sábado 15 de mayo de 2021
CLáSICOS | 12-06-2020 11:55

Travesía Off-Road, a bordo de un Toyota Land Cruiser Prado

Recordamos la sección de Parques Nacionales de Revista Parabrisas. En esta ocasión Talampaya - Sierra de las Quijadas, perteneciente a la edición de junio de 2004.

La otra tierra colorada

Los Parques Nacionales de La Rioja y San Luis se caracterizan por el intenso color rojizo de su tierra, muy similar al de la selva misionera. Pero aquí, el clima es desértico y los principales atractivos son las formaciones en las piedras. La Toyota estuvo a la altura del imponente paisaje.

Si fuese por el color de la tierra, estos Parques bien podrían situarse en Misiones, aunque en la tierra de las Cataratas reina la selva y aquí el desierto. En ambos lugares el agua se encarga de moldear la geografía: en Misiones hace crecer la vegetación, y en Talampaya y Sierra de las Quijadas produce, junto con el viento, distintas formaciones en las rocas. Estas siluetas, con poco de creatividad, pueden asociarse a objetos y figuras cotidianas. Por eso, además de disfrutar del paisaje, resulta entretenido dejarse llevar por la imaginación.

El Parque Nacional Talampaya está situado en el centro oeste de la provincia de La Rioja. Si bien –al igual que otros Parques–, protege una geografía particular, este sistema geológico (junto con Ischigualasto, al sur en San Juan) fue nombrado Patrimonio Natural de la Humanidad por la Unesco. El argumento a semejante estatus internacional está expresado en un documento creado por los especialistas locales: "Tanto los hallazgos de fósiles de animales y plantas, como los estratos geológicos analizados, responden a los acontecimientos que tuvieron lugar en el período Triásico de era Mesozoica, hace 225 millones de años, donde los grandes reptiles gobernaban la tierra". El tipo de suelo resulta muy erosionable. El agua y el viento se encargan de deformar las piedras y luego formarlas.

Toyota Land Cruiser Prado

Esta misma erosión, sobre todo en la zona de Los Cajones, profundiza el suelo y deja a la intemperie las diferentes capas de los enormes muros de los costados. En este sentido, el documento de la gente de Parques expresa la particularidad de Talampaya: "Este ecosistema constituye uno de los pocos lugares en el mundo donde claramente se pueden observar las distintas capas que componen el terreno, y de qué manera los movimientos de la tierra fueron acomodando las placas que la componen". Los campos de Talampaya fueron descubiertos en 1873 por el geólogo alemán Alfred Stalzner, aunque recién en 1940 se realizó la primera investigación científica.

A partir de estos resultados, el mundo entero despertó su interés por la zona. Otros vestigios de gran importancia son los grabados en piedra (petroglifos), realizados hace cientos de años por diferentes culturas indígenas como Ciénaga, Cóndor Huasi, Aguada, Sanagasta e Inca. El Parque Nacional se creó el 11 de junio de 1997, gracias al traspaso de 215.000 ha. de la gobernación de La Rioja. El clima está determinado por los escasos 170 mm anuales de precipitaciones (torrenciales en verano), los fuertes vientos, la enorme amplitud térmica (50º C un día de verano y -8 una noche de invierno), y la escasa vegetación.

Considerando que el clima es desértico y que no es frecuente observar muchas especies animales, se supone que la fauna es escasa. Sin embargo, según la gente del Parque hay más de 120 especies entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios. El acceso está en buen estado, pero falta cartelería indicativa y pintura sobre el asfalto. Se encuentra sobre la ruta provincial (RP) 26, a 20 km al sur de Pagancillos y a 50 de Villa Unión, la localidad más importante de los alrededores. Esta constituye una buena base para establecerse y recorrer la zona, ya que cuenta con buenos servicios de hotelería, comidas y abastecimiento .

Toyota Land Cruiser Prado

Además, existen otros sitios como Laguna Blanca, hacia el oeste. Para recorrer cualquiera de los tres circuitos del Parque hay que contar con la presencia de un guía, a quien debe pagársele una buena suma, que varía de acuerdo con el vehículo con el que se hace el recorrido: propio (4x4 exclusivamente) o en transporte grupal. Esta es la única manera de recorrer el Parque. Lo que no está bien claro es en concepto de qué se abona el ingreso, ya que entre la entrada desde la ruta y la confitería (desde donde parten las excursiones) no hay nada para ver. Otro modo de recorrer Talampaya es a pie o en bicicleta, opción muy recomendable.

Para cualquiera de estos casos también debe acompañar un guía. Los circuitos conocidos como El Monje, Los Cajones y Ciudad Perdida, muestran diferentes caras, y para tener una visión global conviene recorrer el primero o el segundo, y el tercero. Por aquí se movió con soltura el Toyota Land Cruiser Prado, que combina robustez y confort de marcha, ideal para los trazos sobre cauces de ríos secos. Gracias al torque de 34,9 kgm y a las relaciones cortas de las primeras marchas, no fue necesario colocar la Baja.

El gran peligro de estos recorridos son las espinas y astillas de algarrobos y otros arbustos del lugar: penetran el caucho pero no dejan escapar el aire... hasta salir a la ruta, cuando se calienta el neumático y el orificio se expande. Así, el aire se pierde poco a poco. Si no se percibe la rotura a tiempo, la goma puede deformarse.

De piedras y aborígenes

Sierra de las Quijadas, en San Luis, muestra un contexto similar a Talampaya, principalmente por el color rojizo intenso de la tierra y las piedras erosionadas. Este fue uno de los motivos de su creación, en 1991: en el norte de las sierras se encuentra el Potrero de la Aguada, una formación geológica donde, al igual que Talampaya, conviven piedras moldeadas por el viento y el agua. Aquí también hay que jugar con la imaginación. Se destacan varios circuitos que varían en tiempo y dificultad: Los Miradores, Las Huellas y Farallones.

El clima no es tan desértico gracias a arbustos como la jarilla y la brea, y los extremos de temperatura están menos contrastados. Entre la fauna se destacan el puma, la mara y el pecarí de collar. Al oeste de la sierra se encuentra el río Desaguadero, sector que suele inundarse, formando un hábitat para el desarrollo de éstas y otras especies. Desde el punto de vista científico también ofrece gran interés.

Toyota Land Cruiser Prado

Se han encontrado restos de dos especies de pterosaurios (lagartos alados) y evidencias de ocupaciones humanas: hornos para la producción de piezas de cerámica, utilizados, según se supone, por asentamientos aborígenes. Para recorrer esta zona se eligió partir desde Potrero de los Funes, cerca de la capital de San Luis. Esta localidad dista unos 130 kilómetros del Parque y ofrece muy buenos servicios. Vale aclarar que en los alrededores de Sierras no hay estaciones de servicio. La más cercana está en la salida de la capital provincial, y la siguiente se encuentra a 250 km al NE de allí, en Luján.

Pero hay una alternativa para emergencias: un kilómetro antes del ingreso a Sierras, en un comedor al costado izquierdo de la ruta se vende combustible en bidones. Los accesos, tanto del norte (San Juan) como del sur (San Luis) están en buenas condiciones por la RN 147. Tal vez la misma imaginación que se ocupa de crear caprichosas formas en las piedras permita vislumbrar los próximos años: gente que llegue a las áreas protegidas, las contemple y se lleve fotos como recuerdos sin dejar autógrafos, marcas personales, basura, ni cargar con trozos de piedra que no tienen ningún valor en una repisa, pero sí en el contexto de un Parque Nacional.

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