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01/11/2018

¿Sirve una Ferrari como patrullero?

La pregunta surge luego de que un ejemplar de la marca del “Cavallino Rampante” -previamente transformada en patrullero de la Prefectura Naval- quede parada en un depósito por falta de presupuesto para su mantenimiento.

Existen delitos más graves que otros: algunos requieren de una condena en prisión y otros, de trabajos forzados, mientras que muchos simplemente quedan indemnes.  

 Desde nuestro punto de vista, también es un “delito grave” dejar un auto tirado sin su correspondiente mantenimiento. Esto se agrava si se trata de un hermoso bólido italiano como una Ferrari. Esa situación de abandono es la que vive la 458 Italia que, incautada del delito, pasó a manos de Prefectura. La pregunta es: si no pueden mantenerla ¿por qué no la venden?   

 Según indica nuestra ley, los bienes de una persona que delinquió pueden ser incautados por la justicia para, a posteriori, ser subastados, siempre y cuando el acusado reciba una sentencia firme. 

 En caso de que no haya una sentencia firme, los bienes de la persona en cuestión pueden ser incautados, pero no subastados o vendidos, ya que aún no se ha demostrado fehacientemente la culpabilidad del sujeto (principio de inocencia).  

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 Por esta razón nacieron los conocidos como “patrulleros de lujo”, vehículos de alta gama que fueron incautados por la justicia: la falta de una sentencia firme impide su subasta, pero la necesidad de hacer propaganda lleva a las autoridades a “vestirlos” de patrulleros. 

 Entre los casos más relevantes podemos nombrar a los vehículos que fueron incautados en el operativo policial denominado “Esvásticas Blancas”: Un Audi TT, un Mercedes Benz Clase C y un Peugeot RCZ. Todos fueron transformados en vehículos oficiales y se utilizan en el partido de La Matanza. 

 En tanto la Prefectura Naval no sólo se quedó con la Ferrari 458 Italia que pertenecía al ex sindicalista “Pata” Medina, también recibió un espectacular Mercedes-Benz C63 AMG Coupe con 457 caballos de fuerza. 

 En la provincia de Misiones se procedió de la misma forma y se transformó un bellísimo Mercedes Benz Clase E V6 de 3.5 litros de cilindrada en patrullero. No se informó el origen del vehículo, solo que el mismo fue incautado por la justicia. 

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 Lo cierto es que hay una ley en el congreso que quiere terminar con esto y se denomina “Ley de Extinción de Dominio y Repatriación de Bienes”. Con ella, se aprobaría la subasta de vehículos incautados que pertenecen a personas sospechosas de delito, que no tienen una sentencia firme. 

 Esto sería beneficioso ya que, aunque parezca una buena decisión transformar autos de lujo en patrulleros, lo cierto es que además de usarlos hay que mantenerlos y como ya sabemos, la manutención de estos aparatos no es para nada económica. 

 En la provincia de Santa Fe ya se aplica una ley similar a la que se quiere aprobar en el congreso: Se trata de la 13.579, la cual autoriza la subasta de bienes que pertenecen a personas que están bajo sospecha, pero sin sentencia firme, siempre y cuando sea una investigación penal.  

 Nos parece muy bien que haya una intención de solucionar el problema, pero no creemos que la convalidación de esta ley sea la manera. El germen de la cuestión está más que claro: la justicia de nuestro país se muestra lenta y burocrática.  

 A nadie le preocuparía que un bien de alto costo monetario esté parado en un galpón por uno o dos meses hasta que se libere legalmente y sea apto para la subasta. El problema es que los objetos en cuestión terminan retenidos en depósitos por años, porque la justicia se demora muchísimo.   

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 Mientras tanto autos, embarcaciones, casas y hasta aviones que se encuentran incautados van perdiendo su valor por la falta de mantenimiento, por la ausencia de lugares adecuados para su guarda o simplemente por el paso de los años. Es una lástima que no se tenga en cuenta una frase que es por demás conocida, pero muchas veces ignorada: “el tiempo es parte del problema”.  

 Más allá de las leyes, el real aprovechamiento de estas unidades por parte de las fuerzas de seguridad en un país quebrado económicamente es como mínimo dudoso. Si no hay dinero para invertir en escuelas o en hospitales, ¿por qué se gastaría, por ejemplo, en mantener un Mercedes-Benz patrullero?  

 Vale considerar como impedimento para la utilización de este tipo de unidades, además de los elevados costos de mantenimiento y reparación, el lamentable estado de las calles y la impericia de los efectivos de las fuerzas de seguridad para conducir vehículos de este tipo: seguramente alcanza que pasen a fondo el primer bache para que se rompa una llanta y, como consecuencia, esa unidad sea enviada al descanso eterno en un galpón de la fuerza correspondiente. 

 

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