Las fuentes oficiales aseguran que al ver los primeros bocetos del Miura, Ferrucchio Lamborghini dijo: “Este me gusta, con este hacemos historia”. No se equivocó.
Las líneas plasmadas en el papel nacieron de la mano y la imaginación de otro de los genios de la industria automotriz mundial, Nuccio Bertone, conformando una sociedad que, junto a los lineamientos técnicos de Lamborghini, le dieron vida a un modelo que se convirtió en un referente en términos de prestaciones, estilo y refinamiento técnico.

Tal fue la revolución que generó el Miura, que es el vehículo que –aseguran– fue el que inspiró a los periodistas especializados en la industria automotriz que cubrían los eventos de la época (principios de la década de 1960), a acuñar el término “superdeportivo”.
El Miura supuso entonces una revolución por la técnica del motor V12 en posición transversal trasera, así como por las líneas creadas por Carrozzeria Bertone, capaces de seguir siendo extraordinariamente bonitas y actuales incluso 60 años después de su creación.

Un “zapato” único
En 1966, Lamborghini era una compañía muy joven: tenía apenas tres años. Hasta ese momento había presentado su primer modelo, el 350 GT, pero no había generado con él un interés importante. El Miura fue “otra cosa”.
Nació a partir de un proyecto llevado a cabo por un equipo de ingenieros formado por Gian Paolo Dallara, Paolo Stanzani y el piloto de pruebas Bob Wallace, quienes trabajaron tomando como base al 350 GT (que también tenía motor V12, pero delantero longitudinal), aunque todavía faltaba el contenedor.

Lamborghini contactó a Nuccio Bertone. El carrocero examinó el chasis y respondió con una frase determinante: “Nuestro estudio es capaz de diseñar el zapato perfecto para ese pie”. Bertone encomendó el desafío a Marcello Gandini, quien creó “un zapato” cuyo diseño no deja de maravillar aún sesenta años después de su creación.
El Miura fue presentado en sociedad en el Salón de Ginebra (Suiza), en marzo de 1966, con la versión P400 –denominación en la que la P indica la posición del motor trasero (posteriore, en italiano), y 400 la cilindrada de 4 litros–, iniciando en ese momento una historia única en la industria automotriz mundial.

Aquel modelo le dio impulso a una producción conformada por 265 unidades del P400 entre 1966 y 1968, 338 del P400 Miura S entre 1969 y 1971, y 150 del Miura SV entre 1971 y 1973.
Entre los modelos especiales se destacan los 4 SVJ derivados del prototipo Miura Jota y el Miura Spyder fabricado por Bertone.

Más allá de las particularidades de las diferentes versiones, las líneas del Miura fueron completamente avanzadas para su época, atrevidas, podríamos decir. Bertone trazó un estilo singular, con el capó delantero largo y bajo, los faros principales rodeados por las características pestañas, y la altura muy reducida tanto del auto como del techo del habitáculo, situado a menos de 110 centímetros del asfalto.
Atrás, el amplio capó del motor, integrado con el baúl y los guardabarros, está cerrado por aletas metálicas que no sólo sirven como elementos de diseño, sino que ayudan a disipar el calor del propulsor.

El habitáculo, elegante y deportivo, se destaca por el diseño del instrumental, en el que aparecen el velocímetro y el tacómetro como si fueran binoculares, con las pequeñas palancas de control secundarias situadas en la primera fila, en la parte superior, sobre el techo.
Todo contenido en dimensiones compactas: el Miura mide 4,36 m de largo y 1,76 m de ancho.

Magia debajo del capó
Además del estilo sin precedentes que hipnotizaba a los entusiastas del automovilismo, el Miura también tenía argumentos de seducción debajo del capó.
Si bien el motor V12 de cuatro litros de disposición transversal trasera no era una novedad (recordemos que ya lo usaba el 350 GT), mostraba evoluciones técnicas directamente importadas de las competiciones.

Para contener las dimensiones del conjunto, el grupo motor y la caja de cambios están unidos por una fusión específica: junto con el diferencial, comparten sistema de lubricación.
En la primera versión, el motor de 4 litros desarrollaba una potencia máxima de 350 CV a 7.000 rpm, que pasa a ser de 370 CV a 7.700 rpm en la versión S, y a 385 CV a 7.850 rpm en la versión SV, unidad que ostentó la condición del automóvil de producción más rápido que existía en aquel momento.

A lo largo de su evolución el Miura experimentó un proceso de mejora continua, incorporando características distintivas en cada una de sus series, como detalles estéticos más refinados, un incremento de la potencia de aproximadamente 20 caballos y un interior más cómodo, típico de la versión S.
FICHA TÉCNICA / LAMBORGHINI MIURA P400
Motor
Naftero. Doce cilindros en V, central trasero transversal. Alimentado por cuatro carburadores. Dos válvulas por cilindro. Cilindrada: 3.929 cm3. Diámetro x carrera: 82 x 62 mm. Relación de compresión: 9,8:1. Potencia: 350 CV a 7.000 rpm. Torque: 36,1 kgm a 5.000 rpm.
Transmisión
Tracción trasera. Caja manual de 5 velocidades y marcha atrás.
Dirección
Piñón y cremallera.
Frenos
Delanteros: Discos.
Trasero: Discos.
Suspensiones
Delantera: Independiente de doble horquilla.
Trasera: Independiente de doble horquilla.
Dimensiones
Carrocería: cupé, dos puertas, dos pasajeros.
Longitud: 4.360 mm
Ancho: 1.760 mm
Alto: 1.067 mm
Distancia entre ejes: 2.500 mm
Capacidad del tanque: 90 l
Capacidad del baúl: 140 l
Peso: 1.293 kg
Prestaciones
Velocidad máxima: 277 km/h
Aceleración de 0-100 km/h: 6,7 s
Consumo promedio: 5,2 km/l