domingo 17 de noviembre de 2019
TEST | 01-11-2017 07:51

Renault Kwid Iconic

Llega desde Brasil para ocupar el lugar del Clio. Con nuevo motor de tres cilindros, cuyo rendimiento es elogiable, ofrece buen confort de marcha en ciudad, aunque encuentra sus limitaciones al salir del ámbito urbano.

Hace tiempo, el CEO de la Alianza Renault-Nissan, Carlos Ghosn, compartió un artículo en el cual resaltaba el concepto de “Ingeniería Frugal”. Básicamente, se refería al crecimiento de los considerados mercados emergentes, cuyo dinamismo y demanda de recursos exige a las compañías pensar en soluciones creativas: “Necesitamos ser innovadores, haciendo más con menos”, explicaba.

La génesis de este modelo presentado en 2014 como concept en el Salón de Nueva Delhi (India) es la sencillez. Esa simplicidad cobró vida un año más tarde, estrenando una nueva plataforma modular de la alianza galo-nipona denominada CMF-A (Módulo Familiar Común, por sus siglas en inglés).

Básicos: 
Velocidad máxima: 148,5 km/h / Potencia: 66 CV / Consumo promedio: 14,2 km/l 

Diseño-Aerodinámica (✭✭✭): Moderno y bien logrado, reemplaza a un histórico. La aislación acústica es mejorable.

Confort-Espacio interior (✭✭✭): Calidad y habitabilidad acorde al segmento. El baúl es el más amplio de su clase.

Motor-Prestaciones (✭✭✭): Bajo consumo y prestaciones modestas: es muy rumoroso.

Los más: Diseño juvenil • Confort de mar-cha en ciudad • Capacidad de baúl • Equipamiento 

Equipamiento-Instrumental (✭✭✭1/2): La cámara de retroceso y navegador satelital lo ponen a la vanguardia.

Suspensiones-Dirección (✭✭✭1/2): Buen confort de marcha en ciudad. La dirección es suave.

Transmisión-Caja (✭✭✭): Recorridos cortos y agradable al tacto.

Los menos: Motor rumoroso • Elasticidad • Aislación acústica • Estabilidad de la carrocería en ruta

Seguridad-Frenos (✭✭✭1/2): Ofrece cuatro airbags. Distancias lógicas de frenado.

Precio-Garantía (✭✭✭1/2): La garantía es muy buena.

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India inició el camino, aunque el Kwid fabricado en ese país recibió duras críticas por sus falencias en materia de seguridad, fundamentalmente por la precaria rigidez de su estructura: evaluado tres veces por GlobalNCAP, obtuvo una estrella en el último intento luego de varios ajustes.

La filial brasileña “tomó cartas en el asunto” y la versión Mercosur, que comenzó a producirse en 2017 en el complejo Ayrton Senna (São Jose dos Pinhais, estado de Paraná), tiene un 80 por ciento de piezas de origen regional, mientras que reforzaron la estructura aplicando puntos de soldadura en sectores clave de la carrocería, tales como, por ejemplo, el frente del chasis, los parantes A y B, y el techo.

Con un “boom” de ventas en el país vecino durante los primeros tres meses de su comercialización (fue el segundo auto más vendido en Brasil), llega a la Argentina para ocupar el lugar del interminable Clio Mio (discontinuado a fines de 2016).

Mini "SUV"

Así definen en Renault el diseño de este subcompacto, cuya carrocería adopta ciertos recursos estilísticos de los crossovers de la marca. Dejando de lado la etiqueta del márketing, se trata de un city car que mide 3,68 metros de largo y cuenta con una distancia entre ejes de 2,42 metros, cotas similares a las de Volkswagen Up!, y levemente más grandes que las de Fiat Mobi, sus principales rivales.

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Concebido para la ciudad, una de sus principales características es el importante despeje del suelo (18 cm) y los generosos ángulos de entrada y salida (24 y 40 grados, respectivamente), beneficiados por voladizos cortos en ambos extremos. Pesa 786 kilogramos (120 kg más que el indio) debido a los mencionados refuerzos en su estructura.

La decoración del habitáculo no tiene estridencias, pero debemos destacar que la generosa pantalla multimedia (siete pulgadas) ubicada sobre el panel central lo hace lucir más moderno que sus competidores. El material empleado tanto en la plancha central como en los paneles de puertas es plástico rígido, bien encastrado y con terminaciones agradables.

Por su parte, el instrumental es sencillo y todos los comandos están al alcance del conductor. Aunque el ejemplo más notorio del espíritu “low cost” es la ubicación de las teclas de los levantavidrios eléctricos delanteros (atrás son manuales), instaladas en la consola central, una resolución industrial que permite ahorrar en el tendido del cableado. El volante ofrece buen grip, pero no cuenta con comandos. La radio se manipula desde la pantalla central, mientras que la computadora desde un botón en el tablero.

