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12/11/2018

Volkswagen Amarok V6 Comfortline

Por Alejandro Cortina Ricci - La variante más económica equipada con el motor de 224 caballos mejora sus aptitudes off-road producto de un rodado más lógico para nuestros caminos. Buen confort de marcha y excelente comportamiento dinámico. Su equipamiento es adecuado pero su precio es de los más elevados del segmento.
Fotos: Alejandro Cortina Ricci

Es innegable que durante la última década las pick-ups comenzaron a ser cada vez más atractivas para el común denominador de los consumidores de automóviles.

La incorporación de nuevas tecnologías, principalmente orientadas al confort, produjeron un punto de inflexión en la percepción de los usuarios: aquellos rústicos vehículos orientados a un uso estrictamente laboral, lograron despojarse de esa “etiqueta” y hoy ofrecen más que una caja para transportar carga.

En ese contexto, Volkswagen irrumpió en la escena mundial con Amarok allá por 2010, ofreciendo un producto moderno que supo combinar una mezcla de dos mundos: el confort de un auto y las aptitudes de una camioneta. A lo largo de estos años, la pick-up mediana producida en Pacheco fue madurando a tal punto, que hoy cuenta la motorización más potente del segmento.

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De hecho, desde el lanzamiento de este propulsor en 2017, la sigla V6 se ha convertido en una suerte de submarca dentro de la gama. En esta ocasión, pusimos a prueba la flamante versión de entrada de gama con este motor de 224 caballos, denominada Comfortline.

De fajina

Versión pensada para el trabajo, encontraremos en ella algunas diferencias con las opciones tope de gama: no sólo en cuanto a la estética y el equipamiento, sino también en el aspecto funcional.

A simple vista se advierte que el conjunto óptico no ofrece tecnología led ni xenón, mientras que la barra de San Antonio difiere de las utilizadas por las otras versiones: tubular cromada (en la V6 a secas) y plástica de color carrocería (en la Extreme). Asimismo, desaparecen los estribos laterales, mientras que el paragolpes trasero está pintado de negro.

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Pero no son los únicos cambios. Quizás el menos llamativo a la vista, pero más trascendente, es el rodado. Es que la V6 Comfortline calza llantas de aleación de 17 pulgadas con neumáticos de uso mixto en medida 245/65.

Sin duda, una resolución mucho más apropiada para un vehículo pensado para salirse de los caminos convencionales, limitación que encuentran las otras V6 con los neumáticos de bajo perfil (255/50) en un rodado de 19 ó 20 pulgadas, según la versión. Puertas adentro, el característico confort de Amarok se traduce en un ambiente un tanto más austero. Sin embargo, cuenta todo lo necesario para quien pasa muchas horas arriba de una camioneta: tapizados de tela (de destacada manufactura), butaca del conductor con regulación manual de altura y profundidad, y los mismos ajustes en la columna de dirección, todo lo cual permite encontrar una adecuada posición de manejo.

El instrumental es idéntico al resto de la gama V6. Las diferencias radican en los comandos del climatizador (semiautomático y de una zona) y que en la interfaz Composition Media, con pantalla táctil de 6,3”, no dispone de navegador satelital ni cámara de retroceso.

En su lugar, el usuario deberá espejar el mapa de su teléfono celular con las aplicaciones de Apple CarPlay o Android Auto, y conformarse con sensores de estacionamiento. Atrás, el espacio es adecuado para tres ocupantes. Todos cuentan con apoyacabezas y cinturones inerciales de tres puntos, además de anclajes para sillas infantiles.

Lo negativo es que ninguna Amarok ofrece salidas para el aire acondicionado en las plazas traseras. Cabe destacar que el espacio de carga de la V6 Comfortline dispone de un protector plástico, iluminación y lona marítima, mientras que la rueda de auxilio es homogénea.

Reacción full-time

Esta “carrera de caballos” que propone el segmento de las pick-ups, tiene en la Amarok V6 a la “fija” del momento, al menos hasta que otra marca lance efectivamente una motorización de similares características. Ahora bien, ¿es necesaria tanta potencia? Evidentemente, hay un público que lo demanda y encuentra su utilidad no sólo para el trabajo.

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Con 224 caballos y 51,6 kgm de torque (disponibles desde las 1.500 rpm), este V6 sorprende por su respuesta en todo momento. Trabaja asociado exclusivamente con la conocida caja automática de ocho velocidades con convertidor de par (sin levas en el volante), con la que conforma un conjunto excepcional: pasa los cambios de manera muy rápida (a 90 km/h ya está en séptima), lo que le permite relajar el giro del motor al llegar a los 130 km/h, donde lo hace en torno a las 2.250 rpm.

Su comportamiento dinámico es sobresaliente. Acelera de 0 a 100 en 8,1 segundos y alcanza una velocidad máxima de 188,9 km/h: es decir, apenas tres kilómetros por hora menos que su homónima con rodado 19. Sin embargo, esta imperceptible “desventaja” se traduce en una notable mejora para el uso intensivo fuera de ruta. Con estos nuevos cauchos (de medidas convencionales), la Amarok V6 Comfortline transmite mucha más confianza y copia mejor las irregularidades.

Pudimos comprobarlo en una misma trepada con dos unidades: la V6 a secas no pudo concretar la exigente tarea en la barranca de un río, mientras que la Comfortline lo hizo “sin despeinarse”. Hilando fino, si bien la Amarok cuenta con generosos ángulos (de entrada, ventral y salida), además de avanzados sistemas de asistencia como la tracción 4×4 permanente tipo Torsen, el bloqueo electrónico de diferencial trasero y el control de descenso, entre otros, la ausencia de una caja reductora en las V6 sigue siendo una cuenta pendiente: de hecho, Volkswagen planea lanzar, antes de fin de año, una variante V6 manual 4×4 con ese mecanismo.

Más allá de eso, hay que destacar que, para compensarlo, se las arregla muy bien gracias al elevado torque y las primeras marchas bastante cortas. En cuanto al rendimiento, las cifras son coherentes teniendo en cuenta su poderío bajo el capó. El promedio entre ruta y ciudad se estableció en 10,2 km/l; es decir, un kilómetro por litro menos que la Amarok 2.0 con la misma caja y 180 caballos.

Busca su lugar

Quienes opten por esta alternativa contarán con menos elementos de confort, como ya hemos mencionado (ver equipamiento destacado), pero con la misma dotación de seguridad disponible en las otras variantes V6.

Además de los airbags frontales y laterales delanteros de cabeza y tórax, control de tracción y estabilidad, mantiene el sistema de frenos ABS off-road con discos en las cuatro ruedas (configuración única en el segmento).

Durante las pruebas de rigor, para detenerse por completo desde los 100 km/h necesitó 45 metros: si bien no mejora sustancialmente la performance de otras versiones de Amarok (sólo con discos delanteros), no deja de ser una marca razonable para un vehículo que pesa dos toneladas.

En un mercado convulsionado por la reciente devaluación (todas las terminales reacomodaron sus precios), al cierre de esta edición de Parabrisas, Amarok V6 Comfortline cuesta 1.476.700 pesos: es más cara que la mayoría de sus principales rivales (ver otros en su clase), todas opciones tope de gama, con menor potencia pero con caja reductora. La garantía, en tanto, es de tres años ó 100.000 kilómetros.

VW AMAROK_FICHA

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