domingo 15 de septiembre de 2019
CLáSICOS | 08-09-2019 12:26

Así probábamos al Ford Ka

Recordamos el test realizado a la primera generación del más pequeño de la marca del óvalo, en la edición de Revista Parabrisas de abril de 1997.

Lanzado originalmente hace 23 años en Europa, el Ka llegó para revolucionar el mercado, ofreciendo líneas poco vistas hasta ese momento, pero con un objetivo claro: enfrentar directamente a un producto tan llamativo como igual de innovador, como lo fue el Renault Twingo.

A la Argentina llegó en 1997, y en abril de ese año Parabrisas ya lo probaba con la única motorización disponible en aquel momento, un viejo motor varillero de 1.3 litros y sólo 60 CV. Proveniente de Brasil, por aquella época no le interesaba ser un vehículo rápido, sino que predicaba con otra característica poco vista hasta ese momento, y más aún por esos valores: la seguridad.

Las versiones más equipadas tenían doble airbag frontal y cuatro cinturones inerciales, algo inédito hasta ese momento en el segmento. Con 3,62 metros de largo era compacto, económico y lograba un buen comportamiento en ciudad y ruta. Penaba por el escaso espacio interior, principalmente en las plazas traseras. En 1999 el motor 1.3 fue reemplazado por otro más moderno de un litro de cilindrada, que desarrollaba 65 CV.

Ford Ka

En 2001 agregó como opción el más potente motor 1.6 Zetec Rocam de 95 CV. Con la versión deportiva XR, un chasis eficiente, ágil y casi un centenar de caballos debajo del capó, el Ka se convirtió en un auto divertido para manejar y valorado por los más jóvenes. Un año más tarde ganó un rediseño en la parte trasera, que afectó ópticas y paragolpes, únicamente para los producidos en nuestra región (en Europa el diseño original se mantuvo sin cambios). Esa primera generación estuvo a la venta hasta el año 2008 en sendos continentes.

A continuación recordamos el test realizado al Ford Ka en la edición de Revista Parabrisas de abril de 1997.

TEST 

Este primer "ciudadano" de Ford  llega desde Brasil, mide 21 cm menos que el Fiesta, esta bien equipado, es original, aunque poco elástico y chico atrás.

Dirigido a quienes quieren romper con la rutina sobre cuatro ruedas, Ford importa ahora desde Brasil su pequeño modelo Ka. Este "autito" es diferente a todo lo que estamos acostumbrados a ver, empezando por sus formas. 

Ford Ka

Su aspecto es ovoidal y se destacan líneas curvas desde cualquier punto donde se lo mire. También el interior adopta la misma filosofía y además propone ideas originales para acomodar pequeños objetos.

Aunque el Ka no fue el primero en romper con los parámetros de estilo tradicionales -el Renault Twingo fue uno de los precursores hace unos años- es indudable que ha sumado gran personalidad al segmento.

SE DESTACA POR SU ORIGINALIDAD ESTÉTICA, BAJO CONSUMO Y AGILIDAD EN EL TRANSITO

El Ka es más racional de lo que uno se puede imaginar; en principio, su sistema de ensamblaje abarata costos mediante la reducción de piezas y, por otra parte, los proveedores entregan conjuntos ya montados de fábrica. Una solución muy original se aprecia además en el conjunto del paragolpes, que hace a la vez de guardabarro, con materiales que evitan la oxidación.

Bajo su apariencia simpática y atrevida, el Ford Ka utiliza la misma plataforma del nuevo Fiesta -21 cm más corto- y sobre ella se adaptó una mecánica apropiada para su uso: el archiprobado motor Endura - E, con inyección electrónica multipunto que eroga 60 CV, y que se destaca por su buena elasticidad a bajas vueltas y su contenido consumo.

Ford Ka

Por sus dimensiones, la ciudad es su hábitat por excelencia. Manejarlo en el tránsito es más que divertido; su agilidad hace que uno se atreva a pasar por lugares impensados. Transmite la sensación de que se maneja un karting y, ante un congestionamiento, el Ka sale airoso.

A su buena respuesta en la calle hay que sumarle un completo confort interior. La unidad que nos tocó probar venía con equipamiento full, lo que equivale a decir  que entre los elementos que posee se destacan aire acondicionado, dirección asistida, cierre centralizado de puertas, levantavidrios eléctricos y autoestéreo con frente desmontable.

