martes 6 de diciembre de 2022
CLáSICOS | 27-12-2017 09:00

Los extraños autos de Ed Roth, presentes en una prestigiosa muestra

Beatnik Bandit y Orbitron son unos curiosos autos futuristas creados por el legendario preparador en la década del '60. Ambos se expondrán en el Amelia Concours d'Elegance 2018.

El Concurso de Elegancia de Amelia Island, es un evento que se lleva a cabo en Florida, Estados Unidos, y que reúne cada año distintos automóviles, desde los más distinguidos clásicos hasta los modernos deportivos de todas las épocas. Además se exhiben autos personalizados donde la creatividad puede ir más allá de los límites de la imaginación. Entre las rarezas de la próxima cita, que se realizará desde el 9 hasta el 11 de marzo de 2018, se encuentran el Beatnik Bandit y el Orbitron, construidos por Ed “Big Daddy” Roth en 1961 y 1964, respectivamente.

Este legendario preparador, nacido en 1932, se hizo conocido haciendo autos por encargo tras su paso por la fuerza aérea de los EE. UU. Buena parte de su popularidad creció gracias a los remeras, calcomanías, modelos a escala y otros artículos de recuerdo que lucen su famosa caricatura Rat Fink, un ratón “anti-Mickey”. Las ganancias de estos productos muchas veces fueron volcadas a sus creaciones automotrices.

Respecto del Beatnik Bandit, un extraño biplaza construido sobre la base del chasis de un Oldsmobile 1950 recortado, tiene como techo una cúpula de flexiplas. Otro de los componentes que llaman la atención de este extraño modelo es el joystick de cromo que se empleaba tanto para dirigirlo como para acelerarlo.

En cuanto al Orbitron, una mezcla de hot rod futurista y pieza de arte moderno, también cuenta con una burbuja como techo, pero con una estructura de tubos armada de forma casera y una carrocería de fibra de vidrio. Asimismo, incluye un motor Chevy V8 de mediados de los '50, faros delanteros en rojo, blanco y verde, un habitáculo tapizado con peluche azul, una consola con un televisor de 11 pulgadas y la cola de un Chevy 1956, entre otros elementos.

Este ejemplar se pensaba perdido durante varios años antes de ser encontrado en 2007 en Ciudad Juárez, México. Fue restaurado y ahora es propiedad de Galpin Auto Sport, con sede en Los Ángeles, California.

Fuentes: Automobile Magazine y El Tiempo.

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