lunes 3 de agosto de 2020
CLáSICOS | 12-07-2020 12:00

Cómo era viajar a los principales puntos turísticos de la Costa Atlántica

Te mostramos como eran los viajes en "la nueva era del peaje" en jurisdicción bonaerense. Mar del Plata, Pinamar, Partido de la Costa, fueron algunos de los puntos troncales de enero de hace 29 años. En aquella edición, hicimos un viaje ida y vuelta de Buenos Aires a Mardel.

La directiva fue precisa: ir a Mar del Plata por una de las rutas con peaje y volver por la otra. La consigna: ver cómo funcionaba el asunto de las rutas"pagas". Cuánto se cobraba, cómo, qué se daba a cambio de ese dinero "directo" que debe oblar el automovilista en una (o varias) cabinas para poder utilizar un camino.

El peaje fue un recurso utilizado en la Argentina desde bastante tiempo atrás en puentes, tuneles, rutas, pero ahora la aplicación masiva de este canon en muchas rutas, inminentemente, en muchas más (aunque pende la promesa de una revisión del sistema para los peajes no habilitados aún), pone en el tapete la cuestión.

Quien escribe, aclara que habiendo impuestos específicos para su aplicación en la construcción y conservación de caminos y sus servicios auxiliares, no es partidario de este impuesto directo (o tasa) que se superpone a otros pagados al comprar combustibles, neumáticos, vehículos, etc.

Sin embargo, piensa que en un país donde los hospitales carecen de algodón y gasa, en el cual los jubilados cobran una miseria y donde la enseñanza no tiene presupuesto para pagar sueldos dignos a los maestros, bien cabe -si se obra con cierto sentido de justicia social- dejar de lado prolijidades para solucionar un tema como el de las rutas, dejadas hace un tiempo a la buena de Dios, con lo que en breve se encontrarán en el mismo estado que el acceso Norte (ruta 9) a la altura de Campana, o como la ruta nacional 16 entre Monte Quemado y Pampa del Infierno (respectivamente en Santiago del Estero y Chaco). Es decir, absoluta irreversiblemente destruidas.

La era del peaje

Apenas implementado el sistema en las rutas que nos ocupan hoy, provinciales 36 y 11 (es decir el camino de la costa) y la 2, la del itinerario clásico a la Perla del Atlántico, los gritos en el cielo se multiplicaron en las zonas más cercanas a los peajes, ya que, por ejemplo, la gente de Conesa, Maipů o Madariaga parecía no
tener opción: o se encerraba en su pueblo o se avenía a pagar cada vez que tenia que concurrir al trabajo o ir al campo o a visitar a una tía "de más allá de las cabinas".

Eso, se solucionó con pases y boletos sin cargo, y ahora el que paga es el que hace un viaje de larga distancia. Como el que hicimos nosotros y que le contamos.

A Mardel, por la costa

Esta opción, si bien lleva a Mar del Plata por la ruta 36, que se toma en el kilómetro 40 de la 2 - seis después de la rotonda de Alpargatas - no es la más indicada por su distancia para llegar al tradicional balneario. No se justifica por los 130 Kms de más, pero si para quienes tienen destino final en las playas de la denominada Atlántida Argentina, que van desde San Clemente del Tuyú, Santa Teresita, San Bernardo y Mar de Ajó, hasta Pinamar y Villa Gesell, entre otras.

Para todo el sistema de la Interbalnearia hay tres puntos de peaje, que uniformemente cobran A 50.000, ubicados en General Conesa, Madariaga (éste sobre la provincial 74) y Mar Chiquita. Pero este pago tiene una particularidad muy importante: una vez pagado el ticket en cualquiera de estos puntos, el boleto tiene validez para trasponer los otros dos dentro de las 24 horas.