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El conductor no dispondrá de regulación para la columna de dirección, tampoco ajuste de la altura de la butaca. Pese a ello, la posición de manejo es cómoda, pero siempre elevada. Los asientos delanteros tienen el respaldo enterizo (una moda en el segmento), mientras que los pasajeros de atrás contarán con tres apoyacabeza, aunque en la práctica haya lugar para dos ocupantes adultos: el espacio para las piernas es acorde al de un vehículo de su clase y la altura hasta el techo es generosa.

Con 290 dm3 de capacidad de carga, su baúl es uno de los más generosos del segmento. Cabe destacar que la rueda de auxilio es homogénea.

De estreno

El Kwid trae consigo una novedad en materia mecánica: es el primer modelo del rombo en utilizar en nuestro mercado la nueva familia de motores SCe (Smart Control Efficiency). En este caso, se trata de un pequeño impulsor naftero de 999 cm3 con tapa de tres cilindros y cadena de distribución, que desarrolla 66 CV de potencia y entrega 9,4 kgm de torque. Como ocurre generalmente con este tipo de motores, tiene marcadas vibraciones en ralentí.

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La ciudad es su mejor aliada. En ese ámbito responde bien, pero para obtener su mejor provecho es necesario llevarlo en vueltas (encima de 2.800 rpm), con la consecuente rumorosidad que se filtra dentro el habitáculo. Acelera de 0 a 100 km/h en 14 segundos y alcanza una velocidad máxima de 148,5 km/h, performance similar a la de sus rivales con algunos CV más.

No obstante, encuentra algunas limitaciones al salir a la ruta. Allí le cuesta recuperarse. Por ejemplo, para pasar de 80 a 120 km/h (en cuarta) necesita de 20,4 segundos: 3 y 5 segundos más que Mobi y Up!, respectivamente. El rendimiento es uno de sus fuertes. Puede recorrer, en promedio, más de 14,2 kilómetros por cada litro de combustible. Cabe destacar que este tricilíndrico trabaja asociado con caja manual de cinco marchas, cuya selectora es agradable al tacto y tiene recorridos cortos.

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La dirección, en tanto, cuenta con asistencia eléctrica. Es muy suave (demasiado en ruta) y brinda un elogiable radio de giro.

Ofrece un buen confort de marcha en ciudad, beneficiado principalmente por un esquema de suspensiones blando y el mencionado despeje. En contrapartida, esta característica penaliza su desempeño en ruta, donde se advierten pronunciadas inclinaciones de la carrocería al doblar en altas velocidades.

Durante las pruebas de frenado, el sistema de ABS respondió correctamente y el vehículo mantuvo su trayectoria lineal en todo momento: para detenerse por completo desde 100 km/h necesitó de 42,4 metros.

Gama Kwid

La oferta estará compuesta por cuatro versiones, Zen, Intens, Iconic, y Outsider.

Todas las variantes disponibles inicialmente, utilizan la misma configuración mecánica, ofreciendo, de serie, apertura interna del baúl, frenos ABS con repartidor electrónico de frenado, cuatro airbags (delanteros y de cortina) y anclajes para sillas infantiles.

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Las opciones más equipadas incluyen el sistema de info entretenimento Media Nav 3.0, con pantalla táctil y la función Eco-coaching & Eco-scoring (monitorea y puntúa al conductor sobre su desempeño al volante), mientras que la variante Iconic utilizada en este test agrega cámara de retroceso (ver equipamiento destacado por versión), elemento inédito entre sus pares.

El Kwid es más barato que sus principales competidores: Fiat Mobi Way cuesta 251.400 pesos y VW High Up! se ofrece a 276.330 pesos. Con mecánica similar, vale sumar a los chinos Chery QQ y Geely LC, cuyos valores se ubican por debajo del Kwid (210.289 y 234.900 pesos, respectivamente) aunque ninguna de estas marcas tiene la trayectoria y reputación de Renault en nuestro país.

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En esta porción del mercado encontraremos más opciones, aunque todas con mayor cilindrada y precios más elevados. Por ejemplo, Nissan March 1.6 Advance cuesta 270.800 pesos, Toyota Etios 1.5 XLS vale 277.600 pesos, mientras que Chevrolet Onix 1.4 LTZ cuesta 286.900 pesos y Ford Ka 1.5 SEL, 298.500 pesos.

En un segmento que representa el primer 0 km de muchas familias y que en los últimos años ha ido renovándose, Renault no tenía más alternativa que jubilar al longevo Clio Mío. Por eso este cambio es bienvenido, aunque deberá reflejarse en la aceptación del público local. El juego recién empieza.

*Los precios corresponden al momento de realizar el test

FICHA TÉCNICA

 

Alejandro Cortina

Alejandro Cortina

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