viernes 18 de octubre de 2019
CLáSICOS | 16-06-2019 13:00

Así probábamos al Citroën 2 CV

Te mostramos a uno de los autos más revolucionarios en cuestión de diseño. En esta ocasión, el modelo analizado corresponde al año 1963.

En junio de 1963, la edición número 31 de Revista Parabrisas lanzó el test del Citroën 2 CV. El emblemático modelo impactó en la cultura popular de diferentes países (Francia fue el principal), y la Argentina no fue la excepción. El revolucionario diseño para la época hizo que se ganara la aprobación en distintos mercados del mundo.

TEST

Dentro del sentido automovilístico actual, el Citroën 2 CV ocupa un lugar especialísimo, compartido sólo por él mismo. El automovilismo europeo deportivo tiene un sentido determinado, lo mismo que el utilitario, distintos entre sí y diferentes del automovilismo de Estados Unidos. Podemos establecer de este modo tres criterios automovilísticos definidos. El Citroën 2 CV no coincide con ninguno de ellos y establece una clase única.

En este automóvil se ha llevado el utilitarismo al máximo. Está pensado y construido para ahorrar piezas que puedan descomponerse, e incorpora otras que aunque parezcan complicadas a primera vista, son fruto de un estudio de conservación general del automóvil, como el caso del embrague centrífugo. 

Citroën 2 CV

Todos estos factores hacen que la prueba o Road Test del 2 CV tenga características especiales para la gente de Parabrisas, que trata de ubicarse con respecto a los automóviles en un plano más técnico que afectivo.

El equipo técnico de Parabrisas realizó en el 2 CV las pruebas que acostumbra en todos los casos, performance en el autódromo e impresiones y consumo en rutas.

La primera impresión que produce el 2 CV es de extrañeza. Mirando con sentido crítico es difícil afirmar si su línea es del periodo pre Noé o del principio de la era espacial.

Tanto una como otra postura tiene sus sostenedores. Incluso en el staff de Parabrisas aunque penetrando más a fondo en los detalles, tanto mecánicos como constructivos, se aproxima más a la última postura.

Citroën 2 CV

Las cuatro puertas del 2 CV son muy amplias; ocupan casi todo el espacio de la cabina. Luego, la entrada y salida del vehículo es una operación sencilla, complementada por el escaso peso de las puertas. Cuando el conductor termina de ubicarse frente al volante, se pone de manifiesto una circunstancia interesante; siempre calza bien en el asiento, ya esté correctamente sentado o de costado. Esto se debe al diseño del asiento y respaldo, que consiste en un alma de bandas de goma con una cobertura tapizada.

Este diseño de asientos se adapta a cualquier anatomía, es cómodo, y el hecho de ofrecer una sustentación completa en la espalda determina una comodidad y confort de manejo difícilmente superada por automóviles de la misma cilindrada.

Citroën 2 CV

En el diseño interior, tanto como en el exterior, se nota esa falta de sentido deportivo que es el distintivo del Citroën. La posición de manejo, si bien extraña a gentes acostumbradas a manejar otros automóviles, es cómoda. El volante tiene una inclinación más horizontal que vertical y es grande y grueso. En curvas cerradas, la tracción delantera endurece la dirección y el tamaño del volante se ve ampliamente justificado. La palanca de cambios de marcha, de posición central en el tablero, tiene un recorrido especial, distinto al de la generalidad de los automóviles, pero es fácil de memorizar y su manejo no ofrece dificultades.

Los pedales son tal vez demasiado pequeños y dispuestos de una forma demasiado perpendicular, por lo menos los del embrague y freno. El del acelerador es largo y ancho, fácil de encontrar. Los controles visuales son pequeños. Consisten en un dial de amperímetro y un velocímetro, ubicado fuera del tablero, en el ángulo inferior izquierdo del parabrisas. El velocímetro es accionado por un cable transmisor, que a su vez comanda el limpiaparabrisas. Luego, este último trabaja de acuerdo con la velocidad del automóvil.

A velocidades bajas, la cadencia es muy lenta, pero a velocidades normales de marcha, 60 / 70 Km/h, el limpiaparabrisas se comporta como corresponde. En la base del parabrisas existe una entrada de aire de forma alargada rectangular que permite el paso del aire al interior del automóvil. La entrada de aire está protegida por una tela metálica y por una pantalla que se abre o se cierra a voluntad desde el interior.

