viernes 25 de junio de 2021
TEST | 01-07-2017 09:20

Honda Fit EXL CVT

Por Walter Togneri - La renovada generación muestra un claro ajuste estético, pero también cambian motor y caja. Sin embargo, esas novedades no afectan su esencia, afianzada especialmente en la versatilidad interior.

Que Fit es uno de los modelos más exitosos de la categoría, no es una novedad. Este producto, que fue lanzado en Japón en 2001, actualmente se comercializa en más de ciento sesenta países, mercados en los cuales ha vendido unas setenta y seis millones de unidades. Pero, ¿qué hace que este compacto, que está a mitad de camino entre un hatchback y un monovolumen, haya adquirido tal notoriedad?

La respuesta no es una sola, ya que los usuarios pueden encontrar diferentes puntos de convencimiento, pero haciendo un recorrido rápido por sus virtudes, encontramos dos que son clave: amplitud interior y agilidad urbana, características distintivas que se mantuvieron inalteradas a través de las generaciones.

Ahora, llega a nuestro país la tercera serie, un arribo demorado (fue lanzada en 2013, en Tokio), que muestra evolución en varios aspectos (también algún retroceso) respecto de la precedente, y que a pesar del paso de los años logra mantener aquellas cualidades diferenciadoras que lo posicionaron en ese lugar de privilegio.

Una versión

El nuevo Fit (All New Fit, tal como lo bautizaron en la filial local), llega a nuestro país en una sola versión (EXL CVT) para buscar su lugar entre unidades que aprovecharon el tiempo que el modelo de Honda necesitó para actualizarse.

La estética sigue de cerca el concepto de los modelos anteriores, pero los trazos ahora son más filosos, gracias a determinados toques específicos, tales como, por ejemplo, la línea ascendente (como si fuera un tajo) que en cada costado “une” los picaportes y termina conectándose con los faros traseros. La zona vidriada también ha cambiado del mismo modo que lo han hecho las llantas de aleación de 16 pulgadas.

En la parte delantera todo es nuevo: capó, parrilla, paragolpes y faros (incluye led de circulación diurna) fueron modificados. Sin embargo, no agrega luces antiniebla. Tampoco aparecen estos faros atrás, sector donde también se advierte la actualización de paragolpes, grupos ópticos y portón.

Sin embargo, estos cambios, que afianzan la propuesta estilística con cierta modernidad, no logran solucionar la deficiente aislación acústica que hemos criticado desde estas páginas en las generaciones anteriores. En ese sentido vale destacar que, además del motor ruidoso, especialmente en procesos de aceleración, se filtran al habitáculo el ruido que genera el contacto de los neumáticos con el piso y el del viento en un nivel mucho más elevado que el esperado.

Siempre confort

Una vez acostumbrados a ese “detalle” del ruido, los ocupantes del habitáculo del Fit disfrutarán de un ambiente con decoración agradable y terminaciones de buen gusto, siempre sobrias. También hay modificaciones, básicamente estéticas, ya que se mantienen inalterados los puntos clave que hacen de este modelo uno de los más versátiles de la categoría.

Esa condición nace del sistema denominado ULT que permite modificar la posición de los asientos traseros para definir un espacio de carga según las necesidades. A través de un mecanismo de operación simple, esos asientos pueden “desaparecer” transformándose en una zona plana. Además, cuando están desplegados, los respaldos se reclinan levemente.

Esta característica se complementa con un baúl de 363 litros de capacidad, el más amplio de la categoría, y cuya boca de carga, relativamente baja, facilita las maniobras de carga y descarga.

La altura libre hasta el techo en el interior del Fit facilita la vida a bordo de personas de contextura grande, las cuales, sin embargo, no encontrarán el mejor lugar en la plaza central trasera, no por la presencia de una “diminuta” elevación de la estructura del piso (psudo túnel), sino porque esa plaza es pequeña y su cojín, duro.

En cuanto a la posición de manejo, nada para criticar: butaca con ajuste en altura y columna de dirección, con doble regulación, garantizan la mejor ubicación frente al volante.

Desde allí, el conductor tiene fácil acceso a todos los comandos y ve con claridad un tablero que, además de un velocímetro central grande (a los costados se enciende una luz que será azul en condiciones normales de circulación que pasará a verde cuando indica ahorro de combustible o modo Eco) y un tacómetro bien legible se complementa con instrumentos digitales imprecisos para nivel de combustible y un tal vez innecesario indicador de consumo instantáneo: sería más útil un indicador de temperatura del refrigerante del motor.

