martes 6 de diciembre de 2022
MANTENIMIENTO | 25-07-2019 15:29

Cómo purgar los frenos de un auto

Este ejercicio se debe hacer cuando es necesario, ya sea por falla o por prevención, en caso de reemplazar algún elemento, o cuando se abre el circuito para cualquier reparación.

Hay diferentes métodos para purgar los frenos, algunos muy avanzados, como los que utilizan aparatos de presión o de otro tipo, aunque por lo general estos sistemas de comprobación se realizan en concesionarios o talleres especializados en frenos. El método que se sigue utilizando masivamente es el de aplicar presión al pedal de frenos.

Para realizar la tarea, suponiendo que no podemos acceder a una fosa que es el lugar ideal, lo primero que debemos hacer es colocar el automóvil en un lugar seguro, en una superficie plana, en ocasiones dependiendo del vehículo será necesario levantar las ruedas con un gato hidráulico o bien con el gato mecánico. En estos casos debemos aplicar el freno de mano, y para mayor seguridad, asegurar las ruedas con tacos de madera o de plástico duro.

Instrucciones generales

1- Detener la marcha del motor.

2- Rellenar el depósito de frenos con líquido hasta la marca máxima y vigilar que el mismo no se vacíe durante la operación de purgado (volver a rellenar si fuera el caso), dejar la tapa del depósito abierta, procurando que no entre suciedad.

3-  Al estar dispuesto el circuito de frenos en “X” (como en la mayoría de los casos de doble circuito) la purga se debe efectuar en cada bombín de rueda siguiendo un orden concreto, que es: detrás izquierda, delante derecha y detrás derecha, delante izquierda.

4- El purgado de frenos requiere de dos personas.

5- Durante el purgado de frenos el pedal se acciona de manera rápida al pisarlo y de manera lenta al soltarlo. Con esto evitamos que se pueda dar vuelta una junta especial que hay en la bomba de frenos que provocaría una falla importante.

Procedimiento

1- Primero quitar la protección de goma que cubre el tornillo de purga del bombín. Insertar en el tornillo un tubo transparente de plástico, el otro extremo del turbo sumergirlo en un recipiente (puede ser un frasco grande) que contenga líquido de frenos limpio.

2- Aflojar el tornillo con una llave fija apropiada. Pisar a continuación el pedal (la otra persona) de forma que baje rápidamente y suba lentamente, realizando esta operación varias veces hasta que el líquido fluya por el turbo sin burbujas; a continuación y con el pedal pisado a fondo, apretar el tornillo del purgador.

3- Repetir la operación sobre las cuatro ruedas respetando el orden antes preconizado, comprobando en cada una de ellas, que el depósito esté lleno para que no entre aire en las canalizaciones. Terminada la operación, rellenar el depósito hasta el nivel indicado.

4- Si la revisión del circuito ha sido total o es necesario cambiar el líquido de frenos (se debe hacer cada dos años) conviene vaciar el circuito empezando por el depósito, aspirando el líquido con una jeringa o algo parecido. Rellenar el depósito con líquido nuevo y abrir los tornillos purgadores dejando salir el líquido viejo hasta que se vea salir el nuevo (será más claro). Entonces se cierran los tornillos purgadores con el pedal pisado a fondo y realizar el purgado de frenos rueda a rueda como se ha explicado anteriormente.

En automóviles equipados con frenos ABS antibloqueo el purgado de frenos se realiza de la misma forma. Solo hay que tener en cuenta que cualquier reparación que se realice en el “hidrogrupo” del ABS trae consigo el purgado del mismo.

Purgado de frenos

Líquido de frenos

En el sistema de frenos se nos pueden presentar dos problemas. Uno es el llamado “fading“ (fatiga) que es la pérdida momentánea de los frenos por exceso de temperatura en los mismos (debido a un abuso excesivo). Este problema se manifiesta con una dureza imprevista en el pedal del freno que nos obliga a accionarlo con más fuerza de lo normal para conseguir una frenada eficaz.

Este problema desaparece cuando se enfrían los frenos. El otro inconveniente de los frenos se denomina “Vapor lock” (trampa de vapor), en este caso el problema se manifiesta con un tacto de pedal de freno “esponjoso” (se hunde fácilmente) sin conseguir que los frenos cumplan su cometido. Este problema si tiene que ver con el líquido de frenos y esto es debido a que el calor que generan las pastillas de freno en su rozamiento con el disco (o las cintas de los tambores de freno), se transmite al líquido de frenos que se calienta en exceso, vaporizándose y generando burbujas de vapor.

La aparición de las burbujas produce un efecto similar a como si el circuito de frenos contuviera aire, de manera que el líquido de frenos sería compresible y no transmitiría toda la fuerza que hacemos con el pedal sobre las pastillas o cintas de freno. El problema del “vapor lock” es peor que el de “fading”, ya que este último se soluciona solo con el enfriamiento de los frenos (salvo en casos extremos), mientras que el primero no tiene solución a menos que se realice una purga del líquido de frenos.

La calidad del líquido de frenos

Para evitar la trampa de valor en el sistema de frenos, tenemos que buscar el fluido de frenos adecuado, la gran mayoría a base de poliglicol (un alcohol especial) que tenga entre sus características un punto de ebullición lo más alto posible. La clasificación del líquido de frenos se hace por medio de la denominación “DOT” seguido de un número. Esta sigla proviene del inglés del Departamento de Transportes de los Estados Unidos.

Los más utilizados son el DOT 3, DOT 4, DOT 5, DOT 5.1 Este último tiene el valor más alto del punto de ebullición, por lo tanto en este aspecto es el mejor. El inconveniente que tienen DOT 5 y 5.1 es que tienen una viscosidad mucho más baja que los otros dos, esto puede provocar en determinadas circunstancias y con esta viscosidad, que el circuito de frenos tenga pérdidas, por ejemplo en los bombines. Por lo tanto, el uso de este líquido (DOT 5 y 5.1), tiene que estar recomendado por el fabricante del vehículo. Huelga decir que el fluido tiene que ser de la mayor calidad posible.

En el mercado se vende una variedad de líquidos de frenos, y hay que elegir el mejor. Una buena señal es comprar un líquido de marca reconocida. El líquido de frenos más recomendable es el DOT 4, por tener un punto de ebullición más alto que el DOT 3, para una viscosidad similar entre ambos. Incluso hay líquidos de frenos a base de siliconas o de aceites minerales, pero son solamente aptos para unos pocos modelos de automóviles y esto está indicado en el manual del propietario.

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