Comprar un auto nuevo implica acceder a pantallas multimedia, navegación conectada, aplicaciones para controlar el vehículo desde el celular y asistentes inteligentes. Pero detrás de esas comodidades existe una función menos conocida: los autos modernos pueden recopilar información sobre sus conductores, sus recorridos y sus hábitos de manejo.
El tema volvió a generar preocupación después de una investigación realizada por especialistas de la Universidad Northeastern junto con Consumer Reports. El trabajo analizó 21 vehículos de 19 marcas y detectó que buena parte de ellos establecía conexiones con servidores de terceros, entre los que aparecen compañías vinculadas con publicidad, análisis de datos y tecnología.

Qué datos puede recopilar un auto moderno
La información que puede generar un vehículo conectado va mucho más allá de los datos mecánicos. Según sus sistemas y servicios habilitados, puede incluir ubicación GPS, identificación del vehículo mediante el número VIN, registros de conducción, diagnósticos, información de las aplicaciones vinculadas y datos asociados a la cuenta del propietario.
El problema aparece cuando esa información sale del entorno de la automotriz y llega a otras compañías. En las pruebas realizadas, los investigadores identificaron conexiones con plataformas y empresas tecnológicas como Google, Microsoft, Amazon y Adobe, además de servicios de publicidad y seguimiento.
El estudio también encontró que las aplicaciones móviles vinculadas a los vehículos pueden ampliar la exposición de información. De las 30 aplicaciones examinadas, 28 compartían datos con al menos una empresa de publicidad o análisis. En algunos casos se detectaron identificadores personales y datos de ubicación.

Una automotriz tuvo que pagar millones por los datos de sus conductores
Uno de los casos más resonantes involucra a General Motors. La compañía acordó pagar 220 millones de dólares a 36 estados de Estados Unidos para resolver acusaciones relacionadas con la recopilación y comercialización de información sobre hábitos de conducción y ubicación de sus clientes.
La polémica estuvo vinculada con Smart Driver, un programa que registraba comportamientos al volante y cuyos datos, según las acusaciones, llegaban a intermediarios que podían comercializarlos con aseguradoras.
Como parte del acuerdo, GM deberá obtener el consentimiento expreso de los conductores antes de recopilar o compartir determinada información. La compañía sostuvo que el programa cuestionado había sido discontinuado en 2024.

¿Se puede evitar que el auto recopile información?
En muchos vehículos existen configuraciones para limitar el intercambio de datos, aunque desactivar determinados servicios puede implicar perder funciones útiles. Entre ellas aparecen la navegación en tiempo real, el encendido remoto, la localización del vehículo y algunas prestaciones de asistencia.
La discusión ya llegó a las propias automotrices. Ford presentó recientemente un compromiso público de privacidad para explicar qué información utiliza y ofrecer mayor control a sus clientes. La marca aseguró que no vende los datos sobre la conducción a intermediarios.
El desafío es encontrar un equilibrio entre conectividad y privacidad. Los sistemas digitales permiten mejorar la seguridad, anticipar fallas y ofrecer servicios personalizados, pero también convierten al automóvil en una fuente permanente de información.
Por ahora, la investigación no permite afirmar que todos los modelos comercializados en la Argentina tengan las mismas prácticas: las pruebas se realizaron sobre vehículos y aplicaciones de mercados extranjeros. Sin embargo, deja una advertencia cada vez más relevante para cualquier comprador: al elegir un auto nuevo, ya no alcanza con mirar el motor, el consumo y el equipamiento; también conviene saber qué información entrega cuando se conecta a internet.