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04/06/2018

Volkswagen Tiguan AllSpace 1.4 TSI Trendline

Por Alejandro Cortina Ricci -Con nueva estética y plataforma, la segunda generación de este SUV llega ahora de México con espacio para siete ocupantes. Mantiene la calidad general y se destaca su motor 1.4 turbo, disponible únicamente en esta versión de entrada de gama, con tracción simple.Galería de fotos. 
Fotos: Alejandro Cortina Ricci

Vivimos en un mundo en el cual la dinámica parece ser la premisa de todo. Cambiar constantemente, ésa es la cuestión. Claro está que la industria automotriz no escapa a esa lógica. Es más, se diría que emerge como un estandarte de esa filosofía. Tanto es así que, de un momento a otro, modelos consolidados se reinventan por completo hasta reformular su propósito, tomándonos por sorpresa.

Algo de eso hay en esta segunda generación del Tiguan. Con una estética totalmente renovada, el flamante SUV que ahora llega a nuestro país procedente de México, se nutre de las bondades de la versátil plataforma modular MQB, base arquitectónica que le permitió aumentar sus dimensiones para ofrecer capacidad para hasta siete pasajeros.

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Reunión familiar

No caben dudas de que se trata de un vehículo completamente nuevo. Si enfrentamos esta generación con su antecesora, notamos a simple vista la sustancial reformulación de la carrocería. Algunos de sus rasgos cambiaron fruto de la nueva apuesta visual de la marca alemana (que abandonó los trazos redondeados por estos más rectilíneos), mientras que otros detalles, no menores, surgieron del uso de la plataforma modular.

Es por ello que esta nueva generación está disponible mundialmente en carrocerías para cinco o siete pasajeros. A nuestro mercado llega esta última, denominada “AllSpace”, que mide 4.701 mm de largo, 1.839 mm de ancho y 1.674 mm, mientras que la distancia entre ejes es de 2.791 mm.

Estas cotas reflejan un notable crecimiento del largo de la carrocería (27,6 cm), como así también de la distancia entre ambos trenes de rodaje, de 18,6 cm. Con cinco pasajeros, la habitabilidad es tan generosa como modular, gracias a que los cojines de los asientos traseros son corredizos y los respaldos reclinables (60/40). Esto permite la versatilidad de ampliar o achicar el espacio para los ocupantes de la “tercera dimensión”, aunque el punto conflictivo es el acceso a ella: al no rebatirse completamente los extremos de la plaza central, hay que desplazar el cojín de la misma, de modo de sortear este obstáculo para las piernas.

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Como nos tiene acostumbrados este modelo, la calidad de su manufactura es inobjetable, incluso en esta versión de entrada de gama. El panel de a bordo y las puertas emplean materiales blandos y todo está correctamente encastrado.

Sobre la plancha de a bordo resalta una nueva pantalla táctil de ocho pulgadas, mientras que el tablero de instrumentos apela a los conocidos cuadrantes analógicos y un pequeño display para la computadora de a bordo (como el del Golf); en las versiones tope de gama, el instrumental es ciento por ciento digital.

En ese ámbito, el piloto tiene todo resuelto y podrá encontrar una cómoda postura de manejo, gracias al doble ajuste que ofrece la columna de dirección y la regulación en altura de la butaca, aunque esta no cuente con ajuste lumbar.

Volviendo a las dimensiones del vehículo, destacamos el generoso espacio de carga del baúl. En condiciones normales (con cinco asientos hasta el límite de su extensión), dispone de 615 dm3. El aspecto negativo de este volumen es que, debajo del piso, aloja una rueda de auxilio de uso temporal, pese a que hay espacio suficiente para una homogénea.

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Pequeño, gigante

La familia de motores TSI (Turbocharged Stratified Injection), tiene gran aplicación dentro de las marcas del grupo VW. En Parabrisas ya hemos probado varios productos, tanto de Volkswagen como de Audi, con esta misma cilindrada (1,4 litros), exclusiva de esta versión de entrada de gama.

En este caso, la entrega de 150 caballos de potencia y 25,5 kgm de torque máximo (entre 1.500 y 3.500 rpm), son suficientes para mover con solvencia los casi 1.800 kilos de la carrocería a través de las ruedas delanteras. Se caracteriza por ofrecer una respuesta progresiva que se extiende hasta la zona roja del tacómetro, empujando con ímpetu incluso cuando la aguja anuncia el corte de la inyección, cerca de las 5.500 vueltas.

