Probamos el Geely EX5: Una nueva oportunidad
La marca china vuelve a desembarcar en nuestro país con un plan en el que este SUV hace las veces de “adelantado”. Es un producto de diseño llamativo, buena calidad general, amplio espacio interior y una dotación de equipamiento que, aunque completa, podría ofrecer más. Y a un precio competitivo.
La historia de Geely es la de una pequeña compañía que hace cuarenta años se dedicaba a producir motores para motos y autopartes, y que actualmente es propietaria (parcial o totalmente) de marcas emblemáticas tales como Volvo, Lotus y Mercedes-Benz.
Es uno de los tantos colosos de la industria automotriz china (el segundo productor de automóviles del gigante asiático), y una marca que desembarca una vez más en nuestro país, ya que tuvo una primera etapa aquí desde 2016, momento en el que inició un proceso que quedó trunco y en el que sólo lanzó algunos pocos modelos.
Básicos:
Velocidad máxima: 174,8 km/h - Potencia: 218 CV - Consumo promedio: 6,1 km/kWh - Precio: U$S 34.800
Ahora, a partir de los beneficios para la importación de vehículos promovidos por el Gobierno nacional, llega a través de un nuevo importador que planea una serie de lanzamientos de nuevos modelos para este año, de los cuales el primero es el EX5, un SUV mediano ciento por ciento eléctrico que mueve la vara con la que se mide a los modelos que llegan desde el país asiático.
Se trata del primer vehículo ciento por ciento eléctrico creado por Geely para los mercados globales desarrollado sobre la plataforma denominada Arquitectura Eléctrica Inteligente Global (GEA).
Los más: Calidad general • Amplitud interior • Respuesta dinámica • Agilidad urbana.
Si bien en otros países este modelo tiene denominaciones diversas y se ofrece en numerosas versiones, aquí por el momento está disponible en una sola opción, que prepara el camino para la llegada de otros productos y así armar una base sólida sobre la cual avanzar en un mercado que día tras día se torna más competitivo.
Los menos: Operación sistema digital • Faltantes de equipamiento • Rueda de repuesto temporal • Garantía acotada.
¿Es un Volvo?
Como decimos más arriba, la marca china es propietaria de la sueca desde hace varios años, y aunque esa relación pudiera suponer que este SUV es un “Volvo chino”, la realidad indica que no es así. Sin embargo, no podemos afirmar fehacientemente que algunos de los procesos que le dan vida al EX5 no hayan sido perfeccionados a partir del “know-how” de Gotemburgo.
Lo importante, sin embargo, es que el Geely EX5 es un producto muy bien preparado para competir en un espacio en el que la calidad y el estilo son protagonistas, lo que se advierte con una simple mirada.
Muestra una carrocería atractiva que mide 4,6 m de largo, 1,9 m de ancho y 1,67 m de alto, que sigue un patrón de líneas simples con una trompa muy llamativa por el gran capó, la ausencia de la “clásica” parrilla (en el centro de ese área sólo aparece el logo de la marca) y el diseño de los grupos ópticos full led, alargados. No hay faros antiniebla, pero sí unos apliques que, con formato lineal alargado, parecen contener la presentación del frontal.
Los laterales se ven simples, sin estridencias más allá de unas “nervaduras” que, a la vista, generan un sombreado que aumenta los volúmenes, contrastando con los cromados de las baguetas que recorren el perímetro de las ventanillas y con los plásticos negros que cubren los pasarruedas sobre las llantas de 18 pulgadas calzadas con neumáticos en medida 225/55 R18.
Pero lo que llama la atención en la vista lateral son los picaportes a ras de las puertas, los cuales se despliegan automáticamente al detectar la llave (también de diseño moderno), momento en el que el EX5 reacciona encendiendo las luces de posición.
Además, si buscamos alguna similitud con otros modelos, la encontramos: desde el parante B hacia atrás es muy parecido al Porsche Cayenne.
La parte trasera descubre un portón de generosas dimensiones de accionamiento manual y grupos ópticos led con una tira que une ambos faros. Allí también hay una luz antiniebla.
En líneas generales, la carrocería se mostró muy robusta y bien insonorizada, filtrando correctamente los ruidos generados por los neumáticos y los propios del tránsito.
El despeje es de 173 mm, correcto para su tipo.
