Todo sobre el nuevo Opel Grandland: habitáculo ecológico con botellas de PET y asientos ergonómicos

Mediante la eliminación de cabinas de secado intermedio, la automotriz logra un ahorro mensual de 80.000 litros del recurso hídrico. Galería de fotos

Redacción Parabrisas

El Opel Grandland continúa consolidando su posicionamiento estratégico dentro del competitivo segmento de los vehículos utilitarios deportivos (SUV) medianos, apoyándose en una fisonomía de líneas limpias, la incorporación de asistencias tecnológicas y una ingeniería orientada al confort de marcha familiar.

Sin embargo, más allá de los argumentos comerciales que definen su catálogo de motorizaciones electrificadas, donde sobresalen las variantes Grandland Electric Long Range y la prestacional opción Grandland Electric AWD provista de tracción integral permanente, el buque insignia de la firma alemana se convirtió en el abanderado de una profunda transformación en los procesos de manufactura automotriz dentro de la fábrica de Eisenach, Alemania.

Frente a una demanda donde seis de cada diez clientes seleccionan la configuración de carrocería bicolor con el techo pintado en negro brillante, los ingenieros de la planta implementaron un esquema de optimización de recursos que redefine los estándares ambientales de Stellantis en Europa, demostrando que los atributos estéticos de alta calidad pueden coexistir con una drástica reducción en la huella de carbono industrial.

Opel Grandland

Tecnología monocapa: eficiencia hídrica y térmica en el taller de pintura

El pilar fundamental de esta innovación radica en el denominado proceso monocapa, una metodología de aplicación de pintura de alta eficiencia que unifica operaciones que tradicionalmente se ejecutaban por separado. En los procesos convencionales de acabado bitono, los operarios debían aplicar primero una capa base al agua para el color del techo, proceder a un secado intermedio mediante paneles de infrarrojos y flujos de aire caliente, y recién entonces aplicar la capa de barniz transparente protector. El nuevo procedimiento técnico unifica la dispersión de la base y el esmalte en una única operación automatizada.

Esta reingeniería de manufactura permitió prescindir por completo de una de las cabinas de pintura de la línea, lo que se traduce en una reducción del consumo de agua que promedia los 80.000 litros mensuales. Asimismo, la eliminación de la fase de secado intermedio disminuyó la demanda de energía térmica en 150 kW por hora de producción y la de energía eléctrica en más de 500 kW. 

Habitáculo sustentable confeccionado con materiales recuperados

El enfoque ecológico desarrollado para el Grandland trasciende las paredes de la línea de montaje y se manifiesta de forma directa en la arquitectura del habitáculo. En el interior, los diseñadores e ingenieros de la corporación sustituyeron los componentes textiles tradicionales por revestimientos de alta resistencia confeccionados a partir de materias primas secundarias procedentes del reciclaje de botellas de plástico de polietileno tereftalato (PET).

Estos materiales de descarte procesados dan vida a las telas que recubren los paneles de las puertas, la superficie superior del tablero, los guarnecidos de la consola central y el tapizado de las butacas ergonómicas Intelli-Seats, las cuales disponen de una hendidura central específica calibrada para mitigar la fatiga postural y aliviar la presión sobre el coxis en viajes prolongados.

Opel Grandland

Economía circular aplicada en los componentes estructurales

Debajo de la carrocería y en aquellas secciones que permanecen ocultas a la vista del usuario, el utilitario deportivo aplica los principios de la economía circular funcional mediante la integración de metales y compuestos regenerados. La estructura del chasis y los refuerzos internos incorporan partidas de aluminio procesado y aceros de alto límite elástico con contenido reciclado pre y post-consumo.

De igual modo, el vehículo monta más de 40 elementos poliméricos y piezas plásticas estructurales que están fabricadas con hasta un 80 por ciento de materiales ecológicos de origen reciclado. En total, más de 550 kilogramos del peso bruto homologado del Grandland corresponden a materias primas recuperadas, transformando al modelo en un referente regional en materia de sustentabilidad y optimización de recursos a lo largo de todo su ciclo de vida útil.

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