En combinación con una caja DSG de seis velocidades (doble embrague), conforma un equipo sin puntos flacos, y otorga gran efectividad tanto en la ciudad como en la ruta. Cabe que destacar que esta selectora ofrece la posibilidad de realizar el paso de marchas de manera secuencial o a través de las levas en el volante, además de contar con un modo Sport que le permite girar al motor de manera más alegre en determinadas ocasiones. En este perfil, obtuvimos una velocidad máxima de 194,7 km/h, mientras que aceleramos de “cero a cien” en 10 segundos.

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En términos de rendimiento, los números reflejan un consumo moderado en relación con el peso y la potencia del vehículo. Aquí juega un rol preponderante la tecnología Active Cylinder Technology (ACT), que permite desconectar automáticamente dos de los cuatro cilindros según la necesidad de performance requerida por el conductor: a 120 km/h constantes, rinde a razón de 12,9 km/l; a 90 km/h lo hace en 14,9 km/l, y en ciudad recorre con un litro 9,5 kilómetros.

Unos de los aspectos que más nos gustaron de este nuevo modelo son el confort de marcha y el comportamiento dinámico. Cuenta con un esquema de suspensiones bien mullido, que se traduce en un perfecto equilibrio tanto en el uso urbano como en ruta. En este último ámbito, brinda mucha seguridad cada vez que se toma una curva a alta velocidad, mientras que en ciudad absorbe bien las irregularidades del suelo: en ocasiones (empedrados y badenes), los trenes de rodaje transmiten cierta aspereza, aunque esto no llega a ser una molestia.

La dirección -con asistencia eléctrica y un volante de buen grip-, responde siempre de manera excelente, al igual que los frenos, cuyo sistema se ve respaldado por una gran dotación electrónica que cumple de manera intachable su misión: para detenerse por completo desde 100 km/h, necesitó 41,5 metros sin perder la línea.

¿Para qué más?

En nuestro país, la gama Tiguan está conformada por tres versiones: Trendline, Comfortline y Highline. La primera, utilizada para esta nota, cuesta 38.950 dólares . Las otras, que utilizan el motor 2.0 TSI de 220 CV con caja DSG de siete velocidades y tracción integral 4Motion, cuestan 52.450 y 59.750 dólares, respectivamente.

Esta excesiva diferencia se justifica, además de la parte mecánica, por la cantidad de elementos de confort que ofrecen los tope de gama. Lo bueno es que, salvo por la ausencia del sistema de arranque, el nivel de seguridad es idéntico en todas las variantes: faros antiniebla delanteros y traseros, protección de cárter, control electrónico de tracción y estabilidad, frenos ABS con disco en las cuatro ruedas, sistema de estabilización de trailer, seis airbags, anclajes para sillas infantiles y sistema de presión de neumáticos, por citar solo algunos.

Tan sobrio como lógico, los elementos de confort de nuestro “Trendline” bastan para brindar una buena estadía a bordo (ver equipamiento detallado en página 37). Prescinde de llantas de aleación 18″, techo panorámico eléctrico, asientos delanteros calefaccionables con regulación lumbar (conductor eléctrico con memoria), mesas plegables para asientos traseros, cámara de retroceso con asistente de estacionamiento, Head-up display, lavafaros automáticos, tablero de instrumentos digital, pantalla de 9,2″, apertura eléctrica del baúl con pedal virtual, y sistema de cierre y arranque sin llave, elementos exclusivos de las opciones más caras.

Con siete asientos, motor naftero, caja automática y tracción 4×2, el mercado local ofrece alternativas como el Peugeot 5008 1.6 Allure Tiptronic, a 890.200 pesos, y los surcoreanos Hyundai Santa Fe 2.4 Full Seg 2WD, a 48.400 dólares ($ 992.200), y el Kia Sorento 2.4 EX AT 2WD, a 49.900 dólares ($ 1.022.95). Otra opción es el Chevrolet Captiva, aunque el SUV del moño dorado (también fabricado en Corea del Sur), en su versión naftera se ofrece con tracción simple (564.900 pesos), y tracción integral (668.900 pesos), pero ambas con caja manual.

FICHA TÉCNICA VOLKSWAGEN TIGUAN ALLSPACE 1.4 TSI TRENDLINE

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