martes 20 de abril de 2021
60 AñOS | 11-11-2020 09:46

Los primeros tiempos de 60 años

Parabrisas cumple 60 años de vida, un logro inédito en nuestro medio para una publicación dedicada a un tema que nos apasiona a nosotros y a nuestros lectores: el auto. Aquí, una serie de notas para recordar ese camino.

Parabrisas fue en su momento la hija dilecta de un visionario que encabezó una de las más importantes editoriales del país: la Editorial Abril. Nos referimos a Don César Civita, quien también fue el primer director de nuestra publicación, durante siete años.

Historia 60 años de Parabrisas
El fundador de Parabrisas, César Civita, con su esposa, quien fuera directora de la revista Claudia. 

¿Por qué? ¿Para qué Parabrisas? Un párrafo extraído de la nota editorial el primer número, en noviembre de 1960, da respuesta con claridad: “habrá un hombre que tendrá que estar bien preparado para moverse en ese mundo nuevo e intrincado: es el hombre al volante. Los nuevos automovilistas deberán aprender muchas e importantes cosas. En esa época, en otras partes del mundo, también nacían revistas de autos.

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Los veteranos comprenderán muy pronto que tendrán de habérselas en un mundo totalmente distinto del que conocieron. Un mundo que les reclama más y mejor información sobre los múltiples aspectos de una técnica infinitamente complicada que nos trae el automóvil.”

¿A qué se refería Don César? Respuesta: a una Era que estaba llegando.

De la prehistoria a la Edad Moderna
Para ello tracemos una analogía entre la historia de la Humanidad y la del automóvil. Por supuesto con diferentes tiempos: miles de años de aquella, apenas un poco más de un siglo de esta. El automóvil en la Argentina tuvo una prehistoria, cuando antes de 1914 llegaron los primeros autos, generalmente de origen europeo.

Desde 1918 a 1941 la Edad Antigua marcó una tendencia opuesta: la gran difusión en nuestro país de las marcas norteamericanas, que produjo la cuasi polarización Ford-Chevrolet, dos líneas que, con piezas importadas, se armaban en nuestro país; la difusa Edad Media automovilística transcurrió luego de la posguerra hasta mitad de los años 50, con un progresivo envejecimiento de nuestro parque automotor, que mostraba una decadencia tal que, en 1956, la cantidad de automóviles “per cápita” era inferior al de 1927.

Historia 60 años de Parabrisas
Tránsito de Buenos Aires, allá por 1939

Ahí comenzó nuestra Edad Moderna para los fierros. En los últimos años de Perón se sentaron las bases para una incipiente industria de origen estatal (IAME/DINFIA) y con el convenio con la muy disminuida Kaiser-Frazer de los Estados Unidos para la instalación de una fábrica en nuestro país.

Llegamos pues al año de 1956, el del comienzo de la Edad Moderna, automotrizmente hablando. Fue entonces –Perón ya no estaba– que se abrió la importación y nuestro país recibió una verdadera avalancha de productos que se daban de punta con nuestras tradiciones: pequeños y medianos automóviles, de entre 425 y 2.000 centímetros cúbicos, generalmente divididos en dos, tres o cuatro cilindros, casi exclusivamente llegados desde Europa. Abruptamente se cortaba con los seis y ocho cilindros americanos.

De la mano de la modernización llegaron algunas marcas que ya tenían una extensa trayectoria en la Argentina como Fiat, Peugeot y Citroën. Otras no tanto, como Opel, DKW, Renault y BMW que no eran totalmente ignotas para el común de la gente. Pero muchas más eran casi absolutamente desconocidas para el grueso de los usuarios como Volvo, Vauxhall, Flying Standard, Jowet, Simca, Borgward, Hansa, Hillman, Isard, NSU, Singer y Vanguard.

De golpe, todo había cambiado. Es ahí, en ese contexto histórico en que se hace no sólo interesante, sino absolutamente necesaria, la información que podía suministrar un medio especializado.

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