jueves 2 de abril de 2020
CLáSICOS | 16-02-2020 12:00

Así probábamos al Renault 4

Recordamos el test realizado en la edición de agosto de 1966 al pequeño modelo del rombo en su variante L, producido por Industrias Kaiser Argentina.

Con una estética discutida, el 4L es uno de los automóviles de mayor venta. Lindo o feo según el dueño. Sirve a muchos, está primero en el tránsito y gasta poco.

Desde su introducción, el 4L producido por Industrias Kaiser Argentina ha sido un éxito de proporciones. Su aspecto cuadradote pero afable, como un perro ovejero inglés, le ha creado una imagen -merecida, de otra parte- del automóvil estrictamente de familia. Es el mejor amigo del hombre según lo entiende la Renault y según lo interpretado por IKA.

Recientemente se han introducido modificaciones de diseño: tiene una caja de cuatro velocidades, muy esperada y necesaria, y un nuevo carburador Carter, cuya adopción responde a un deseo de racionalización en la línea IKA.

Renault 4

Estética

Es, por supuesto, muy subjetiva. Evidentemente, el Renault 4 L es un artefacto, un implemento doméstico que en lugar de enfriar o licuar, transporta gente. Que es, por otra parte, la más racional interpretación del uso del automóvil en el mundo moderno. Dentro de su aspecto netamente utilitario, no encontramos desproporciones ni líneas falsas, si bien las ruedas traseras parecen estar "separadas" del conjunto.

El modelo producido en nuestro país es el de seis ventanas, más agradable que el de cuatro producido en Francia (También hacen el de seis ventanas en Francia, aclaremos). El capot tiene rebajes para su mayor rigidez, que le confieren un aspecto muy especial.

Comodidad y primeras impresiones

Frente a los automóviles convencionales, el 4L es, indudablemente, raro por dentro. La parte de cabina es más o menos lo que corresponde a una rural (incluso tiene la útil puerta atrás), pero el tablero y "lo de adelante" recuerda mucho más a un avión liviano que a un automóvil. "Parece un Piper" fue un típico comentario.
Aparte de eso, el vehículo es cómodo. Tenemos el testimonio de dos automovilistas "king - size" que es el único auto chico en que entran con comodidad, porque es alto. El conductor tiene una primera impresión de estar comprimido, todo está muy cerca, pero después esa sensación desaparece.

Renault 4

Terminación

Buena, en la unidad que recibimos para testear. Nos referimos, en este caso, al trabajo en sí, porque el diseño comprende cosas bastante raras; manojos de cables a la vista, por ejemplo, y una pestaña de tablero de fibra, en la cual se han recortado directamente dos ventiletes para aire fresco. Además, la calefacción está llena de palanquitas y manivelas con guías de alambre. No es exactamente un Rolls Royce, pero tampoco pretende serlo.

Por parte de pintura, tapizado, etc. nuestra unidad estaba bien terminada. Tampoco había muchos ruidos de carrocería. El color del tapizado era discreto.

Controles

El volante es el que se usa también en el Gordini, con dos aros. La dirección es bastante liviana, a pesar de ser de tracción delantera. La palanca de cambios emerge del tablero, en el clásico esquema de muchos coches de tracción adelante.

Los tres pedales son chiquitos, el embrague muy duro en nuestro coche. Los hombres de pies grandes tienen que tener cuidado de no equivocar el pedal al pisar.
Al accionar una llavecita en el tablero, quedan prendidas las luces de posición y tablero, y queda en posición de trabajo la palanca que selecciona la luz larga y de cruce; apretando la misma para adentro, hay bocina. Lo encontramos menos objetable que la mayoría de los sistemas franceses. Los controles de limpiaparabrisas y ventilador de calefacción son a botonera. El lavaparabrisas tiene un botón pulsante de goma.

Renault 4

El cebador automático no funcionaba al 100%, y la puesta en marcha necesitaba un juicioso jugar con el pedal del acelerador. El 4L tiene una utilísima luz que se prende al encender el contacto con motor frío; al llegar el motor a temperatura aceptable, se apaga, y solo vuelve a encenderse en caso de recalentamiento o motor muy frío. Vale decir, con luz apagada avanzar, con luz prendida detenerse.

