A simple vista parece simplemente un volante grande, negro y de diseño clásico. Pero para los fanáticos de los autos argentinos, puede esconder una pista muy importante.
Porque hubo una época en la que Peugeot tomó un modelo que ya llevaba décadas en el mercado, lo actualizó para intentar competir contra autos mucho más modernos y le agregó una serie de detalles que hoy permiten reconocerlo casi de inmediato.
¿De qué auto es este volante?
La respuesta es: Peugeot 504 SRX, una de las versiones más sofisticadas y particulares que tuvo el histórico sedán fabricado en Argentina.
Y hay un dato curioso: el volante no solo sirve para identificar al modelo. También fue uno de los elementos que recibió críticas en las pruebas de la época.

El misterio detrás del volante
El Peugeot 504 SRX apareció en Argentina en 1990 como tope de gama dentro de la familia de este auto. Para ese momento, el modelo ya tenía una larguísima trayectoria a sus espaldas. Mientras en otros mercados había sido reemplazado por el 505, en Argentina seguía teniendo una enorme aceptación y la marca del león decidió darle una nueva oportunidad mediante una profunda actualización.
El SRX fue justamente una de las expresiones más completas de esa renovación. Y ahí aparece nuestro protagonista: el volante.
A diferencia de los primeros 504, esta versión incorporaba un volante con una presentación más cuidada y revestimiento en cuero, acorde con el posicionamiento superior que buscaba la marca. Pero había un problema.

"Es demasiado grande": la curiosa crítica al volante del 504 SRX
Durante las pruebas del modelo, realizada por Parabrisas de la mano de Carlos Lole Reutemann, apareció una observación que hoy resulta llamativa: el volante era considerado excesivamente grande. Y no era una crítica relacionada con el diseño, sino con su funcionamiento.
El 504 SRX ya contaba con dirección asistida, por lo que no necesitaba un volante de semejante diámetro para facilitar las maniobras. La asistencia hidráulica hacía que girar la dirección fuera mucho más sencillo que en los primeros 504. Por eso, los evaluadores consideraban que un volante algo más pequeño habría sido una solución más lógica para este modelo. Incluso se llegó a señalar que reducir su diámetro habría mejorado el conjunto.

¿Por qué Peugeot utilizó un volante tan grande?
Acá aparece una de las particularidades más interesantes del 504. El modelo había nacido en una época en la que los sistemas de dirección asistida todavía no estaban tan extendidos. Un volante de mayor tamaño permitía generar más palanca y reducir el esfuerzo necesario para mover las ruedas delanteras.
Pero el 504 argentino fue evolucionando. Cuando llegó el SRX, la dirección asistida ya formaba parte del equipamiento y aquella necesidad había perdido buena parte de su sentido.
En otras palabras, el auto había avanzado tecnológicamente, pero el tamaño del volante todavía conservaba algo de la vieja escuela.
El volante también podía complicar el acceso a la puerta
Y había otro detalle todavía más curioso. El tamaño del volante no solamente influía en la sensación al conducir. También podía generar cierta interferencia con la manija interior de la puerta del conductor.
La ubicación de ambos elementos hacía que el volante pudiera dificultar el acceso a la manija en determinadas posiciones. Es uno de esos detalles que hoy parecen insólitos, pero que permiten entender cómo era la ergonomía de los autos argentinos de aquella época.

El volante era apenas una parte de la renovación
Aunque hoy el volante sea uno de los elementos más llamativos para identificar al SRX, Peugeot había trabajado sobre prácticamente todo el habitáculo. El 504 recibió un tablero de nuevo diseño, nuevos tapizados y modificaciones en los comandos interiores.
También se mejoró el sistema de ventilación y se incorporaron soluciones inspiradas en el 505. En las versiones más equipadas podían encontrarse levantavidrios eléctricos delanteros, cierre centralizado y otros elementos de confort que buscaban acercar al veterano 504 a los estándares de los autos más modernos.
Los asientos también fueron modificados, con nuevos diseños y espumas para mejorar el confort.
El SRX no solo cambió por dentro
La transformación también alcanzó a la carrocería. El Peugeot 504 SRX incorporó una nueva parte trasera, diseñada a partir del trabajo de Pininfarina, con un conjunto de ópticas rectangulares que modificaron por completo la imagen del modelo.
También recibió nuevas llantas de aleación, parrilla delantera en color carrocería, nuevos paragolpes, detalles exteriores renovados, grupos ópticos traseros inéditos, tapizados específicos, volante revestido en cuero, entre otros.
El resultado era un 504 que, aunque conservaba la silueta reconocible de siempre, intentaba mostrar una imagen mucho más moderna.

El último gran rediseño del 504 argentino
El SRX tiene además un lugar especial en la historia del modelo porque fue protagonista de una de las últimas grandes actualizaciones del 504 producido en Argentina. El tablero volvió a cambiar, los asientos fueron rediseñados, se modificaron los paneles de las puertas y se incorporó un nuevo volante.
El 504 consiguió así mantenerse vigente durante buena parte de los años 90, cuando ya convivía con modelos mucho más modernos.
Un auto antiguo que se negaba a desaparecer
Ese es, quizás, el dato que mejor explica la existencia del 504 SRX. El modelo había llegado a la Argentina a fines de los años 60, y como mencionábamos anteriormente, mientras en Europa ya había sido reemplazado por el 505, continuó fabricándose localmente hasta 1999.
Durante aproximadamente tres décadas pasó por innumerables versiones, motores, rediseños y configuraciones. El SRX representó uno de los últimos intentos de Peugeot para mantenerlo competitivo.
Y funcionó, al menos desde el punto de vista comercial: el 504 seguía teniendo una enorme cantidad de seguidores y era reconocido por su confort de marcha, robustez y confiabilidad.
Entonces, ¿de qué auto era el volante?
El misterio queda resuelto. Ese volante pertenece al Peugeot 504 SRX, una de las versiones más equipadas y modernas del histórico sedán argentino.
Lo curioso es que una pieza que hoy puede parecer completamente normal fue, en su momento, motivo de una crítica bastante concreta: era demasiado grande para un auto que ya tenía dirección asistida.
Y justamente ahí está parte del encanto de los clásicos argentinos. Un simple volante puede contar cómo un automóvil fue evolucionando con el paso de los años, mezclando soluciones modernas con elementos heredados de una época completamente diferente.