Elon Musk - Tesla Roadster 2018 (CEDOC)
Nuevo Tesla Roadster: el deportivo eléctrico que desafía los límites con tecnología de SpaceX Foto: CEDOC
TESLA Foto: CEDOC
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Tesla Roadster: así se le reían a Elon Musk cuando prometió un auto volador en 2018

El magnate dueño de X, Space X, entre otras empresas, fue entrevistado hace ocho años por Joe Rogan y al parecer nadie se lo tomó en serio al anunciar su futuro invento.

lunes 26 de octubre de 2026

Cuando Elon Musk habla del futuro del automóvil, distinguir entre una innovación revolucionaria y una promesa difícil de cumplir no siempre resulta sencillo. En 2018, el empresario aseguró que el Tesla Roadster podría incorporar pequeños propulsores de cohetes capaces de mejorar sus prestaciones e incluso permitirle volar.

La idea despertó incredulidad y burlas, como ocurrió en una entrevista realizada por Joe Rogan, un cómico comentarista de artes marciales, pero ocho años después volvió a sorprender con una demostración que parecía sacada de Volver al Futuro.

La historia comenzó con una publicación en Twitter, hoy X, en la que Musk adelantó que el paquete opcional desarrollado junto con SpaceX incluiría alrededor de diez pequeños propulsores distribuidos estratégicamente alrededor del vehículo. Según explicó entonces, el sistema mejoraría la aceleración, la velocidad máxima, la capacidad de frenado y el comportamiento en las curvas. Incluso dejó abierta la posibilidad de que el deportivo pudiera despegar del suelo.

La propuesta sonaba extravagante. ¿Cómo podía un auto eléctrico convencional incorporar tecnología aeroespacial sin convertirse en un prototipo experimental? ¿Y qué sentido tendría desarrollar un vehículo capaz de volar durante unos instantes si debía circular por calles y rutas?

Sin embargo, Musk insistió en que la idea iba en serio. No se trataba simplemente de una ocurrencia para generar repercusión en las redes sociales: el objetivo era trasladar al mundo automotor algunos desarrollos de su compañía espacial.

Del escepticismo a una demostración que sorprendió al mundo

El proyecto tardó mucho más de lo previsto en materializarse. Tesla había presentado la segunda generación del Roadster en 2017 y originalmente esperaba iniciar su producción en 2020. Los años pasaron sin que el deportivo llegara a los clientes, mientras la compañía concentraba sus recursos en otros modelos y proyectos.

La tecnología de los propulsores, por su parte, siguió formando parte del discurso de Musk. La propuesta contemplaba utilizar gas frío a alta presión para generar empuje, en lugar de recurrir a un sistema convencional de propulsión automotriz.

Finalmente, tras idas y vueltas, en las últimas semanas, Tesla mostró una nueva versión del Roadster en una demostración realizada en una instalación de SpaceX en Texas. El vehículo protagonizó maniobras espectaculares, con desplazamientos por una estructura curva, movimientos invertidos y breves saltos en el aire mediante un sistema de propulsión experimental.

La presentación reavivó las imágenes y declaraciones de 2018. Aquello que parecía una fantasía comenzaba a tener una representación física, aunque todavía quedaban interrogantes sobre su funcionamiento definitivo, su seguridad y su viabilidad comercial.

¿El Tesla Roadster realmente es un auto volador?

La respuesta requiere una aclaración importante: la demostración no convierte al Roadster en un automóvil volador capaz de desplazarse como una aeronave.

El sistema utiliza propulsores que generan empuje mediante gas comprimido para realizar maniobras breves. No es equivalente a un vehículo aéreo que pueda mantenerse en vuelo durante períodos prolongados, recorrer grandes distancias por el aire o despegar y aterrizar libremente en cualquier lugar.

Además, las imágenes de una demostración controlada no garantizan que todas esas funciones estén disponibles en el modelo de producción ni que puedan utilizarse en la vía pública. Para eso, Tesla deberá resolver cuestiones de autonomía del sistema, estabilidad, seguridad, homologación y regulación.

La propuesta también plantea desafíos prácticos. Incorporar depósitos de gas a alta presión y propulsores en un deportivo de producción exige compromisos en materia de espacio, peso y protección de los ocupantes. A eso se suma la necesidad de establecer en qué condiciones podría utilizarse una tecnología semejante sin poner en riesgo a otros conductores.

Un deportivo que todavía tiene una cuenta pendiente

Más allá de su capacidad para desafiar momentáneamente la gravedad, el Roadster tiene una deuda mucho más concreta: llegar finalmente a los concesionarios.

Tesla presentó el proyecto hace casi una década y todavía debe cumplir con el desarrollo industrial y la comercialización del modelo. Tras la demostración de octubre, Musk señaló que la producción está prevista para 2028, aunque el calendario deberá confirmarse a medida que avance el proyecto.

El deportivo también promete prestaciones extraordinarias en aceleración y velocidad, pero sus especificaciones definitivas, el precio y la disponibilidad de las distintas configuraciones siguen siendo cuestiones centrales para los potenciales compradores.

Por ahora, la demostración sirve para mostrar hasta dónde quiere llegar Tesla con su modelo más extremo. No obstante, la distancia entre un prototipo capaz de realizar maniobras espectaculares y un automóvil que pueda venderse, homologarse y utilizarse con normalidad sigue siendo considerable.

En 2018, la idea de un Tesla capaz de volar parecía una extravagancia más de Elon Musk. En 2026, la compañía mostró una demostración que le dio una dimensión concreta a aquella promesa. La gran incógnita ya no es solamente si la tecnología puede funcionar, sino si Tesla conseguirá transformarla en un producto real, seguro y accesible para sus clientes. A continuación, observá el video sobre lo que pasaba hace ocho años.