En Pulso Motor: La Seguridad Vial, un problema que no se resuelve

El ciclo de entrevistas de PARABRISAS se consolida como referencia en el universo automotor. Hablamos con Matías González, abogado diplomado en Seguridad Vial, y analizamos los principales problemas que hoy enfrenta la Argentina. Galería de fotos

Redacción Parabrisas

PULSO MOTOR, el streaming de PARABRISAS, sigue convocando a las personalidades que tienen algo que decir. En la segunda entrega de este ciclo de entrevistas invitamos a Matías González, abogado diplomado en Seguridad Vial que habitualmente escribe una columna en cada edición de nuestra revista; artículos que, por supuesto, también se pueden leer en la web parabrisas.perfil.com.

Charlamos con él sobre la actualidad vial en la Argentina, cómo funcionan los organismos de control y cuál es la responsabilidad de cada uno de los personajes que conforman ese complejo espacio del quehacer cotidiano.
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Dueño de una amplia experiencia tanto en el ámbito público como en el privado, Matías puso claridad sobre varios temas que son de color gris oscuro para la mayoría de las personas.

A continuación, un resuman de la entrevista. 

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Matías González, abogado diplomado en Seguridad Vial.

Parabrisas: -Teniendo en cuenta tu experiencia en el ámbito privado como en el oficial, ¿cuál es la mayor barrera a la hora de implementar planes de seguridad vial?
Matías Gonzáles:
-El problema es que –y esto lo decía incluso cuando estaba dentro de la administración pública–, la educación es considerada un gasto, y no se dan cuenta de que es una inversión. Está todo tan fragmentado (nación, provincia, municipios), que todos los trámites relacionados con el rubro automotor (desde una multa hasta el pago de una patente), terminan siendo más un medio recaudatorio que cualquier otra cosa. Aquella frase que tantas veces escuchamos “Todos los caminos conducen a Roma” tiene un sentido claro: Roma creció como civilización justamente porque tenía caminos. Los caminos son los pilares de toda civilización para que crezca. Y la Argentina está mal en ese tema. 

P: -¿A qué se debe? ¿Acaso somos pésimos conductores y transeúntes? 
MG:
-Todo lo que es vialidad, desde el peatón, hasta el ciclista y la persona que maneja un auto, ya sea particular o profesional, es “malo”. ¿Por qué? Porque no hay educación vial, porque no hay inversión en ese tema. Si las multas no fueran para recaudar, bajaríamos totalmente los siniestros viales. Hay muchísimas personas que no se preocupan por no cometer infracciones. Alcanza con detenerse en una esquina cualquiera para cansarse de ver autos que cometen infracciones. ¿O acaso no conocemos personas que tienen deudas millonarias a causa de multas? Creo que serían más efectivas otro tipo de sanciones. Por ejemplo, si un camionero cruza un semáforo en rojo, se le suspende la licencia y se lo obliga a hacer un curso de cuatro clases, de tres o cuatro horas de duración, cada una de las cuales él tendrá que pagar a un valor elevado, y esa recaudación va para la ONG que dicta los cursos. Mientras tanto, tiene la licencia suspendida.

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De izquierda a derecha: Alejandro Cortina, Matías González y Walter Togneri.


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P: -De ese modo también se eliminarían los “gestores” que consiguen descuentos en el pago de multas acumuladas...
MG:
-Actualmente aparecen ofertas de gestores por todos lados, personas que te sacan las multas por un monto ridículo comparado con lo que debías, y todo sigue igual. Incluso hay cursos para ser gestor de infracciones. Es como recibirte de “carancho”. Los que hacen esto es porque tienen un contacto “por izquierda”. La infracción es un proceso judicial como un juicio ordinario. Te llega una infracción y tenés 30 días para hacer el descargo, y si no lo hacés en ese plazo pasa a sentencia firme. Después, obviamente, podés acudir a la justicia ordinaria. 
P: -Si tuvieses que establecer un top 3 de situaciones del tránsito cotidiano, ¿qué es lo que peor que hacemos los argentinos? 
MG: -El uso del celular está en el primer puesto. La tecnología nos está llevando puestos en todo sentido y el celular está generando mayor distracción. En una encuesta anónima, 7 de cada 10 personas admitieron que usan el celular, ¡y era anónima! Yo digo que lo usan, por lo menos, 9 de cada 10. El puesto número 2, las velocidades máximas, y el 3, pasar el semáforo en rojo. 
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P: -Matías, vos también das cursos a choferes de colectivos. ¿Qué les enseñás? 
MG:
-Cuando empecé a dar el curso era más chico: tenía poco más de treinta años y había choferes que tenían treinta años de profesión. Y me decían “¿qué me vas a venir a enseñar vos?” Fue muy difícil “bajarlos a tierra” porque estaban “saturados” de confianza. Que alguien maneje desde hace treinta años no significa que lo siga haciendo bien. Han aparecido nuevas tecnologías, otras herramientas. Todos los días tenemos algo que aprender, sobre todo en seguridad vial. Una de las soluciones para reducir el riesgo que implica manejar un colectivo sería que el chofer se dedicara solamente a manejar. Tendría que haber otra persona que se encargara de todo lo demás, como sucede en otros países.

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Pulso Motor by Parabrisas en los estudios de Editorial Perfil.

P: -¿Cómo ves el funcionamiento de los cuerpos de agentes de tránsito, ya que estuviste en provincia y en Capital en diferentes secciones de gobierno? 
MG:
-Mal. Eso también depende de la inversión. Hay gente que desconoce la normativa y eso no está bien. No es culpa de los chicos, ya que para muchos es un trabajo, un desafío. Lo que pasa es que no están bien capacitados; hay muy pocos lugares donde se le da mucha importancia a la capacitación. Me han parado muchas veces y me han querido hacer infracciones que no correspondían porque no conocen la normativa, hacen mal los operativos. Lamentablemente, el tránsito en la Argentina parece ser un “sálvese quien pueda”. 

Mirá la entrevista completa en los  canales oficiales de YouTube de Parabrisas y de Perfil. 

 

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