TESLA (CEDOC)
TESLA Foto: CEDOC
Nuevo Tesla Roadster: el deportivo eléctrico que desafía los límites con tecnología de SpaceX Foto: CEDOC
Nuevo Tesla Roadster: el deportivo eléctrico que desafía los límites con tecnología de SpaceX Foto: CEDOC
Nuevo Tesla Roadster: el deportivo eléctrico que desafía los límites con tecnología de SpaceX Foto: CEDOC
Nuevo Tesla Roadster: el deportivo eléctrico que desafía los límites con tecnología de SpaceX Foto: CEDOC
¿EL FUTURO HA LLEGADO?

Tesla Roadster: por qué el auto que promete volar podría convertirse en un fracaso y quiénes lo comprarán

El nuevo deportivo llamó la atención a nivel mundial, pero hay que ver si llevar a la práctica esta tecnología es viable en la actualidad.

lunes 19 de octubre de 2026

Tesla volvió a poner al Roadster en el centro de la escena con una propuesta que parece salida de una película de ciencia ficción. Después de años de demoras, el deportivo eléctrico de segunda generación finalmente tuvo una nueva presentación pública, esta vez con una demostración que incluyó propulsores de gas frío y maniobras que permitieron levantar el vehículo del suelo.

La promesa es impactante: un auto capaz de acelerar de 0 a 96 km/h en menos de un segundo en su configuración más extrema y de incorporar tecnología desarrollada junto con SpaceX. Pero detrás del espectáculo aparecen varias preguntas que podrían complicar su llegada al mercado: ¿se podrá utilizar legalmente en la calle?, ¿cuánto costará realmente?, ¿quiénes podrán acceder a él y cuándo comenzarán las entregas?

La respuesta no es tan espectacular como la presentación. Tesla apunta a comenzar la producción en 2028, pero todavía no confirmó el precio final y aclara en las condiciones de reserva que no puede garantizar cuándo entregará el vehículo ni siquiera que finalmente lo haga. A eso se suma una limitación central: la versión que promete volar está reservada para compradores invitados y no está homologada para circular por vías públicas. 

Por qué el Tesla Roadster podría no funcionar como promete

El principal problema del Roadster no es necesariamente su capacidad para convertirse en un deportivo eléctrico de altas prestaciones. La dificultad está en transformar todas las promesas de la presentación en un vehículo de producción que pueda utilizarse de manera segura, legal y relativamente práctica.

La demostración de Tesla combinó un sistema de succión que genera una gran carga aerodinámica con propulsores de gas frío desarrollados con tecnología vinculada a SpaceX. El conjunto permite realizar maniobras que van mucho más allá de lo que ofrece un auto convencional.

Sin embargo, demostrar una función durante un evento no equivale a tener un producto listo para comercializar. Para que estas soluciones lleguen a los clientes, Tesla tendrá que resolver cuestiones relacionadas con la seguridad, la durabilidad, el peso, el funcionamiento en condiciones reales y las normas que debe cumplir un vehículo de calle.

Además, las maniobras aéreas mostradas durante la presentación se realizaron sin un conductor dentro del vehículo, por razones de seguridad. Elon Musk también reconoció que no se trata necesariamente de un auto optimizado para priorizar la seguridad por encima de todo. Ese detalle expone una de las principales contradicciones del proyecto: cuanto más extremas sean sus prestaciones, más complejos serán los desafíos para convertirlas en una solución apta para el uso cotidiano. 

El problema de hacer circular un auto que puede elevarse del suelo

La versión más llamativa del Roadster es la denominada Rocket. Según la descripción de Tesla, incorpora un sistema completo de propulsión mediante gas frío, con elementos distribuidos alrededor del vehículo para generar empuje y controlar sus movimientos en el aire.

La compañía la presenta como una configuración capaz de realizar desplazamientos verticales y movimientos de rotación. Pero existe una diferencia fundamental entre poder ejecutar una maniobra controlada y estar habilitado para repetirla en una vía pública, rodeado de otros vehículos y peatones.

La normativa automotriz está diseñada para vehículos que circulan apoyados sobre sus ruedas. Un sistema capaz de elevar el auto agrega interrogantes sobre la estabilidad, las distancias de seguridad, las zonas de operación, el comportamiento ante una falla y las consecuencias de una maniobra inesperada.

