El histórico nombre Freelander vuelve a escena, pero lo hace bajo una lógica completamente renovada. A pocos días de haberse anticipado su regreso, la alianza entre Chery y Land Rover presentó el Concept97, el primer prototipo que da forma a esta nueva etapa, con un enfoque claramente orientado al mercado chino y a las tecnologías de nueva generación.
Como bien muestran las imágenes de AutoHome, el hecho de replicar el esquema tradicional de la marca británica estructurada hoy en torno a familias como Range Rover, Defender y Discovery, el nuevo Freelander se posiciona como una submarca con identidad propia. La propuesta combina el legado todoterreno del modelo original con una fuerte impronta tecnológica, pensada para adaptarse a un público más joven y a las nuevas demandas de electrificación.
Desde el punto de vista técnico, el SUV se desarrollará sobre una evolución de la plataforma T1X de Chery, concebida específicamente para vehículos electrificados. Esto le permitirá ofrecer distintas configuraciones mecánicas a futuro, incluyendo versiones híbridas, eléctricas puras y con extensor de autonomía. En su lanzamiento, sin embargo, la variante 100 por ciento eléctrica será la protagonista, marcando el rumbo hacia una gama centrada en las nuevas energías.

El diseño lleva la firma de Gerry McGovern, responsable de modelos icónicos como el Land Rover Evoque. En el Concept97 se percibe un equilibrio entre herencia y modernidad: mantiene ciertos rasgos del Freelander original, pero los reinterpreta con un lenguaje más dinámico y juvenil. Uno de los guiños más claros al pasado aparece en el tratamiento del pilar C, especialmente en la variante de tres puertas con techo rígido desmontable, que remite directamente al espíritu del modelo de primera generación.
En términos de dimensiones, el crecimiento es notable. Si el Freelander original rondaba los 4,4 metros de largo, el Concept97 se estira hasta los 5,1 metros, superando incluso al Land Rover Defender 110. A esto se suma una distancia entre ejes que superará los 3.000 mm, lo que permitirá ofrecer un interior amplio con configuración de seis plazas distribuidas en tres filas.

La innovación también se refleja en el apartado energético. El sistema eléctrico operará con arquitectura de 800 voltios, lo que habilita tiempos de carga significativamente más rápidos. Las baterías fueron desarrolladas junto a CATL e incorporan la tecnología denominada “Freevoy Range-Extended Hybrid Battery”, pensada específicamente para un uso intensivo fuera del asfalto. Entre sus características se destacan la capacidad de carga ultrarrápida 6C, con picos de hasta 360 kW, y un refuerzo estructural con protección inferior y recubrimiento de polímero FD, diseñado para mejorar la resistencia ante impactos en condiciones extremas.
Si bien aún no se dieron a conocer cifras definitivas de autonomía, prestaciones o precios, se espera que esos detalles se revelen junto con la versión de producción. Todo indica que su presentación oficial tendrá lugar en el Salón del Automóvil de Shanghái, donde se conocerá en profundidad el modelo que marcará el renacimiento de un nombre clave en la historia de la marca.
Con este movimiento, el Freelander no solo regresa, sino que redefine su rol dentro del universo Land Rover: deja de ser un SUV compacto tradicional para transformarse en una plataforma de innovación, donde la electrificación, el diseño contemporáneo y la herencia todoterreno conviven en una propuesta completamente nueva.