Ford Ka

Algunos detalles como posabotellas y posavasos, ubicados sobre el apoyabrazos trasero derecho, reflejan el interés sobre el aprovechamiento del espacio. Todos estos elementos se encuentran al alcance de la mano y el diseño de sus formas hace que la estadía en su interior sea muy acogedora.

En lo que respecta al espacio interior, sus dimensiones son amplias y los pasajeros de adelante viajan más que cómodos, pero ¿que pasa con los de los asientos traseros?. Espacio ideal para niños, también los adultos viajan confortablemente si no miden mas de 1.75 m. En lo referente al baúl, sus 185 dm3 son escasos, pero cuenta con la ventaja de que se puede ampliar si se abaten los asientos, lo que permite albergar, por ejemplo, una bolsa de palos de golf.

Ford Ka

POCA ACELERACIÓN: DE 0 A 100 Km/h TARDÓ 16s2. TAMBIÉN ES POBRE SU INSTRUMENTAL

El confort de marcha es de lo mejor en su categoría; su distancia entre ejes de 2.45 m -similar al Fiesta- ayuda a un andar equilibrado y esto se acompaña con un  buen tratamiento de insonorización que se destaca aun cuando se circula por el empedrado.

Cuando lo llevamos a nuestra pista de pruebas pensábamos que el Ka iba a acelerar más de lo que resultó, pero de todas formas los valores que consiguió fueron suficientes para circular aceptablemente tanto en ciudad como en ruta. Para alcanzar los 100 km/h empleó 16s2; cubrió de 0 a 1000 metros en 38s9 y alcanzó una máxima de 156.800 Km/h.

Por otra parte, el comportamiento en curvas de alta velocidad es muy seguro. Una dirección precisa y un adecuado esquema de suspensiones lo transforman en un auto noble a la hora de las exigencias. La selectora es suave y precisa, y el pomo de la palanca -de goma- transmite un buen grip. Las relaciones de la caja son un poco largas, pero fueron pensadas para economizar combustible; su consumo promedio fue de 14.1 km/litro y con un tanque de 42 litros logró una autonomía media de casi 600 kilómetros.

Ford Ka

Los frenos -de disco adelante y campana atrás- respondieron con cierta tendencia al bloqueo, pero si se sabe dosificar correctamente el pedal, esto no se nota. Con un peso menor a 900 kilos, el Ka se detuvo de 100 Km/h a 0 en 46.7 metros.

Un aspecto que se tuvo muy en cuenta cuando se concibió este vehículo fue la seguridad; entre los elementos que dispone se destacan cuatro cinturones inerciales, barras laterales de protección y airbags para conductor y acompañante, elementos que lo transforman en el primer importado de su segmento con este equipamiento.

LOS FRENOS TIENDEN A BLOQUEARSE Y ES ALGO LIMITADA SU VISIBILIDAD TRASERA

Cuando circulábamos con él por la calle, la pregunta del millón era ¿cuanto cuesta?. La fábrica no nos facilitó el dato exacto al momento del cierre -lamentable- pero se supo que se comercializarán tres versiones con distintos niveles de equipamiento, que costarán entre u$s 11.000 y u$s 15.000.

Ford Ka

Dentro de algunos detalles que se pueden mejorar, notamos las ausencias de indicador de temperatura en el tablero, anclaje en altura de los cinturones de seguridad y luz de reserva de combustible.

Otro aspecto que nos molestó fue la limitada visibilidad debido a los gruesos parantes traseros a la hora de estacionar, aunque este detalle se compensa con su cola trunca y reducidas dimensiones.

El nombre de este miniauto (que luego de probarlo no nos pareció ningún "autito") significa, según la empresa, "divinidad egipcia". Pero una versión menos lírica dice que "Ka" es la exacta grafía de la pronunciación neoyorquina de "car"; simplemente, auto.

OTROS DATOS

Motor: 1.3 con cuatro cilindros en línea y 60 CV

Transmisión: Manual de cinco marchas

Velocidad máxima: 156,8 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 16,2 segundos

Distancia de frenado a 120 km/h: 69,2 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 15,2 km/l

Consumo en ciudad: 13,1 km/l

 

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"Vuelve a casa"

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