Por eso, Tesla aclara que la versión Rocket no está aprobada para circular por vías públicas. La compañía tampoco asegura que pueda homologarse de la misma manera en todos los mercados. En Estados Unidos, incluso las autoridades regulatorias mantienen bajo observación el desarrollo y sus posibles implicancias. 

En otras palabras, aunque el sistema funcione como se mostró, eso no significa que el propietario pueda utilizarlo libremente en una avenida, una autopista o una ruta. La característica que convierte al Roadster en un fenómeno mediático también podría terminar siendo su mayor limitación comercial.

Tres versiones y una diferencia clave: no todos podrán tener el mismo auto

Tesla divide la propuesta en tres configuraciones: Performance, Thrust y Rocket. Aunque pertenecen a la misma familia, no ofrecen exactamente las mismas capacidades ni están pensadas para el mismo tipo de usuario.

La versión Performance es la variante convencional de la gama. Tiene dos plazas, aerodinámica activa y un sistema de succión que busca aumentar la carga aerodinámica y el agarre. Es la configuración que Tesla presenta como preparada para circular por carretera, aunque su disponibilidad efectiva dependerá de las homologaciones correspondientes en cada país.

La Thrust agrega propulsores de aceleración y está orientada a un uso más extremo, con una disponibilidad limitada. Tesla la describe como una variante preparada para pista y le atribuye una aceleración de 0 a 96 km/h inferior a un segundo. No obstante, eso no significa que pueda utilizarse legalmente en cualquier calle.

La Rocket es la más exclusiva y radical. Se ofrece únicamente por invitación, tiene una sola plaza y suma el sistema completo de propulsión aérea. Es la versión que protagonizó las demostraciones más espectaculares, pero también la que enfrenta las mayores restricciones para su uso fuera de entornos controlados.

La diferencia es fundamental para entender qué está vendiendo Tesla: reservar el Roadster no significa acceder automáticamente al auto que se vio realizando maniobras en el aire. Las prestaciones más extremas corresponden a configuraciones específicas y no deben atribuirse a todas las versiones. 

Cuánto cuesta reservar el Tesla Roadster y quiénes pueden acceder

El acceso al Roadster está condicionado por una barrera económica muy elevada, incluso antes de conocer el precio definitivo del vehículo.

En Estados Unidos, Tesla solicita un pago inicial de 5.000 dólares y otros 45.000 dólares mediante transferencia dentro de los diez días posteriores para completar la reserva de la versión Performance. El depósito total es de 50.000 dólares y no representa el precio final del auto.

La compañía todavía no confirmó cuánto costará el modelo de producción. Las condiciones de reserva advierten que las especificaciones, el equipamiento y el precio pueden cambiar antes de que comience la fabricación.

En el caso de las configuraciones más exclusivas, el acceso también depende de la disponibilidad limitada y, para la Rocket, de una invitación de Tesla. Algunos reportes mencionan compromisos económicos de hasta 250.000 dólares asociados a las versiones más extremas, pero esa cifra no debe confundirse con un precio final de venta confirmado para toda la gama.

En definitiva, el Roadster está dirigido a coleccionistas, compradores de superdeportivos y clientes con una capacidad económica extraordinaria. No es un vehículo pensado para competir por volumen con los modelos eléctricos de uso masivo, sino un producto de nicho que busca exhibir hasta dónde puede llegar la ingeniería de Tesla. 

La mayor señal de alerta: pagar ahora sin tener garantizada la entrega

El aspecto más delicado para los interesados no es solamente el precio. Es el riesgo de comprometer una suma importante de dinero por un vehículo que todavía está en desarrollo.

En las condiciones publicadas para la reserva, Tesla aclara que no puede garantizar una fecha de entrega ni asegurar que el auto finalmente será entregado. También señala que el precio definitivo se establecerá más cerca del comienzo de la producción.

La advertencia cobra relevancia por la historia del propio Roadster. Tesla presentó la segunda generación en 2017 y había prometido inicialmente comenzar a producirla en 2020. El proyecto acumuló postergaciones durante años y aquella versión nunca llegó a fabricarse en serie.

