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04/12/2018

Nissan Frontier LE 4×4 AT

Por René Villegas - Ahora, la pick-up producida en la Argentina, si bien no presenta cambios en el plano estético, el nuevo origen le otorga más equipamiento, seguridad y tecnología. También fue sometida a diversas pruebas que sirvieron para acercarla al gusto de los clientes locales.
Fotos: Alejandro Cortina Ricci

En abril de 2015 fue anunciado un proyecto que sorprendió a la industria local. El hecho de que Nissan fabricaría una pick-up en una planta de Renault en Sudamérica, que a su vez sería comercializada también con la marca del rombo, podría haber sido significativo, pero no tanto como cuando en el mismo anuncio se confirmaba que la tercera marca que compartiría la base Frontier era nada más y nada menos que Mercedes-Benz.

La alemana había elegido a la chata mediana de Nissan como base de su primera pick-up oficial. Tamaña responsabilidad entonces, tanto para la planta como para la terminal, que produciría por primera vez un vehículo en la Argentina.

Aquella inversión de 600 millones de dólares comienza a verse plasmada más de tres años después. La planta de Santa Isabel, propiedad de Renault pero con un exclusivo sector operado por Nissan, ya produce y distribuye la Frontier nacional, que desde el punto de vista estético casi nada cambia con respecto a las conocidas previamente, de origen mexicano.

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Sin embargo, desde aquel momento Nissan se encargó de desarrollarla por terrenos locales y a través de cientos de miles de kilómetros, en los que se analizó el funcionamiento no sólo del producto propio, sino también de los de la competencia. Así se evaluarían resistencia y capacidades, en tanto se ganaría conocimiento, principalmente de las costumbres solicitantes del cliente local.

En este contexto, durante su presentación a la prensa local realizada en Bariloche a principios de octubre, desde la automotriz no temieron al decir que la Frontier argentina es la mejor de las cuatro plantas que la producen alrededor del mundo. Las restantes están en España, México y Tailandia.

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Exteriormente, hay que ser muy observador para diferenciar una Frontier local de una mexicana, ya que mantiene su atractivo casi inalterado.

Sin embargo, puertas adentro fue mejorada en varios aspectos, precisamente donde la anterior pecaba en varios sentidos. Eso se debe a que en el país azteca no son muy solicitadas las versiones más equipadas de este segmento. “En México las pick-ups se usan para cargar, como herramienta natural de trabajo, mientras que aquí tienen que cumplir un rol laboral, pero con gran importancia recreativa”, nos comentaba Ricardo Rodríguez, director de Nissan Latam.

Por ese motivo, a la Frontier local se la dotó de mayor equipamiento, siendo la única del segmento en incorporar techo corredizo eléctrico, sólo en la variante LE con caja automática, y cámara de visión 360º.

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La última propone, además, una práctica función off-road, que mediante una tecla (sólo a baja velocidad) activa la cámara frontal (ubicada en el logo de la parrilla) junto a la del lateral derecho, para poder tener control de lo que sucede en el terreno próximo. Todo esto es una gran ventaja, levemente opacada por una definición mejorable de las cámaras.

La nueva pantalla táctil que las reproduce es de ocho pulgadas, y agrega navegador satelital y conexión Android Auto y Apple Carplay, elementos que antes no estaban contemplados. El resto del equipamiento se mantiene, como el climatizador bizona con salidas traseras, las butacas delanteras calefactables (muy cómodas y con marcada sujeción lateral), o el control de velocidad crucero. Continúa con algunos faltantes, más que nada de configuración, como el one-touch en las cuatro ventanillas (sólo tiene el del conductor) y cierre centralizado en rodaje, pero, en general, está muy bien.

Frente al volante

Con una calidad general acorde a la de sus rivales, el diseño del panel de a bordo se manifiesta agradable, mientras que el tablero de instrumentos posee completa información, con cuatro indicadores de aguja y una colorida computadora central de a bordo.