Ambiente “Premium”
La calidad de los materiales, terminaciones y encastres fue uno de los detalles que más me llamó la atención de este SUV, aunque no es realmente una novedad, ya que en aquella primera etapa de Geely en la Argentina, modelos como el Emgrand X7 anunciaban tal condición.
El habitáculo es amplio. Se nutre de tapizados de símil cuero, amplias zonas acolchadas y otras de plástico de buena calidad y presentación cuidada, con sectores de color negro brillante (“piano black”), y otros que simulan aluminio pulido.
Las butacas delanteras son amplias y cómodas y cuentan con función de ventilación. La del conductor suma ajustes eléctricos que al combinarse con el doble reglaje de la columna de dirección hacen muy sencillo encontrar la mejor posición de manejo.
El volante (plano tanto en la parte superior como en la inferior) es multifunción con comandos "intercambiables": una misma tecla puede operar distintas funciones, pero previamente hay que asignársela desde la pantalla táctil.
El tablero de instrumentos es pequeño, de diseño alargado, ofreciendo información sobre diferentes parámetros, pero sin tacómetro.
En el sector trasero (con un piso plano), el espacio disponibles para los viajeros es muy generoso. Incluso en el asiento central puede viajar un adulto de contextura promedio con relativa comodidad, aunque el respaldo le resultará algo duro dado que allí se aloja un apoyabrazos plegable con doble posavasos.
Los respaldos traseros se reclinan y se abaten en proporción 60/40, modificando de esa manera la capacidad del baúl (sin cobertor), que, en condiciones normales, según la ficha técnica es de 461 litros.
Debajo del separador rígido alfombrado aparece la rueda de repuesto de uso temporal en una muy buena presentación: dentro de una bolsa dotada de sogas de amarre para evitar que genere ruido con el movimiento.
Ese es también el lugar en el que descansa el cargador de emergencia (o de uso domiciliario), que según indicaron responsables de la marca será provisto sin cargo a los primeros compradores del EX5; los siguientes tendrán que pagarlo aparte a un precio que, mientras escribíamos esta nota, no estaba definido.
Algo más
El equipamiento del que dispone este modelo cubre todos los frentes, pero sin que le sobre nada; más bien, podría ofrecer algo más.
Hay elementos para destacar, por supuesto, como el sistema de acceso “manos libres” que detecta la presencia de la llave (de diseño minimalista), destraba las puertas y enciende las luces de posición (al descender del vehículo, cuando la llave se aleja, el sistema traba las puertas y pliega los retrovisores); el climatizador automático (con salidas traseras), el equipo de audio (de buena calidad) y el control de velocidad crucero.
La pantalla táctil del sistema de infoentretenimiento es de 15,4”, idéntica a la que utilizan otros productos chinos. Permite la asociación con Android Auto y Apple CarPlay de forma inalámbrica, y es el lugar donde se proyectan las imágenes de la cámara 360 que se activa automáticamente cuando conectamos las luces de giro y la marcha atrás, o de forma voluntaria desde una tecla del volante a la que previamente debemos asignar esa función.
Desde esa pantalla se comanda casi todo a través de un “modus operandi” poco intuitivo: siempre es necesario hacer por lo menos dos movimientos para ajustar alguna función. Sólo aparecen teclas físicas para el climatizador, ubicadas en la consola central, junto al freno de estacionamiento eléctrico y al gran comando radial para el volumen del equipo de audio. La radio sólo sintoniza FM, y para elegir las emisoras hay que dedicar un largo rato.
Tiene un comando por voz, pero en la unidad de prueba, ante cada requerimiento, respondía, "Lo siento todavía no he aprendido esa función".
Por supuesto, en ese gran display se ven y se ajustan todos los parámetros, entre los que encontramos (además de las ya mencionadas), la gestión de la energía, la programación de la carga de la batería de alta tensión, todas las funciones del climatizador (incluyendo la de ventilación de las butacas delanteras), los modos de conducción (Eco, Confort y Deportivo, cada uno con su correspondiente efecto cromático en el tablero), y hasta la respuesta del pedal de freno, que permite optar entre Confort y Deportivo.
Pero también a las luces hay que operarlas desde la pantalla: la "tradicional" palanca gobierna el limpiaparabrisas.
Tampoco hay botón de arranque: una vez que se desbloquean las puertas, basta con ubicar la selectora (palanca “al volante”) en D para iniciar la marcha. Para detener el motor alcanza con bajarse del vehículo, y cuando el sistema bloquea las puertas también detiene el motor. Incluso se puede apagar desde la pantalla, pero para eso hay que realizar varios pasos.