Citroën 2 CV

No hay duda de que el 2 CV se "agacha" cuando frena, no obstante frena y mucho. El escaso peso del vehículo ayuda en estas circunstancias. Esta inclinación corresponde a la frenada efectiva desde los 60 Km/h a 0. Como en los casos anteriores y el posterior, el automóvil no se desvió en las frenadas, haciéndolo siempre sobre una línea recta

Del lado de adentro de la abertura existe una pequeña plataforma ideal para colocar esos artículos que deben estar siempre a mano: cigarrillos, fósforos, anteojos, etc., nunca con la pantalla abierta, ya que el viento se encarga de desparramar los mismos a lo largo y ancho de la cabina.

La ventilación se realiza de este modo y el aire llega correctamente a la zona del asiento delantero. El asiento trasero carece de ventilación directa, ya que las ventanillas de las puertas correspondientes no se abren, y el aire que pueda venir de adelante es, como en la mayoría de los automóviles, insuficiente.

La visibilidad en general es buena. La proporción de vidrio en la cabina es más que suficiente, aunque en el caso de la luneta, la posición elevada de esta hace que la zona de sombra trasera se extienda algo más de lo necesario. La luneta es de dimensiones generosas y el espejo retrovisor la cubre perfectamente, aprovechando en forma total el ángulo de visión. Las viseras parasol están colocadas en los lugares habituales, pero al bajarlas y subirlas interfieren con el espejo retrovisor y lo descolocan de su posición primitiva. Si éstas fueran algo más cortas no surgiría este inconveniente.

Las ventanillas delanteras se levantan hacia afuera pivoteando a la altura de la mitad del total del vidrio, y se traban en l

Citroën 2 CVa posición superior mediante una punta conformada que entra en un tope de goma dispuesto a tal efecto. Tienen una traba de gatillo del lado de adentro que impide la apertura desde afuera. Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Como ventajas, la única que podemos considerar apreciables es la disminución del costo, frente a un sistema convencional de leva, cremallera y guía, etc.

Los inconvenientes más notables son la restricción del espacio abierto y una tendencia especial a no cerrar cuando el automóvil anda a cierta velocidad. El remedio: subirla y dejarla caer de golpe para que se trabe por gravedad, ya que no tiene manija para atraerla desde el lado interior. De todos modos, estos inconvenientes pueden neutralizarse con el uso del techo corredizo, que cuando está en su punto de máxima apertura, establece una verdadera sensación de auto abierto.

El manejo del 2 CV tiene, como todo el automóvil, características particulares. En la ciudad, tanto como en la ruta, se nota la ausencia de unos cuantos CV. Las reacciones al acelerador son tardías pero seguras.  "Galope corto, aliento largo e instinto fiel"; diría Belisario Roldán. En ruta el comportamiento del vehículo, salvando la velocidad, es bueno. La estabilidad longitudinal es suficiente para mantener el 2 CV en su línea de marcha sin mayores esfuerzos. El viento lateral ejerce una sentida influencia, dada la gran superficie de choque del costado del auto.

Citroën 2 CV

La suspensión merece un capítulo aparte. Por el sistema constructivo y la teoría de la durabilidad de los diseñadores, es muy blanda y tiene gran recorrido. Esto la hace capaz de absorber desniveles muy grandes a velocidades relativamente altas para esos saltos.

Por supuesto, hay saltos que le convienen y otros que no. Los baches cortados a pico, de bordes netos, como los que acostumbran a fabricar algunas reparticiones oficiales en nuestra querida ciudad, se sienten. El tipo de bache o protuberancia redondeado es superada con mayor facilidad, aunque a veces ocurre un curioso fenómeno de sincronismo entre los baches y el auto y este empieza un cabeceo creciente hasta el punto en que es necesario disminuir la velocidad. Los batidores de inercia, que cumplen las funciones de amortiguador, fueron encontrados insuficientes en algunos casos.

La suspensión trasera reacciona en gran manera ante el peso de pasajeros en el asiento trasero y el automóvil se "sienta" con respecto a la posición ocupada sin los pasajeros. Esto hace que los faros de ruta apunten para arriba con los consabidos inconvenientes. Para prever esta circunstancia, los faros pueden orientarse a discreción en el sentido vertical, desde el interior del automóvil, por medio de una perilla que hace girar el eje transversal sobre el que van montados.

La capacidad interior es notable. Considerando la reducida cilindrada del automóvil y aún comparándolo con los de mayor cilindrada, el 2 CV es lo que se dice en criollo muy cabedor.

Otros datos 

Motor: 0.4 litros con dos cilindros en línea y 12 CV

Transmisión: Manual de cuatro marchas

Velocidad máxima: 86 km/h

Aceleración 0-80 km/h: 56 segundos

Distancia de frenado a 80 km/h: 21,4 metros

Consumo en ciudad: 16,5 km/l

Consumo en ruta a 80 km/h: 19 km/l

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1915

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