Finalmente, y luego de mucha expectativa generada por la propia marca, BYD aterrizó en la Argentina. Y a diferencia de cualquier otra marca china, esta automotriz, cuyas siglas significan Bild Your Dream (Construye tu Sueño, en inglés) lo hizo como filial (sin importador de por medio), dando muestras contundentes de sus intenciones en nuestro mercado.
Para tomar dimensión de lo que eso significa, en apenas siete meses logró establecer más de 20 concesionarios en distintos puntos del país, y los planes de expansión son todavía más pretensiosos.
Básicos:
Velocidad máxima: 164,2 km/h / Potencia: 174 CV / Consumo promedio: 6,9 km/kWh / Precio: u$s 30.990
Diseño/aerodinámica ✭✭✭1/2: Sobrio pero con buenas proporciones. El habitáculo está bien insonorizado.
Confort/espacio interior ✭✭✭✭1/2: Destacada calidad general percibida para un vehículo de su segmento, con generosa habitabilidad.
Motor/prestaciones ✭✭✭✭: Las prestaciones son más que suficientes para un auto compacto, con una autonomía interesante para uso urbano.
Los más: Calidad general • Espacio interior • Precio
Equipamiento/instrumental ✭✭✭✭: Está muy bien equipado y el instrumental es cómodo.
Suspensiones/dirección ✭✭✭✭: Esquema delantero bien mullido y dirección muy liviana.
Transmisión/caja ✭✭✭✭: La caja automática de una velocidad responde instantáneamente y tiene modo ECO y Sport.
Los menos: Diseño sobrio • Baúl pequeño • Frenos ruidosos
Seguridad/frenos ✭✭✭✭: Este rubro es uno de sus fuertes, con varias ADAS. Los frenos responden adecuadamente, aunque son ruidosos y en ocasiones tienen un comportamiento extraño.
Precio/garantía ✭✭✭✭: Excelente relación precio-producto. La garantía es adecuada.

Una de las particularidades que tiene esta compañía es que sólo produce autos electrificados (híbridos o completamente eléctricos), y por estos días promete sacudir el segmento de las camionetas medianas con la llegada de la Shark, una pick-up de gran porte que ofrece una mecánica Plug-In Hybrid de ¡430 CV de potencia combinada!
Pero, mientras tanto, en Parabrisas tomamos contacto con uno de los cuatro modelos que BYD ya ofrece en nuestro país. Hablamos del Yuan Pro 100 % eléctrico, un SUV compacto único en su clase (por ahora), que también está disponible en una variante híbrida enchufable denominada Atto 2 DM-i.

Grandeza en envase chico
Con una estética bastante sobria y dimensiones que alcanzan los 4,30 metros de largo y 2,60 metros de distancia entre ejes, el Yuan Pro está construido sobre una arquitectura a la que la marca denomina e-Platform 3.0, que básicamente se destaca porque la propia batería es parte de la estructura del vehículo (va sobre el piso), permitiéndole aumentar su rigidez estructurar.
Aunque suene extraño decir lo, este modelo no se parece a ningún otro y su diseño lleva el ADN de la marca, destacándose el pronunciado ancho de la carrocería (1,83 metros) y el llamativo dibujo interno de las luces traseras de led inspiradas en el “infinito”, un símbolo de suerte y prosperidad, según BYD.

Puertas adentro sorprende por su amplitud y calidad general, con materiales blandos y esmeradas combinaciones de texturas y encastres que dan cuenta de su correcta manufactura.
Al igual que todos los modelos de la marca, el panel de a bordo presenta un pequeño display digital para el tablero de instrumentos (con información variada) y una enorme pantalla multimedia de 12,8 pulgadas (ofrece conectividad inalámbrica para Apple CarPlay y Android Auto), cuya respuesta táctil y resolución son destacables, además de permitir girarla verticalmente para utilizarla tipo tablet.

Las butacas delanteras son muy cómodas y tienen un diseño envolvente y deportivo con apoyacabezas integrados. Ambas disponen de regulación eléctrica, y sumando el doble ajuste de la columna de dirección, encontrar una posición de manejo óptima es muy sencillo.
El espacio trasero es realmente muy amplio, con suficiente lugar para estirar las piernas, y generosa altura hasta el techo. El piso plano permite que quien viaje en la plaza central tenga las mismas comodidades de quienes viajen a los costados.
Cabe destacar que en este sector hay doble toma USB (una común y otra tipo C), pero no ofrece ventilación. Este modelo cuenta además con un techo panorámico muy amplio y un cobertor interno de color negro que impide que se filtre la luz solar dentro del habitáculo.