Entre otras curiosidades, el EX5 ofrece un Modo Camping cuya función es mantener el vehículo encendido hasta que la batería esté por debajo del 20 por ciento.
Sí hay una tecla para accionar las balizas, pero está instalada en el techo, un lugar de acceso poco intuitivo.
En cuanto a las ausencias, son varios los elementos que conformarían esa lista, dado el segmento en el que compite: no ofrece techo solar, tampoco sensores de estacionamiento delanteros ni asistencias a la conducción. Vehículos de menor jerarquía cuentan con ellos.
Agilidad EV
Los vehículos urbanos ciento por ciento eléctricos coinciden en ofrecer una respuesta muy ágil. En este sentido, el Geely EX5 no desentona. El generador entrega 218 CV de potencia y 320 Nm de torque que llegan hasta las ruedas delanteras a través de un reductor con inversor para la marcha atrás.
Con el selector de modos de conducción en Deportivo, en la pista este SUV mediano respondió de forma excelente en lo referente a aceleraciones: 7,5 segundos para pasar de 0 a 100 km/h y 4,6 segundos para hacerlo de 80 a 120 km/h.
Por su parte, la velocidad máxima que logramos en nuestras pruebas fue de 174,8 km/h (limitada), una marca modesta pero lógica para un vehículo de su tipo que tiene que “cuidar” hasta el último kWh.
La batería que emplea el EX5 es un acumulador de fosfato de hierro y litio de 60,22 kWh de capacidad que le permite recorrer (según nuestras pruebas), unos 370 kilómetros, dado que el rendimiento promedio que medimos fue de unos 6,1 kilómetros por kWh. En la ciudad, el consumo es más bajo, aunque no mucho: 7,5 km/kWh.
Para recargar ese acumulador se impone conectarlo a un cargador domiciliario o en una estación de servicio. En esta oportunidad recurrimos al tótem de carga rápida de una de las petroleras más importantes, en el que para cargar el total de la batería con poco menos del 50 por ciento como remanente demoró unos 45 minutos.
En la actualidad, el consumo y el costo relativo a la recarga de energía en los vehículos ciento por ciento eléctricos representa uno de los puntos más destacados; en esta oportunidad, fue de 33.000 pesos, valor que se reduce proporcionalmente al comprar una membresía.
Como todos los de su clase, también las baterías del EX5 reciben la energía que se recupera en las frenadas y desaceleraciones, sistema que se puede setear entre tres modos.
En cuanto a la respuesta dinámica, este Geely se comportó muy bien, con gran aplomo a velocidad elevada (incluso en curvas rápidas), pero también entregando un muy buen confort de marcha en la ciudad, a pesar de las ruedas de 18 pulgadas.
Por su parte, la dirección (eléctrica) respondió muy bien, otorgando la asistencia justa en cada momento.
Para los frenos, las mismas consideraciones: para detenerse por completo desde 100 km/h recorrió 49 metros sin perder la línea ni generar vibraciones molestas.
Tentador
Este regreso de Geely a la Argentina estuvo signado por un “malentendido” entre importadores, que finalmente resolvió la casa matriz al elegir a Autos Sustentables del Sur como representante.
Esta empresa decidió iniciar sus operaciones con el EX5, lanzamiento al cual –aseguran– le seguirán por lo menos dos hasta medianos de 2026, incluyendo el Icon, un SUV compacto con motor naftero 1.5.
El precio de venta del Geely EX5 es de 34.800 dólares (unos 49.600.000 pesos según el cambio al cierre de esta edición), un valor muy conveniente, pero también imposible de comparar porque no tiene rivales directos. Los únicos SUV ciento por ciento eléctricos disponibles compiten en otros segmentos, como por ejemplo el BYD Yuan Pro y el Mercedes-Benz EQE.
Además, y sólo a los efectos de tener una referencia, los SUV medianos híbridos o híbridos enchufables se mueven en valores más elevados.
En cuanto a la garantía, por el momento Autos Sustentables del Sur ofrece una cobertura escasa de 3 años o 100.000 kilómetros, pero los responsables de la empresa aseguran que negocian con la casa matriz un plazo más prolongado.
Geely EX5 Ficha Técnica
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