La era del peaje

Salimos un sábado de mediados de enero, con sol radiante y bastante tránsito. El camino hasta Conesa está en buen estado, pero nada más que eso: hay tramos en la ruta 36 con algunos pozos aislados y desniveles, especialmente antes y después de Pipinas, en este caso sobre el tramo de 18 kilómetros de macadam. Tampoco brillan en ese tramo por su estado las banquinas, algunas con pasto alto.

Pero el camino es muy transitable, y más a los 80 Km de máxima que marcan los carteles. Desde ahí en más, la calidad del camino mejora, con excelente señalización tanto horizontal como vertical, si bien hay aún lugares en los que se está trabajando en la ampliación de las banquinas.

Desde el Almacén de Crotto, el viąjero observa el incremento en el tránsito, producto del aporte de quienes han elegido la alternativa Buenos Aires-Dolores por ruta 2, y desde esta Ia ciudad a la costa por la Provincial 63. Este mayor flujo va disminuyendo paulatinamente al ir encontrando destino quienes viajan a San Clemente, Las Toninas, Santa Teresita, etc. Hallándose otros plcos reclén en San Bernardo, Mar de Ajó y entre Pinamar y Gesell.

En el trayecto y dentro de las zonas encerradas por el peaje, suelen verse móviles (Fiorino) de la empresa "Camino del Atlántico SA", la concesionaria del tramo, que prestan auxilio a los que se encuentren en dificultades mecánicas; también observamos un par de ambulancias.

La era del peaje

Si alguien va por esta vía a Mar del Plata, el tránsito se complica desde Santa Clara a "la Feliz" y no sólo por la cantidad de vehículos, ya que los últimos veinte kilómetros contienen frecuentes sinuosos, en los que se forman largos trencitos de autos tras algún camión o coche "lenteja".

Como antes, por la 2

Volvimos de Mar del Plata por la 2, el domingo después de las tres de la tarde y respetando los topes de velocidad (que acá son de l00 Km/hora, con frecuentes "bajadas" a 60 y aún a 40, muy difíciles de acatar). Estábamos en Florencio Varela cinco horas después, pese a algunas paraditas para tomar fotos. La ruta no presentaba un estado crítico por la cantidad de autos, pero sí había bastante tránsito.

Acá se debe pagar peaje en un par de oportunidades, pero la cifra total prácticamente iguala al precio del camino costero (54.000 australes, que hasta el día anterior había sido de 50.000). En Maipú se oblan 22.000 australes y en Samborombón otros 32.000.

La era del peaje

El estado de la ruta en muchos y largos tramos es casi perfecto para un camino de doble mano (es decir, sólo una mano de ida y sólo una de vuelta). Excelente señalización horizontal y vertical, incluido el amojonamiento cada mil metros. Hasta la incorporación del permisionario Covisur SA, existían dos puntos críticos que eran el paso por Dolores y el de Manuel J. Cobo (Lezama, bah...). El primero, especialmente por su largo desvío con un terraplén al Oeste, que obligaba a marchar muy despaciosamente por un camino muy malo. En Lezama habia dos cortos pero peligrosos desvíos de tierra.

Ambos, ahora, están perfectamente asfaltados, señalizados horizontalmente y pasan casi desapercibidos. Estos desvíos se produjeron por las obras de hace unos tres años, las que quedaron paralizadas y generaron juicios entre los constructores y la contratante vialidad.

La empresa licenciataria del camino, Covisur SA, mantiene corto el pasto más allá de las banquinas para mejor visibilidad; además ha bacheado perfectamente y no se encuentra ningún pozo, ni sorpresas en todo el recorrido. En cuanto a las banquinas, existen anchas y transitables en casi todo el recorrido, ya que desaparecen entre Lezama y Dolores.

Esto de la banquina "transitable" genera una costumbre que es la del auto, o camión e incluso micro, corriéndose a ella para dar paso al vehículo más veloz que lo viene alcanzando. Esto, que no deja de ser una muestra de urbanidad y cortesía, es sin embargo contraproducente, ya que por un lado el piso de la banquina es mas endeble que el de la calzada y ademas uno puede encontrarse con alguien parado en ella. 

