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24/11/2018

Mercedes-Benz Clase A 200 Progressive

Por Walter Togneri - Esta nueva generación apunta a un uso más práctico, aunque cargado de soluciones de avanzada. El motor turbo le queda muy bien y conforma un dúo de excelencia con la caja automática de siete marchas. Dobla bien y frena mejor. Pero su precio es elevado.
Fotos: Alejandro Cortina Ricci

El Clase A fue un modelo rupturista en la historia de Mercedes-Benz. Salió a la venta a nivel mundial en 1997 (1999 en la Argentina), luego de que la marca de la estrella de tres puntas pusiera a consideración del público en el Salón de Frankfurt (Alemania) de 1993, el concept Vision A93 que, con el lema “Nuevas ideas en torno del automóvil”, mostraba un producto que se salía de los cánones habituales de la marca.

Y ese fue, de alguna manera, el signo característico del Clase A, con el que definió su personalidad y le permitió a la casa de Stuttgart competir en un espacio que no era el más visitado por las marcas de lujo: el de los modelos compactos.

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Desde aquel lejano 1993, el Clase A fue avanzando por diferentes concepciones. La primera generación tuvo un éxito importante a pesar de los problemas de calidad y de la publicidad negativa que le generó la tristemente célebre “Prueba del Alce”, test de seguridad que desnudó problemas de estabilidad, inconvenientes que fueron rápidamente corregidos con la incorporación de sistemas electrónicos que, como consecuencia, hicieron del Clase A uno de los productos más seguros de su categoría.

La generación siguiente (2004) presentó cambios importantes respecto de la anterior, pero fue en 2012 cuando apareció una revolución en la concepción del modelo. Cambió el diseño y también la plataforma, y se agregaron nuevas versiones creadas sobre la misma arquitectura, tales como la CLA (con silueta de cuatro puertas), la CLA Shooting Brake (rural) y la GLA (SUV).

Y sobre esa base, evolución tecnológica mediante y plataforma modificada, en 2018 Mercedes-Benz lanzó una nueva serie del Clase A, la cuarta generación, modelos que ahora llegan a nuestro país inicialmente en silueta hatchback de cinco puertas y tres versiones, dos con motor 1.3 turbo de 163 CV (A 200 Style y A 200 Progressive, la elegida para esta nota), y A 250 AMG-Line, con motor dos litros de 224 CV.

Rasgos comunes

Desde el punto de vista estético, este Mercedes es un producto que se mueve en torno de los trazos comunes a los modelos que en Europa se denominan utilitarios, aquellos cuyo rango de acción se circunscribe a los circuitos urbanos y al uso diario.

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Por eso no hay que alarmarse cuando escuchamos que el nuevo Clase A fue desarrollado para competir con el Volkswagen Golf. En el estilo del elegante casco de cinco puertas encontramos ciertos puntos de contacto con algunos de sus competidores (en el diseño de los grupos ópticos, por ejemplo), como lo son el Audi A3 y el BMW Serie 1.

Esta carrocería, que está muy cerca del piso (hay que tener cuidado especialmente con el voladizo delantero), se destaca por el sector frontal alargado, los laterales con paneles libres de estridencias y un remate posterior en el que aparecen un ancho parante C y una luneta de superficie reducida. Rematan el agradable dibujo las llantas de aleación de 17 pulgadas y las falsas salidas de escape cromadas, una en cada lateral; el tubo que expulsa los gases de la combustión es uno y está oculto algo más atrás.

Entrada a la tecnología

Al acceder al habitáculo, un cúmulo de información recibe al usuario. Lo primero que se advierte es el sistema de iluminación interior, dispositivo que ofrece sesenta y cuatro tonos para elegir y que son proyectados por unas tiras de luces led ubicadas en los paneles de las puertas, el piso y también en diferentes sectores del torpedo, como las toberas del aire acondicionado (con un llamativo diseño tipo turbina), las cuales, a su vez, cambian de color cada vez que actuamos sobre el comando correspondiente para modificar la temperatura del climatizador monozona y sin salidas traseras.

Aquí, un detalle: en la unidad de prueba nos fue imposible lograr la temperatura ideal; al incrementar los grados (de a medio punto) desde Low (aire muy frío) para alcanzar, por ejemplo, 20ºC, el sistema enviaba aire muy caliente. La calidad general es muy buena y los espacios habitables privilegian las plazas delanteras, con la butaca del conductor ajustable eléctricamente que, en sociedad con la columna de dirección de doble reglaje, permiten lograr la posición de manejo ideal.

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Atrás, los espacios son más reducidos, aunque hay lugar suficiente para que dos adultos de contextura mediana viajen con relativa comodidad. La plaza central es incómoda, tanto por sus dimensiones como por la presencia del pseudo túnel de la transmisión. La capacidad del baúl es de 370 litros, similar a la de sus rivales.

Debajo del piso de ese sector de carga no aparece la rueda de repuesto. En su lugar encontramos un kit de reparación con compresor, una solución incómoda, inadecuada para nuestro país. Para incrementar ese volumen, los respaldos traseros se abaten en proporción 40/20/40.