No alcanza

En materia de equipamiento Fit es incompleto. En la lista que aparece en la página 39 vemos que no hay elementos que marquen una diferencia a favor de este Honda teniendo en cuenta su precio: ofrece equipos básicos, podríamos decir, que también tienen sus rivales.

Por ejemplo, Fit dispone de climatizador de una zona, control de velocidad crucero, equipo de audio (con entradas auxiliar y USB, además de Bluetooth y pantalla de 5” que no es táctil) y cámara de marcha atrás, como destacados. No incorpora navegador, arranque sin llave ni pantalla táctil. Además, la rueda de repuesto es de uso temporal.

Sí es posible agregar algunos opcionales tales como, por ejemplo, protectores de puertas, barreros, alfombras de goma, protectores de paragolpes y bandeja y red de carga para el baúl, entre otros.

En seguridad, mantiene los cinco inerciales y la misma cantidad de apoyacabezas. También los anclajes Isofix y los obligatorios ABS y doble airbag. Pero no ha agregado ESP, mala noticia a la que es necesario sumar que los discos traseros con los que contaba la generación anterior fueron reemplazados por tambores: un claro retroceso.

Cambios mecánicos

Debajo del capó hay novedades interesantes. Como en la serie anterior, la propulsión está a cargo de un cuatro cilindros naftero 1.5 (antes había también un 1.4) con admisión variable, tapa de dieciséis válvulas comandadas por dos árboles de levas y alimentación a cargo de un sistema de inyección directa.

Con estos cambios, el nuevo Fit dispone de 132 CV de potencia (120 CV, antes) y 15,8 kgm de par (14,5 kgm, el anterior), poder que, en sociedad con la nueva transmisión CVT, le permite desarrollar prestaciones destacadas. Alcanza una velocidad máxima de 181,6 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 9,5 segundos, superando claramente las marcas del modelo al cual reemplaza, que en las mismas pruebas respondió con 176,7 km/h y 11,2 segundos, respectivamente.

En esa situación, es decir, en procesos de aceleración, la caja manifiesta marcados patinamientos, incluso en la posición S, donde el motor gira con más ímpetu (las levas del volante permiten “jugar” a pasar los cambios, seteados en siete posiciones). Esa característica es recibida por el motor que se mantiene girando en altas rpm con el consiguiente aumento de la rumorosidad.

Sin embargo, cuando el giro del cigüeñal se estabiliza y Fit avanza en la ruta abierta, las rpm van bajando hasta encontrar el nivel ideal para cada situación de circulación, Por ejemplo, a 80 km/h constantes, gira a unas 1.600 vueltas, condición que se traduce en un excelente rendimiento: en esa condición puede recorrer, según nuestras pruebas, 21,5 km/l, un rendimiento excelente.

Esa situación cambia completamente cuando medimos el consumo en la ciudad: en la unidad de prueba anotamos 8,6 km/l, una marca elevada.

También aparecen ajustes en las suspensiones, entre los cuales el más destacado es el reemplazo de la barra de torsión por una de nuevo diseño, cambio que no afecta demasiado la respuesta de las suspensiones, por lo menos desde el punto de vista del confort de marcha que sigue siendo muy bueno. Suman comodidad (y seguridad, claro), la dirección con asistencia eléctrica que responde con rapidez y precisión ante cada necesidad.

Su lugar

Es política de precios de Honda en Argentina posicionar sus modelos por encima de los rivales. Fit no es la excepción. La única versión disponible, EXL CVT, tiene un precio de venta de 385.000 pesos.

Fiel a la estrategia, supera por 35.400 pesos al Nissan Note Exclusive (fabricado en México, con motor de 110 CV, caja CVT, navegador, pantalla táctil de 5,8” y baúl de 272 litros), y por 20.900 pesos al Toyota Yaris (de producción tailandesa, con propulsor de 107 CV, caja CVT, pantalla táctil de 7” sin navegador y baúl de 326 litros).

El modelo que sí supera a Fit no es estrictamente un monovolumen compacto familiar. Se trata del Ford Fiesta Titanium que vale 400.300 pesos, pero respalda ese valor por superadora dotación de equipamiento: siete airbags, ESP, navegador, sistema de infoentretenimiento Sync, entre otros, además de motor de 1.6 de 120 CV y caja de sexta de doble embrague.

Pero Fit tiene a su favor la novedad que esta nueva generación representa y el respaldo de una compañía que supo hacer bien las cosas. Y eso tiene su precio.

FICHA TÉCNICA HONDA FIT

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