jueves 2 de abril de 2020
NOVEDADES | 25-03-2020 09:38

El "lado bueno" del coronavirus: bajó la contaminación

La reducción de la circulación vehicular en las distintas ciudades del mundo no solo ayuda a combatir el avance el COVID-19, sino que también hace que disminuyan las emisiones.

Dentro de los efectos derivados de la expansión del coronavirus, hay al menos un aspecto positivo para destacar: en febrero, la NASA y la Agencia Espacial Europea descubrieron una disminución significativa en el dióxido de nitrógeno (NO2) sobre China durante su reciente cuarentena.

Los científicos de la agencia espacial estadounidense afirman que hay evidencia de que esta variación es el resultado directo de la desaceleración económica del país asiático provocada por el brote del COVID-19. Cabe mencionar que el NO2 se produce principalmente por la contaminación que generan los automóviles y la industria pesada.

"Ésta es la primera vez que veo una caída tan dramática en un área tan amplia para un evento específico", afirmó Fei Liu, investigador de la calidad del aire en el Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA.

Si bien la contaminación del aire a menudo disminuye en China durante las celebraciones del año nuevo lunar, esta vez los niveles de NO2 no se recuperaron. "Este año, la tasa de reducción es más significativa que el año pasado y duró más. No me sorprende porque muchas ciudades en todo el país tomaron medidas para minimizar la propagación del virus", agregó Liu.

No obstante, datos más recientes del satélite Copernicus Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea, muestran que los niveles comenzaron a aumentar a principios de marzo cuando China comenzó a disminuir sus restricciones.

A medida de que el que el brote se va extendiendo por todo el planeta y las ciudades de otros continentes se bloquean, se observa una lógica disminución de la circulación vehicular, especialmente en las zonas urbanas. Según datos del Índice de Tránsito de Tom Tom, que clasifica la congestión en 416 ciudades en 57 países de todo el mundo, las principales ciudades de Europa que fueron afectadas por el brote muestran mucha menos congestión en comparación con el promedio en esta época del año.

A modo de ejemplo, la compañía fabricante de sistemas de navegación señala que la congestión de Milán es del 7 por ciento, es decir, un 13 por ciento menor. En el caso de Londres, es del 17 por ciento (-18%), mientras que la de París, que suele estar muy congestionada, es del 4 por ciento (-28%) . En cuanto a a Wuhan, la ciudad china donde se inició la pandemia, la congestión es del 3 por ciento (-20%).

“Es muy poco probable que la crisis en curso suponga el final de la hora pico diaria en las principales ciudades del mundo. Sin embargo, puede generar un replanteamiento en la forma en que todos hacemos negocios. Y puede hacernos usar nuestros autos un poco más criteriosamente cuando la vida y el trabajo comiencen a volver a la normalidad”, concluye su informe Tom Tom.

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