladan a tiempos de esplendor, donde el país se encontraba mejor y en paz, sin intenciones de ingresar en un torbellino de décadas de guerras y caos. “Estos autos tienen un componente espiritual que te permiten sentir la felicidad de los tiempos idos”, agregó Mahmoud, dueño de una pick up GMC de 1964.

Supo tener otra dos joyas, un Dodge Coronet de 1957 y una pick up Dodge de 1967. Sin embargo, los soldados estadounidenses se las llevaron ante su insistencia de dejarlas estacionadas en la calle, donde podían ser utilizadas por el enemigo para colocar bombas.

Los automóviles fabricados entre 1919 y 1930 son conocidos como “vintage”, en tanto que los que vinieron  después son distinguidos como “clásicos”. Pasan a ser calificados como una “antigüedad” cuando superan los 50 años. Aun así, todos ellos fueron testigos directos de Irak en la cresta de la ola, cuando abundaba la riqueza petrolífera y el país gozaba de buenas carreteras: todo se vino a pique con los conflictos bélicos, que obligaron a los coleccionistas a esconder sus vehículos.

Hasta ahora, donde cada vez son más los que se animan a exhibir sus maravillas. Uno de ellos es Saad al-Nuaimi, de 65 años, quien se da el gusto de mostrar seis modelos clásicos en su cafetería en el barrio de Azamihay del norte de Bagdad. Se destacan un Chevrolet Bel Airs verde y azul de 1954 y dos Townson de mediados de los 60. Con buen poder adquisitivo, aprovecha la desesperación de compatriotas golpeados por la guerra y le compra sus coches viejos, aunque los mismos se encuentren muy dañados. Él mismo los repara trayendo repuestos de Europa y Estados Unidos. Su última adquisición es un Chevrolet de 1952 color marrón.

El gobierno iraquí no se queda atrás y ostenta su propia flota de modelos antiguos, con un Jeep Levon de 1904 a la cabeza y vehículos de lujo usados por la monarquía de los Hashemíes de 1921 hasta 1958, incluido el Mercedes Benz de 1936 que fue un regalo de Adolf Hitler.

Si bien no está confirmado, se dice que son 100 los vehículos antiguos que permanecen en suelo iraquí. Sus dueños pronto abrirán una feria en la ciudad de Najaf, en el centro del país, para demostrar que “Irak no está acabada”.

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