Más allá de las ventajas de tener las baterías ubicadas en el piso, la capacidad del baúl resulta acotada. Apenas 265 litros para acomodar allí bolsos pequeños y el estuche del cable adaptador que viene de serie con el vehículo pero, afortunadamente, debajo del piso aloja una rueda de auxilio temporal, solución que en Parabrisas habitualmente criticamos, pero que es mejor que un kit de reparación.
Más que suficiente
El gran paradigma de los autos eléctricos tiene que ver con su autonomía y tiempo de recarga. En este caso, BYD ofrece un motor de 130 kW de potencia (174 CV) y 290 Nm de par máximo (29,5 kgm), con los que la compañía anuncia una autonomía de 380 kilómetros bajo el ciclo NEDC (Nuevo Ciclo de Conducción Europeo, por las siglas en inglés de New European Driving Cycle).

Lógicamente, en la vida real no es tan así, pero de todos modos ofrece un estándar muy interesante para aquellas personas que utilicen este modelo diariamente en un ámbito urbano y tengan acceso a cargadores rápidos o semirápidos periódicamente. Eso es así porque si bien la capacidad de la batería de litio-ferrofosfato (LFP) del Yuan Pro es de 45,1 kWh, soportan hasta 65 kWh, eventualmente.
Durante nuestras pruebas de rigor, optimizando la energía en modo ECO alcanzamos los 320 kilómetros en un uso mixto, pero utilizando con ganas el acelerador y con el modo Sport activado, apenas llegamos a los 300 kilómetros, evidenciando un promedio real de 310 kilómetros de autonomía.

En cuanto a los tiempos de recarga, en un cargador de pared como el que tenemos en las oficinas de Editorial Perfil de la marca ABB, por ejemplo, recargar la totalidad de las baterías demanda poco menos de 8 horas, mientras que en uno de corriente continua (DC), como el que ofrece Chargebox Net en algunos lugares, para “repostar” la totalidad del caudal se necesita una hora.
Un aspecto que nos sorprendió gratamente del Yuan Pro es su confort de marcha. En ciudad transita empedrados, baches o lomos de burro sin acusar recibos, y la asistencia eléctrica de la dirección se siente muy suave para maniobrar.
Al salir a la ruta no desentona. Su chasis se percibe muy sólido pese a que en maniobras cerradas a alta velocidad tiende a irse un poco de cola. Pero nada preocupante, ya que rápidamente interviene el ESP para corregir la trayectoria.

Y las prestaciones son muy buenas para un vehículo que no pretende ser deportivo. Acelera de 0 a 100 km/h en 8,4 segundos y alcanza una velocidad máxima de 164,2 km/h (limitada), mientras que para pasar de 80 a120 km/h (situación propia de un sobrepaso en ruta), necesita apenas de 5,9 segundos.
El sistema de frenos es eficiente: para detenerse por completo desde 100 km/h a cero requirió 47,6 metros, aunque notamos una intervención algo extraña (pausada) del sistema ABS, que también es algo ruidoso.

Atracción para el bolsillo
Al margen de la cuenta que un usuario pueda hacer prorrateando los gastos futuros (electricidad vs combustible), indudablemente este modelo cautiva por su relación precio-producto, a lo que podríamos sumarle tranquilamente la autonomía real si el tipo de uso que pretende darse es estrictamente urbano.
El BYD Yuan Pro se ofrece en la Argentina en dos versiones: GL a 29.990 dólares, y GS (la tope de gama probada en esta ocasión), cuyo valor asciende a 30.990 dólares: algo así como 42.735.000 y 44.160.000 pesos, respectivamente.

Difícilmente encontremos en la actualidad un modelo compacto de origen Mercosur (independientemente del tipo de mecánica), que ofrezca los niveles de terminación y equipamiento de este SUV de BYD, que de serie equipa seis airbags y un completo paquete de asistencias a la conducción (ADAS), en el que se destacan elementos tales como crucero adaptativo, reconocimiento de señales de tránsito, control inteligente de luces altas, alerta de tráfico cruzado, detección de punto ciego, frenado autónomo de emergencia y asistencia de cambio de carril, entre otros.

Es indudable que la llegada de este tipo de ejemplares quita cualquier prejuicio en torno a la confiabilidad de los autos chinos. Lógicamente, los “temores” se dan en algunos casos por la respuesta de cada terminal en la posventa y, en el caso particular de los eléctricos, determinar si la autonomía y los tiempos de recarga permiten utilizarlos como vehículos principales.
Por el momento, BYD juega sola en el terreno de los SUV compactos 100 % eléctricos, pese a que ya existen opciones similares (hatch), también de origen chino. La mesa está servida.
FICHA TECNICA Y PRESTACIONES: