martes 25 de junio de 2019
MERCADO | 31-05-2019 15:54

Cuántos sueldos necesitás para comprar un auto en Argentina

Con la devaluación del año pasado, aumentó la diferencia entre nuestro país y otros estados para adquirir un vehículo cero kilómetro.

Luego de la fuerte corrida cambiaria de 2018, que devaluó más del 100 por ciento al peso argentino, la producción y ventas de vehículos no pararon de decaer hasta la actualidad. Por otro lado, el incremento de precios en diferentes rubros, incluyendo el sector automotor, y el estancamiento de los salarios, presionaron a los valores de los rodados de tal manera que en Argentina cueste más adquirir un vehículo, en comparación con otros países, frente al escenario previo al aumento del precio del dólar.

Industria automotriz, salarios y precios

Según un informe realizado por la Universidad Argentina de la Empresa (UADE), elaborado en base a datos del Ministerio de Hacienda, la caída de actividad en 2018 produjo un desplome en la fabricación de autos que se contrajo en el año 22,9%. En contrapartida, el 2019 no arrancó mucho mejor, ya que la producción de vehículos se redujo 30,7% durante el primer trimestre del año, en comparación con el mismo período de 2018, y batió el récord del menor nivel de los últimos 10 años.

Si bien Argentina se encuentra en coincidencia con otros países del mundo, en relación a los precios de los rodados en dólares (varía entre 20.000 y 25.000 dólares), con la devaluación los valores en la divisa estadounidense no variaron demasiado, pero aumentaron fuertemente en pesos.

Eso significa que para la compra de un Volkswagen Golf 1.4 en nuestro país, con un precio aproximado de 23.810 dólares, se necesitan 26,5 sueldos promedios, frente a Estados Unidos, Australia y Alemania, que rondan entre cuatro y seis salarios, o Reino Unido, Japón, Rusia, y España, que varían entre siete y diez, y Venezuela, Brasil, India y Sudáfrica, que se necesitan entre 19 y 23.

Otro de los puntos que destaca el informe tiene que ver con la comparación entre el modelo de entrada de gama de determinado vehículo y su versión full. Esta diferencia es consecuencia, principalmente, de una razón de economía de escala. En países con mercados más grandes los tope de gama, tienen mayor volumen que en la Argentina, donde las unidades se suelen hacer incluso después del pedido del comprador.

Al no haber un mercado suficientemente grande, el auto tope de gama toma las características de un bien suntuario o de lujo, y las automotrices pueden aprovechar el excedente del consumidor de aquel comprador dispuesto a pagar por la diferencia.

Impuestos

Por otro lado, otra de las variantes que hacen presión en el precio final de los vehículos tiene que ver con la suma impositiva. Si se tiene en cuenta todas las variaciones que tiene que pagar el propietario en el primer año de uso, entre impuestos directos e indirectos que gravan los autos, el porcentaje se ubica en el 54,8 por ciento del valor neto, según datos de ADEFA: 9,13 por ciento de ingresos brutos, 7,69 por ciento de contribuciones y ART, 4,5 de impuesto a las ganancias, 4,15 de aranceles, 2,76 de tasa municipal, 2,76 de impuesto a los créditos y débitos bancarios, 2,48 por ciento de impuesto a los sellos, inmobiliario y otros, y 0,34 por ciento de impuesto a las participaciones societarias.

Si se los compara con otros países, Brasil tiene 30,4 por ciento de presión impositiva en sus vehículos, frente al 18 por ciento de Italia, 17,3 por ciento de España, 16,7 por ciento en Francia y Rusia, 16 por ciento en Alemania, 9,9 por ciento en Gran Bretaña, y 7,5 por ciento en Estados Unidos.

Cómo continúa la situación

Ya que, más del 30 por ciento de las exportaciones no agrarias provienen del sector automotriz, la posibilidad de proveer con autopartes al mercado brasilero (principal socio argentino), obliga a las empresas locales a mantener cierto grado de competitividad y a alinear sus costos y precios con los mercados globales.

En este marco, es de esperar que los precios de los automóviles sigan acompañando el ritmo de la devaluación. Será necesario esperar la recomposición del poder adquisitivo para reducir el ratio salario-precio que facilita el acceso a un 0 kilómetro.

En el mediano plazo, es posible avanzar en la reducción de costos para mejorar la competitividad de las empresas, costos que impactan transversalmente a todas las industrias, y por supuesto también a la industria automotriz, como los costos logísticos, los costos impositivos, y los costos burocráticos que afectan principalmente a la exportación.

 

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