Visibilidad

La encontramos excelente porque hay amplias superficies vidriadas y porque el conductor esta bastante alto con relación al suelo. El espejo retrovisor es pequeño e inadecuado.

Manejo en ciudad

El motor Ventoux siempre fue muy ágil y "respondedor", y como el 4L tiene rodado más chico que el Dauphine, con las mismas relaciones, acelera bien y es muy ágil hasta 60 - 70 Km/h. Por la buena visibilidad el coche se cuela en todos los resquicios, además frena bien. Rola mucho pero no afligirse y seguir dándole. La suspensión es excelente -NO VARIAR PRESIONES DE GOMAS- y el coche no cabecea. Los asientos son cómodos, aunque hay quien opina que era mejor el anterior asiento delantero enterizo. El asiento trasero se rebate completamente, dejando un enorme espacio para cargas. La puerta de atrás es útil para carga y descarga de bultos.

Las luces interiores no se encienden con la puerta. Hay que accionarlas a mano. La luz es buena. Es muy fácil de estacionar por su excelente visibilidad. Además es cortito ...

Manejo en la ruta

El 4L particular de un integrante de Parabrisas hizo 50.000 Km antes de ser canjeado por un 4L nuevo, andando constantemente a 100. Por eso podemos decir que el crucero a esa velocidad no ofrece problemas. El coche es cómodo, estable, los asientos no cansan, el motor acusa una plácida serenidad de marcha a cualquier velocidad.

Renault 4

El 4L anda muy bien en la lluvia, pero los vientos de costado lo afectan mucho. Nuevamente, no variar presiones de gomas. Para sobrepasar camiones lógicamente hay que esperar una oportunidad. Los faros son buenos, adecuados para la performance del autito.

La ventilación es bastante defectuosa; la calefacción, buena pero complicada para entender. Los vidrios corredizos no son adecuados para nuestro clima en verano.

Economía

Es aceptable, dentro de no buscar la minucia del kilómetro más o menos. No creemos que le hayan encontrado perfectamente "la vuelta" al carburador Carter para el motor Ventoux.

Motor

Excelente desde todo punto de vista, su actuación no admite el menor reparo. Es incansable y huelgan pruebas de que resiste el uso intenso durante decena de miles de kilómetros, siempre que se lo sepa llevar. O sea, no pidiendo que ande a 20 en cuarta.

Renault 4

Accesibilidad

En general es buena, pero hay una bujía que no sale si no es sacado el distribuidor; además el arranque es un poco difícil de desmontar. Sin embargo, platinos, válvulas, carburador, etc. están todos a mano. Todo está un poco apretado debajo del pequeño capot, pero a pesar de todo, en general puede considerarse un motor de fácil accesibilidad.

Accesorios

La calefacción forma parte integrante del vehículo. Es eficaz una vez que se ha familiarizado el conductor con su manejo. El vehículo de test tenía una radio colocada en el tablero. Anduvo muy bien pero únicamente el conductor podía manipularlo, cosa que no es, por supuesto, el ideal. No hay encendedor pero si un cenicero, ubicado en lo que en otro vehículo más sofisticado se llamaría "la consola". La tapa de tanque vino sin llave.

Conclusiones

El 4L va a un mercado muy amplio aunque definido. Lo compra el hombre de familia y/o el que frecuentemente necesita transportar pequeñas cargas. Si antes cumplía muy bien este cometido, ahora, con cuatro marchas y el asiento trasero rebatible, lo cumple mucho mejor. Es razonablemente económico (los 4L vienen con puesta a punto para nafta común, a pesar de sus 8 a 1) y en ciudad se desenvuelve con notable agilidad.

Cuando se escamotea el asiento de atrás, el lugar que queda disponible es muy grande, y como además el coche es alto, se logra un volumen muy útil para transportar hasta muebles pequeños.

OTROS DATOS

Motor: 0.8 y 33,5 CV

Transmisión: Manual de cuatro marchas

Velocidad máxima: 106,6 km/h

Aceleración 0-80 km/h: 20,6 segundos

Distancia de frenado a 100 km/h: 54 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 13,2 km/l

Consumo en ciudad: 13 km/l

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