También hay aquí auxilio mecánico puesto por la compañía adjudicataria. En este caso son cuatro pick-ups identificadas, listas para sacar del paso a quien esté en problemas, sin otro costo que el del peaje pago.

Para el futuro se colocarán cada 10 Kms, "postes S.O.S." Con transmisores de VHF con los que, ante una emergencia, el usuario podrá comunicarse con las bases de Maipu y Samborombón.

La era del peaje

También está en vías de incorporarse una transmisión de FM para que el automovilista, sintonizando 88,1 Mhz, tenga información general sobre el tránsito por la ruta, sobre el tiempo en las playas, etc. Un folleto de Covisur informaba sobre todo esto, y muchos automovilistas se cansaron -como nosotros- de buscar los postes y sintonizar la radio, por lo que protestaban alegando "que ya vamos mal...". Todo, producto de una diagramación defectuosa del citado folleto, ya que quedaba descolgado un pequeño texto que rezaba "Durante la presente temporada iremos habilitando.., etc. etc."

La tercera opción

Es la que prefieren los que no tienen paciencia para ir despacio: la ruta 29, saliendo por Adrogué y pasando por Brandsen, Ranchos, Belgrano, Ayacucho, empalme con la 226, Balcarce, Sierra de los Padres, Mar del Plata. Hoy ya no está en tan buen estado como cuando fue bautizada "la ruta de los Beeme". Es muy despoblada y no tiene la vigilancia de sus hermanas más orientales.

Por la ruta 29 el viaje tiene unos 475 Kms, es decir que se alarga, pero puede acortarse en tiempo, si las otras dos están demasiado "cargadas". Hay un peaje, pero en la ruta 226, casi llegando a destino: la estación de Sierra de los Padres, donde se deberá pagar A 15.000 por automóvil.

La era del peaje

Este tramo forma parte del trayecto Bolívar-Mar del Plata de la ruta 226, que además tiene otros dos puntos de peaje: Tandil (A 17.000) y Olavarría (26.000), es decir A 58.000 por sólo 244 Kms. Por supuesto, insistimos, el que viaje de Mar del Plata a Buenos Aires o viceversa, sólo abonaría quince "lucardas".

Las tarifas a las que aludimos en la presente nota, son todas referidas a automóviles y pick-ups, o como se expresa oficialmente, vehículos de hasta dos ejes y 2,10 metros de altura.

Conclusión

Del viaje evaluativo, quedan conclusiones. Primera, que las cosas han cambiado, para mejor, aunque no en la medida que quizá cabria esperar, dado el precio que se cobra por transitar, que debe ser de los más elevados del mundo, y que si bien no repercute mayormente en el presupuesto de quien va a pasar una temporada a las playas (o a otros lugares del pais...), sí trae un problema a otro tipo de usuarios de mayor frecuencia de viajes.

La era del peaje

Si de esto resulta que, por ejemplo, como dice Covisur, se construye una doble mano entre el Km 40 de la ruta 2 y Dolores, obras que comenzarán antes de la próxima temporada, bienvenido sea el sistema, al que habrá que hacerle correcciones en bien de la justicia. Los sectores que más resisten la implementación del peaje son el de transportes de cargas y pasajeros, que tienen que desembolsar por cada pasaje cifras que cuadruplican o más las de un automóvil, aunque debe tenerse en cuenta que son los pesados los que causan los deterioros más graves a los caminos.

El peaje está en marcha, a pesar del fallo, en primera instancia, del juez de Dolores, doctor Musumano que lo consideró INCONSTITUCIONAL. Más que la temporada, lo que dirá sobre la utilidad del sistema será el lapso que una vez finalizadas las vacaciones de verano, va hasta la iniciación de la otra. Ahí -y sin metáfora- hablarán las obras y no las palabras.

Por: Carlos R. Neira
Fotos Jongewaard van Boer

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