Citroën Saxo VTS (CEDOC)
Citroën Saxo VTS Foto: CEDOC
Citroën Saxo VTS Foto: CEDOC
Aniversario

Citroën Saxo VTS: 30 años de un deportivo que marcó una época

El Saxo VTS no solo conquistó las calles, sino que fue la escuela donde Sébastien Loeb comenzó su camino al éxito en el Mundial de Rally hace 30 años.

jueves 30 de abril de 2026

Citroën celebra las tres décadas de uno de sus modelos más icónicos y queridos por los entusiastas del motor: el Saxo VTS. Lanzado en 1996 como el heredero de la tradición deportiva del AX, este pequeño compacto no solo cumplió la misión de ser un utilitario ágil, sino que se convirtió en una leyenda del asfalto gracias a una receta infalible: bajo peso, chasis quirúrgico y un motor con un temperamento envidiable.

Diseñado por Donato Coco con un kit de carrocería específico desarrollado por un joven Gilles Vidal, el Saxo VTS logró equilibrar una estética sobria con un rendimiento que ponía en aprietos a vehículos de segmentos superiores.

La fórmula del éxito: 120 CV y solo 935 kilos

El corazón del Saxo VTS es el motor TU5J4 de 1,6 litros y 16 válvulas, una pieza de ingeniería que entregaba 120 CV a 6.600 rpm. Si bien la potencia puede parecer modesta para los estándares actuales, su relación peso-potencia era excepcional:

  • Rendimiento: Alcanzaba una velocidad máxima de 205 km/h y lograba cubrir el kilómetro desde parado en menos de 30 segundos.

  • Agilidad: Con solo 935 kg, el auto se comportaba como un auténtico kart, gracias a un tren delantero preciso y un eje trasero reactivo que permitía un manejo sumamente divertido en rutas sinuosas.

  • Democratización: Citroën expandió la denominación VTS a motorizaciones más accesibles (como los motores de 75, 90 y 100 CV) para que más conductores pudieran disfrutar de la estética deportiva y la puesta a punto del chasis.

De la calle al Mundial de Rally: Cuna de campeones

El Saxo VTS no solo fue un éxito comercial hasta su cese de producción en 2003; fue la escuela de conducción más importante de su época. Citroën Sport creó un ecosistema de trofeos (Saxo Cup, Challenge y Rallycross) que sirvió de plataforma para pilotos que luego harían historia.

El hito máximo llegó en 2001, cuando un joven Sébastien Loeb, junto a Daniel Elena, se consagró Campeón del Mundo Junior de WRC a bordo de un Saxo Super 1600. Este éxito en las pistas validó lo que los usuarios ya sabían: el chasis del Saxo era, por sí solo, un arma de competición.

Un clásico moderno muy buscado

Treinta años después, el Saxo VTS ha pasado de las rutas a las cocheras de los coleccionistas. Las unidades en estado original son piezas de deseo en toda Europa, valoradas por su mecánica fiable y la pureza de sensaciones que ofrecen en comparación con los autos modernos, mucho más pesados y asistidos. Es el homenaje a un auto que, siendo pequeño, pensó en grande.

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