¿Cómo era el tablero del Torino GS?
Uno de los modelos más recordados de la industria automotriz nacional se caracterizaba por tener uno de los interiores más completos y con estilo europeo.
El tablero del IKA-Renault Torino GS 200 es uno de los elementos más recordados del interior de este modelo, porque reflejaba perfectamente la intención original del proyecto Torino: ofrecer un "gran turismo argentino" con impronta deportiva, algo poco común para los autos producidos en el país a fines de los años 60' y principios de los 70'.
Diseño general
El tablero tenía un diseño envolvente y orientado al conductor, con una estética muy inspirada en los deportivos europeos de la época. Estaba construido principalmente en material plástico negro con inserciones metálicas, buscando evitar reflejos en el parabrisas y transmitir una imagen más deportiva.
Uno de los rasgos distintivos era la concentración de los instrumentos frente al conductor, con un conjunto de relojes circulares que facilitaban la lectura rápida de la información durante la conducción.
Instrumentación completa
El Torino GS 200 se destacaba porque ofrecía una instrumentación muy completa para su época en la industria argentina, algo que lo diferenciaba de muchos competidores nacionales.
El tablero incluía velocímetro de gran diámetro, tacómetro (cuentavueltas, fundamental en una versión de perfil deportivo), medidor de combustible, indicador de temperatura del motor, manómetro de presión de aceite y amperímetro (carga del sistema eléctrico).
Esta cantidad de relojes era inusual en autos producidos en Argentina en ese momento y reforzaba la idea de un vehículo pensado también para conducción deportiva.
Consola y comandos
Debajo del tablero se ubicaban interruptores metálicos tipo palanca para diferentes funciones del vehículo, mientras que la consola central incluía reloj, encendedor, controles de calefacción y ventilación, entre otros.
La palanca de cambios estaba en el piso, reforzando la sensación deportiva del habitáculo.
Volante y ergonomía
El conjunto se completaba con un volante deportivo de tres rayos metálicos perforados, generalmente con aro de madera o simil madera según el año. Este instrumento permitía una mejor posición de manejo y reforzaba la identidad de "gran turismo".
Un interior adelantado para su época
Cuando se analiza dentro del contexto de la industria local de finales de los 60', el tablero del Torino estaba claramente un escalón por encima de lo que ofrecían muchos modelos nacionales.
El proyecto del Torino, desarrollado por IKA con diseño de Pininfarina, buscaba justamente eso: combinar estilo europeo con mecánica robusta y producción argentina.
Por eso, el tablero del GS no era solo un elemento estético: era parte del ADN deportivo del auto, pensado para que el conductor tuviera toda la información mecánica a la vista, algo que en ese momento estaba más asociado a autos de competición que a modelos de producción nacional.
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