Ahora, la compañía volvió a mostrar un diseño renovado y apunta a iniciar la producción en 2028. Eso representa un nuevo horizonte, pero no elimina la incertidumbre: todavía resta comprobar que el desarrollo pueda avanzar hasta una versión industrializable y que las prestaciones anunciadas puedan sostenerse en el producto definitivo.

Para un comprador, la diferencia entre una reserva y una compra efectiva es enorme. El depósito permite acceder a una posición dentro del proceso comercial, pero no garantiza que el precio, las características o los plazos permanezcan sin cambios. 

Las limitaciones que podrían dejarlo lejos de los compradores convencionales

Incluso si Tesla logra fabricar el Roadster según lo previsto, hay razones por las que difícilmente se convierta en un auto para las mayorías.

La primera es económica. Un deportivo de estas características tendrá un precio elevado y estará destinado a un grupo reducido de compradores. La segunda es práctica: la configuración Rocket tiene una sola plaza y su tecnología más llamativa no está habilitada para circular por vías públicas.

La tercera limitación es la incertidumbre sobre las prestaciones definitivas. La autonomía, el comportamiento de la batería, la durabilidad de los sistemas de propulsión y los costos de mantenimiento deberán evaluarse en un vehículo de producción, no solamente a partir de una presentación.

También hay una cuestión de uso. Un sistema que agrega propulsores, ventiladores y mecanismos especiales puede ofrecer ventajas en situaciones muy concretas, pero no necesariamente resulta útil para el tránsito diario. Su complejidad podría aumentar los costos de desarrollo, reparación y mantenimiento, aunque Tesla todavía no publicó cifras que permitan medirlos.

Por último, está la homologación internacional. Aunque la versión Performance se plantea como un vehículo para la calle, su comercialización dependerá de que cumpla las exigencias de cada mercado. En la variante Rocket, la propia marca ya advierte que no está aprobada para el uso en vías públicas.

¿Cuándo se fabricará y podrá llegar a la Argentina?

Tesla apunta a comenzar la producción del nuevo Roadster en 2028, pero todavía no hay una fecha confirmada para las primeras entregas a clientes. Tampoco existe información oficial que permita anticipar cuándo podría comercializarse en la Argentina.

En el país, el acceso sería todavía más restringido por el precio en dólares, los costos de importación y la necesidad de verificar qué homologaciones y condiciones de circulación corresponderían a cada versión. En particular, la configuración Rocket no podría considerarse un vehículo apto para circular por la vía pública mientras mantenga su condición de no homologada.

Incluso si la variante convencional llegara a estar disponible mediante importación, su precio y la disponibilidad de unidades lo ubicarían en un segmento extremadamente exclusivo. La existencia de una página de reservas internacional no implica que todas las versiones se ofrezcan en todos los países.

Por ahora, Tesla no anunció precios locales, una red de comercialización en la Argentina ni un calendario de llegada. Cualquier estimación concreta sobre su valor en pesos sería prematura.

El Roadster puede ser un símbolo tecnológico, pero todavía debe demostrar que es viable

El nuevo Tesla Roadster tiene argumentos para convertirse en uno de los deportivos eléctricos más llamativos del mundo. Su aceleración prometida, el uso de tecnología asociada a SpaceX y la posibilidad de realizar maniobras aéreas lo diferencian de cualquier modelo convencional.

Pero esas mismas características abren interrogantes que no se resuelven con una demostración. Tesla todavía debe transformar sus promesas en un producto fabricable, homologable y entregable, con un precio definitivo y prestaciones verificables.

La versión Performance podría encontrar un lugar entre los superdeportivos eléctricos de lujo. La Thrust, en cambio, estará limitada por su enfoque de altas prestaciones, mientras que la Rocket enfrenta el obstáculo adicional de no estar aprobada para circular por calles públicas y de ofrecerse únicamente por invitación.

Por eso, afirmar que el Roadster no va a funcionar sería prematuro. Lo que sí puede sostenerse es que su versión más espectacular difícilmente se convierta en un auto de uso cotidiano y que el proyecto todavía tiene obstáculos importantes antes de llegar a los compradores. Después de casi una década de demoras, la prueba decisiva no será que pueda despegar durante una presentación, sino que Tesla consiga fabricarlo, homologarlo y entregarlo en las condiciones que promete.