Cambiar el aceite del auto es una parte fundamental del mantenimiento regular del vehículo, y se realiza por varias razones importantes. Por lo general, la sustitución de este aditivo suele realizarse cada 20.000 km (a veces esta cantidad de kilómetros puede extenderse un poco más) o un año. ¿Por qué hay que hacerlo? A continuación observá el siguiente listado.
1- Lubricación del motor: el aceite lubrica las piezas móviles del propulsor, reduciendo la fricción y el desgaste. Esto ayuda a prolongar la vida útil y a mantenerlo funcionando de manera eficiente.
2- Refrigeración: ayuda a disipar el calor generado por el motor. A medida que el aceite circula, absorbe el calor y lo lleva lejos de las piezas calientes. Con el tiempo puede perder sus propiedades de enfriamiento, por lo que es crucial reemplazarlo regularmente.
3- Limpieza: el aditivo recoge partículas y sedimentos a medida que circula por el motor. Si no se cambia, estas impurezas pueden acumularse y afectar el rendimiento. Sustituir el aceite elimina estos elementos depositados y mantiene el impulsor limpio.
4- Mejora del rendimiento: un aceite fresco y de calidad contribuye al buen rendimiento del conjunto mecánico. Ayuda a mantener la eficiencia del combustible, la potencia y la respuesta.
5- Prevención de daños: el aceite se vuelve más espeso y menos efectivo en la lubricación. Esto puede llevar a un mayor desgaste de las piezas del motor y, eventualmente, a daños costosos.

Obviamente, la frecuencia recomendada para cambiar el aceite puede variar según el tipo de aceite utilizado, el tipo de conducción y las recomendaciones del fabricante del automóvil. Es importante seguir el programa de mantenimiento sugerido en el manual del propietario del vehículo para garantizar un rendimiento óptimo y prevenir problemas a largo plazo.