sábado 6 de marzo de 2021
CLáSICOS | 07-02-2021 15:18

Así probábamos el Mercedes-Benz 500 SL

Recordamos el test de uno de los modelos cabrio más preciados de la década de 1990. En esta ocasión, la prueba de manejo corresponde a la edición de noviembre de 1992 de Revista Parabrisas.

Record de velocidad, con confort y seguridad: así es la estrella convertible de Mercedes Benz que llevamos a la pista.

Existen dos tipos de consumidores de autos deportivos de gran nivel: los que prefieren los convertibles con capotas electrónicas y máximo confort y aquellos que priorizan prestaciones y seguridad para un manejo más veloz. Apuntando indistintamente a esas dos clases de usuarios, el 500 SL contempla los dos requisitos: trátase de un supermodelo de serie, con la jerarquía de la marca germana.

Casi simultáneamente con Quatro Rodas, testeamos dos modelos, uno en Buenos Aires y otro en Limeira, San Pablo, equipados con motor de 8 cilindros, 32 válvulas, 333 CV y caja automática. De las pruebas salieron nuevos records para ambas pistas, llegando en San Pablo, donde la recta es más larga, a 231 km/h.Esta demostración de poder y tecnología no deja de lado el confort, donde el 500 SL también es un ejemplo.

En efecto, las dos unidades estaban equipadas con airbags para conductor y acompañante, tapizado de cuero, butacas con ajuste eléctrico, tres memorias, calefacción y comandos eléctricos para retrovisores, cinturones, columna de dirección, traba de puertas y accionamiento de la capota de lona.

Mercedes-Benz 500 SL

El panel de instrumentos combina buen gusto y eficiencia, con acabado en cuero y aplicaciones de nogal, que también se amplían a los paneles de las puertas. Los marcadores de velocidad, cuentavueltas, presión de aceite, combustible, temperatura de agua y reloj son analógicos.

Con cambio automático, que ofrece opciones para un manejo deportivo y otro normal, más el acelerador automático, el 500 SL no ahorra placer a quien lo conduce: es un producto pensado a partir del usuario. Por la misma razón tiene techo duro y un segundo de lona.

También cuenta con excelente aire acondicionado, regulable para todos los pasajeros, que en días de frío excesivo aprovecha el calor residual del motor apagado para mantener la temperatura del habitáculo. Posee Compact Disc que automáticamente modifica el volumen según la variación de la velocidad.

El rubro seguridad es otra de sus virtudes. El problema de sujeción de los cinturones -común a todos los convertibles- fue resuelto de una manera ejemplar: se sujetan de los asientos, que para eso tienen una estructura interna de magnesio fundido y que, además, aumenta la seguridad en los impactos laterales.

En la extensa lista de elementos de protección también se destaca una barra antivuelco, de accionamiento manual o automático, bien disimulada, que se acciona tanto con techo duro o de lona, cuando el auto se desprende 22 grados del piso, comandada por un mecanismo hidráulico que recibe órdenes de un sensor ubicado en el tren trasero.

Mercedes-Benz 500 SL

La apertura y cierre de puertas por infrarrojo también asegura la tapa del baúl, capot, tanque de nafta, guantera, compact y la nueva computadora. Arriba de la consola central, ésta suministra información de consumo, promedio, velocidad elegida, datos para programar un viaje.

La transformación del 500 SL en convertible forma parte de una coreografía hipnotizante. Primero se destraba el techo duro y se lo saca con las manos, siendo necesarias dos personas. El paso siguiente es muy simple: se aprieta un botón ubicado en la consola central, e inmediatamente comienza a funcionar el sistema hidráulico que coloca la capota en 30 segundos.

En la pista, el Mercedes brindó un verdadero show de performance y seguridad. Manejarlo es muy fácil. Tiene la agilidad de cualquier coupé a pesar de sus 1.770 kilos, por la potencia de su motor. A partir de los 122 km/h la suspensión baja 1.5 mm, mejorando su adherencia.

Mercedes-Benz 500 SL

La dirección es muy suave y los frenos perfectos. Si se aprieta el acelerador a fondo la respuesta es inmediata, como si no tuviera caja automática. La prueba de ello son los 7.43 segundos para alcanzar los 100 km/h, mientras que su elasticidad sorprende, acelerando de 40 a 100 km/h en 4.90 segundos.

Su nivel de ruido, medido con techo duro, alcanzó niveles elogiables, lo mismo que la distancia de frenado, ayudado por los cuatro discos ventilados y el ABS. La capacidad del baúl es de 320 dm3 y su interior aloja dos sorpresas: una completa caja de herramientas y un botiquín de primeros auxilios. Donde no se puede decir lo mismo es en lo que respecta al consumo.

El 500 SL recorrió 5.65 km por litro en ciudad y 7.43 km por litro en ruta, a 100 km/h de velocidad constante. Tratándose del deportivo de serie más sofisticado de Mercedes Benz, el 500 SL es una joya tecnológica de primer nivel en el mundo, que se combina con una carrocería aerodinámica (0.32 de Cx) y un habitáculo de gran confort para deleitarse con un insuperable confort de marcha.

Por: Jorge Fernández Morano
Fotos: Juano Fernández

OTROS DATOS

Motor: 5.0 con ocho cilindros en V y 333 CV

Transmisión: Automática de cuatro velocidades

Velocidad máxima: 231 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 7,43 segundos

Distancia de frenado a 100 km/h: 42,3 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 7,65 km/l

Consumo en ciudad: 5,65 km/l

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