Cuando se piensa en los autos de la realeza británica, normalmente aparecen enormes Rolls-Royce, Bentley y otros vehículos de lujo utilizados en ceremonias oficiales. Sin embargo, Lady Di tenía una particular debilidad por los autos más convencionales, y uno de los ejemplos más llamativos fue su Ford Escort RS Turbo S1.
El modelo utilizado por la princesa Diana pertenecía a la primera generación del Escort RS Turbo y fue entregado en 1985. Su elección resultaba bastante particular para una integrante de la familia real: en lugar de desplazarse exclusivamente en vehículos oficiales con chofer, Diana podía ser vista al volante de un compacto deportivo recorriendo las calles de Londres.

Así era el Ford Escort RS Turbo de Lady Di
El Ford Escort RS Turbo S1 era uno de los compactos deportivos más interesantes de Ford durante la década de 1980. Utilizaba un motor naftero de 1.6 litros turboalimentado, capaz de desarrollar alrededor de 133 CV, asociado a una caja manual de cinco velocidades.
Para un auto de aquella época más compacto, esas cifras eran importantes. El RS Turbo estaba pensado para ofrecer un comportamiento deportivo sin dejar de ser un auto relativamente práctico para el uso cotidiano.
Y justamente esa combinación parece haber sido parte de su atractivo para Diana: tenía el tamaño de un auto urbano, pero ofrecía prestaciones muy superiores a las de un Escort convencional.

El detalle que diferenciaba al Escort de Lady Di
El auto de Diana no era exactamente igual a cualquier Escort RS Turbo que salía de un concesionario. Por tratarse del vehículo utilizado por una de las personas más reconocidas del Reino Unido, recibió modificaciones relacionadas con la seguridad y la protección de la princesa.
Uno de los elementos más particulares era el sistema de espejos. El automóvil incorporaba una configuración especial que permitía mejorar la visibilidad para el personal de seguridad que acompañaba a Diana.
También disponía de equipamiento de comunicación adicional, algo fundamental teniendo en cuenta que la princesa era una de las figuras públicas más perseguidas por los fotógrafos y los medios de comunicación.
El objetivo era mantener, dentro de lo posible, la apariencia de un automóvil común, pero incorporando elementos que permitieran utilizarlo de una manera más segura.

Lady Di prefería manejar sus propios autos
La relación entre Diana y el Escort también tiene importancia por lo que representaba. La princesa era frecuentemente fotografiada conduciendo personalmente sus vehículos. En el caso del Escort, incluso se la pudo ver utilizando el auto para desplazamientos cotidianos.
El vehículo ofrecía algo que los grandes autos oficiales no podían darle de la misma manera: mayor discreción y libertad de movimiento. Eso convirtió al Ford en una imagen muy asociada a la etapa más cotidiana de la vida de Diana.
Y el contraste era enorme: una de las mujeres más famosas del mundo manejando un pequeño deportivo de Ford en lugar de un lujoso automóvil de la realeza.
Un Escort que terminó convertido en pieza de colección
Después de que Diana dejara de utilizarlo, el Ford pasó por diferentes manos y durante años permaneció alejado de los grandes focos. Pero la historia del automóvil hizo que su valor comenzara a crecer entre los coleccionistas.
No se trataba simplemente de un Ford Escort RS Turbo. Era una unidad con una procedencia extraordinaria: había pertenecido a la princesa Diana y había sido utilizada por ella durante una etapa particularmente importante de su vida pública.
Décadas después, el vehículo volvió a ser noticia cuando fue puesto a la venta mediante una subasta.
El resultado demostró hasta qué punto la historia puede transformar el valor de un automóvil. Un Escort deportivo que originalmente pertenecía a una categoría relativamente accesible terminó alcanzando un precio muy superior al de cualquier RS Turbo convencional, precisamente por su relación con Lady Di.

¿Por qué el Ford Escort de Lady Di es tan famoso?
Hay una razón sencilla: representa una faceta diferente de la princesa. Diana no aparece en las fotografías solamente como integrante de la familia real. En muchas imágenes vinculadas al Ford se la puede ver como una conductora utilizando un auto relativamente normal para la época.
Además, el Escort RS Turbo tenía todos los ingredientes necesarios para convertirse en un modelo recordado por los fanáticos de los autos: motor turbo, carrocería compacta, prestaciones deportivas y una estética típica de los años 80.
La combinación entre automóvil y personaje histórico terminó creando una pieza única.
Un Ford Escort que pasó de deportivo compacto a objeto histórico
El Ford Escort RS Turbo S1 de Lady Di representa mucho más que un auto antiguo. Es una combinación entre la historia de Ford, la cultura de los deportivos compactos de los años 80 y la vida pública de una de las figuras más famosas de la realeza británica.
Su motor 1.6 turbo y su configuración deportiva ya lo convertían en un Escort especial. Pero las modificaciones de seguridad, su utilización por Diana y, posteriormente, su historia como vehículo de colección hicieron el resto.
Lo que alguna vez fue simplemente un deportivo compacto terminó convirtiéndose en uno de los Ford Escort más famosos de todos los tiempos.