Hola Mercedes

Las soluciones tecnológicas de las que dispone conforman uno de los detalles más sobresalientes de este modelo. Los dispositivos digitales se apoderaron de la totalidad de los sistemas de información.

El tablero es ciento por ciento digital, configurable entre muchas opciones, y se complementa con una pantalla de 10,25 pulgadas desde la que se operan todos los dispositivos de control y entretenimiento a través del sistema táctil del que dispone la pantalla, o a través del pad que aparece en la consola central, justo a la altura de la mano del conductor.

Es un dispositivo muy intuitivo y de respuesta rápida que permite tener toda la información al alcance de un dedo, y al que sólo le podemos reclamar su gran sensibilidad, ya que basta con rozar la superficie para que el sistema responda y ejecute una orden que hemos dado por accidente. Muchas de esas funciones también se pueden gobernar desde el volante, que también dispone de pequeños pads. Uno de los dispositivos más interesantes es el comando por voz.

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Como sucede con el Siri de Apple, al accionar la tecla correspondiente y pronunciar la frase “Hola Mercedes” (en rigor, alcanza con decir “Mercedes”), una voz femenina pregunta: “¿Qué puedo hacer por usted?”.

No tiene rueda de auxilio, sólo un kit de reparación temporal.

Si la respuesta es una orden directa, claramente entendible y compatible con los equipos disponibles, Mercedes podrá satisfacer la demanda; de lo contrario, insistirá hasta el cansancio con un “¿Qué quiso decir?”, como cuando le pedimos que conectara el navegador: este Clase A no tiene GPS, aunque sí ofrece la posibilidad de emparejar teléfonos inteligentes, privilegiando el entorno iOS, ya que los conectores son de este tipo. No obstante, trae un cable adaptador.

Como se ve, el equipamiento es destacado, aunque podría ser mejor para un modelo de su precio. En la lista de ausencias anotamos, en el rubro confort, además del GPS, acceso sin llave, techo solar y salidas de aire traseras; y en seguridad, entre otros, sensor de ángulo ciego, alerta de cambio involuntario de carril y freno automático.

Potencia comprimida

Los motores turbo de baja cilindrada son una maravilla. Esta tecnología ha logrado darle forma a unidades muy eficientes que logran destacadas prestaciones con consumo muy contenido. Y si una planta motriz de este tipo trabaja asociada con una caja moderna y bien lograda, estamos frente a una combinación que promete eficacia.

Este Mercedes A 200 logra ese cometido. El propulsor 1.3 turbo de 163 CV de potencia le queda pintado a esta unidad de casi 1.300 kilogramos de peso, ya que logra moverlo con total comodidad. Agrega start/stop y el sistema Dynamic Select que permite modificar los parámetros actuando sobre la propulsión, la dirección y el ESP.

Así, los 25,5 kgm de torque, (disponibles a 1.620 rpm), son administrados por una caja automática de doble embrague y siete relaciones (con palanca al volante y levas), combinación ideal para hacer de este compacto un vehículo con carácter: acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 222,7 km/h, prestaciones muy buenas para un modelo de su tipo.

Pero también logra buena nota en el consumo, aunque a las mejores marcas las registramos en la ruta (23,5 km/l a 90 km/h constantes), y pudo así compensar el consumo en ciudad, bastante elevado (8,3 km/l), para redondear unos excelentes 16,1 km/l de promedio. En el mismo sentido responde la dirección, a nuestro juicio de lo mejor de la categoría, cualidad que también repite en la prueba de frenado, con muy buenas marcas.

Por ejemplo, para detenerse a cero desde 120 km/h recorrió 55,3 metros. Para cerrar el apartado mecánico tenemos que destacar la respuesta de las suspensiones, a las que sólo les podemos criticar ciertos rebotes del tren posterior (eje de torsión) y en determinadas ocasiones.

Cuánto vale ser el auto nuevo

Este modelo compite en un segmento en el que los precios están por las nubes. Por supuesto, Mercedes no es la excepción. El A 200 Progressive vale 51.200 dólares, valor similar al de algunos de sus rivales. Por ejemplo, el Audi A3 Sportback 1.4 TFSI (150 CV) S tronic, con menos equipamiento y baúl de 380 litros, tiene un precio (sin opcionales) de 39.200 dólares, mientras que un BMW 120i AT de ocho marchas (motor 2.0 de 184 CV), con dotación más escueta y baúl de 360 litros, arranca en los 43.900 dólares.

Más cerca del A 200 aparece el MINI Cooper S 5 puertas, con 192 CV, menos equipamiento y baúl de 278 litros, a un valor de 52.900 dólares. En esta lista podemos agregar al Volkswagen Golf 1.4 (150 CV) con caja DSG de séptima, menor dotación y baúl de 380 litros, que se comercializa a 988.600 pesos, es decir unos 26.000 dólares al cierre de esta edición. Comparando con sus rivales, el precio del nuevo Clase A (la gama arranca en los 45.800 dólares de la versión A 200 Style) no es descabellado. Pero hay un ítem que no está a la altura de la estirpe de esta marca: la garantía, de dos años sin límite de kilometraje.

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