Los conductores más altos tendrán alguna que otra dificultad al elegir la posición de manejo, ya que el volante (que además no puede regularse en profundidad) puede quedarles algo bajo. Y si bien la altura del cojín del asiento trasero ha sido elevada, no alcanza para evitar que los muslos de las extremidades inferiores queden levemente colgados al apoyar los pies en el piso.

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A pesar de esto, el espacio disponible se manifiesta como uno de los más amplios entre las de su tipo. Otras de las mejoras ha sido la aislación acústica, en la que se ha puesto especial énfasis, logrando una mejora muy notoria. El 2.3 biturbo es fabricado en Europa, y se destaca por su noble entrega de par a partir de las 1.500 rpm. Con 190 caballos, obtiene buenas prestaciones y un consumo favorable, principalmente en ruta.

También se mantiene la caja automática de siete velocidades, que le proporciona un andar sin exigencias, a pesar de que en ocasiones suele demorar demasiado para engranar los cambios de marchas ascendentes, siempre que transitemos a baja velocidad. Por su parte, el comando manual se realiza desde el selector, sin posibilidad de operar levas tras el volante.

Andar seguro

El apartado seguridad fue otro de los puntos criticados en las anteriores Frontier mexicanas, y ampliamente mejorado para la ocasión. Las deudas pertinentes se han saldado con la incorporación de airbags laterales y de cortina, junto al quinto apoyacabezas, cinturón inercial y anclajes Isofix para sillas infantiles.

Asimismo, se mantuvieron las luces con tecnología led de muy buen alcance, principalmente las altas. A pesar de esto, no se la ha equipado con ciertas tecnologías que ya comenzaron a verse en el segmento, tales como el frenado automático a baja velocidad con radar (que posee la Ford Ranger Limited), o los asistentes de permanencia de carril y choque frontal, disponibles en la Chevrolet S10 High Country.

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En lo que hace al funcionamiento, las suspensiones logran un andar franco y muy placentero en la ruta, mientras que en caminos de tierra mantiene buenas aptitudes. Como es común en el segmento, los neumáticos no son los más apropiados para terrenos blandos, y ha perdido el bloqueo electrónico del diferencial trasero.

Recordemos que la Frontier es la única pick-up de este tipo con suspensión trasera con brazos longitudinales y resortes helicoidales, que la marca denomina multilink. Sin embargo, no deja de ser un eje rígido muy bien asistido, que prácticamente olvida por completo esa sensación de falta de contacto típica de los ejes con elásticos, comunes al atravesar “serruchitos”.

En la ciudad manifiesta suavidad, pero no alcanza a obtener el confort de la VW Amarok, líder en este apartado. Para la edición nacional no se ha modificado la dureza del conjunto, pero sí se elevó la altura trasera, un detalle que tiene que ver más que nada con el plano estético: se trata de un gusto personal del cliente regional, que prioriza una postura más elevada en el tren trasero.

Los frenos, con campanas en el eje posterior, no denotan cambios, mientras que la dirección mantiene asistencia hidráulica, algo pesada de operar a baja velocidad.

En carrera

La Frontier de producción nacional ya está disponible en la red de concesionarios Nissan, que está siendo ampliada considerablemente con nuevos puntos de venta para satisfacer la demanda, como así también proveer servicio y repuestos a lo largo y ancho del país. Inicialmente, la oferta está compuesta por dos niveles de equipamiento, que conforman cinco versiones: XE y LE (ambas 4×2 y 4×4), y la LE 4×4 automática objeto de esta nota.

A partir del primer trimestre del año próximo habrá cuatro alternativas más: S, con ambos tipos de tracción y motor 2.3 de 160 CV (turbo simple), y SE (4×2 y 4×4), con 190 CV (todas manuales). Tiempo más tarde podrían agregarse otras alternativas, con transmisión automática de siete velocidades.

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La versión evaluada se comercializa a 1.410.000 pesos, posicionándose como “la chata full-equipo” más económica del mercado. Se trata de una importante jugada de márketing para quitarle ventas a la competencia, que desde ahora deberá ver a esta Frontier como un rival de peso: nada menos que la nueva pick-up de nuestras pampas.

FICHA_FRONTIER NAC

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