Solo tres años después de su fundación, André Citroën comprendió que la mejor forma de demostrar la robustez de sus autos era enfrentarlos a lo imposible. En 1922, la marca aceptó el desafío de atravesar el desierto del Sahara por primera vez. Para lograrlo, recurrió a la innovación técnica de Adolphe Kegresse, quien adaptó un sistema de semiorugas que permitía a los vehículos avanzar sobre la arena suelta sin hundirse.
Bajo la dirección de Georges-Marie Haardt y Louis Audoin-Dubreuil, esta expedición no solo fue un éxito mecánico, sino un hito mediático. El documental de la travesía cautivó a París durante años, sentando las bases de lo que Citroën representaría en el siglo XX: audacia y capacidad todoterreno.
El Crucero Negro y el Crucero Amarillo: hitos de la ingeniería francesa
Tras conquistar el Sahara, Citroën se propuso metas aún más ambiciosas que marcaron la historia de la exploración mundial.

La odisea a través del continente africano
En 1924 se puso en marcha el Crucero Negro, una travesía de 24.000 kilómetros desde Argelia hasta Madagascar. Ocho autocadenas enfrentaron enfermedades tropicales, ríos infestados de cocodrilos y la necesidad de abrir rutas a machete a través de la selva virgen. Esta expedición dejó un legado científico incalculable, con miles de fotografías, muestras botánicas y registros etnográficos que hoy forman parte de la historia de la humanidad.
El desafío del Himalaya y el Desierto de Gobi
Años más tarde, el Crucero Amarillo llevó a la marca a cruzar Asia. En esta travesía, los vehículos enfrentaron temperaturas extremas de hasta 50ºC, donde el calor evaporaba el combustible, y fríos intensos en Mongolia que obligaban a mantener los motores encendidos permanentemente para evitar que el agua de los radiadores se congelara. Superar el Himalaya con vehículos de la época consolidó el aura de imbatibilidad de la tecnología Citroën.

Del 2 CV Sahara a los SUV actuales: confort en cualquier terreno
Toda la experiencia acumulada en estos raids fue volcada en el desarrollo de modelos icónicos. El Citroën 2 CV nació con una consigna clara: ser un vehículo rural capaz de cruzar un campo sembrado con una canasta de huevos sin romper ninguno. Esta búsqueda de la suspensión perfecta es el antecedente directo del confort que ofrecen los SUV modernos de la marca.
El innovador 2 CV Sahara y el éxito en el Rally Dakar
La variante Sahara del 2 CV llevó la tracción total a un nuevo nivel al incorporar dos motores, uno delantero y otro trasero, permitiendo un desempeño asombroso en las dunas. Décadas más tarde, ese espíritu competitivo se tradujo en cuatro victorias en el Rally Dakar durante los años 90 con el Citroën ZX, ratificando que la eficiencia y la robustez son pilares inamovibles de la firma.

Innovación y aventura en el 2026
Hoy, ese ADN aventurero se refleja en la nueva gama de SUV de Citroën, diseñados para ofrecer una experiencia de manejo superior tanto en la ciudad como en escapadas fuera de ruta. La tecnología actual permite optimizar el rendimiento del motor y facilitar maniobras complejas, como el estacionamiento en espacios reducidos o el tránsito por superficies irregulares, manteniendo siempre el confort de marcha que caracteriza a la marca desde sus épicas travesías por África y Asia.