lunes 6 de febrero de 2023
NOVEDADES | 29-04-2019 22:28

La gran Bielsa y el Caballero del Camino

“El loco” dio una lección de altruismo en la segunda división del fútbol inglés. Los que seguimos el automovilismo pensamos en Eusebio Marcilla. Quién fue y por qué lo recordamos.

Muchos lo admiran y otros los odian, pero todos coinciden en que el “loco” Marcelo Bielsa es un personaje en el sentido más amplio de la palabra. El ex técnico de la selección argentina de fútbol dio la nota  en la segunda división del campeonato inglés cuando instruyó a sus dirigidos del Leeds United para que permitieran al equipo rival (Aston Villa) hacer un gol luego de que el que él dirige convirtiera en situación indebida o, por lo menos, discutible. Con esta acción el entrenador rosarino se gano la admiración de muchos y el respeto de quienes todavía no lo querían, aunque varios de sus jugadores no estaban de acuerdo con tales órdenes. Inmediatamente, la opinión pública británica lo apoyó: la gente y los medios de ese país aprobaron sin dudar su decisión asegurando que “hizo lo que tenía que hacer”, dándole entidad de “un verdadero caballero.”

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En el universo del automovilismo deportivo hay cientos de esas historias, pilotos que, ante un contendiente accidentado, detienen su marcha para asistir al necesitado. En nuestro país, cuando buscamos entre ellos, surge inmediatamente un nombre de Eusebio Marcilla, también conocido como “El Caballero del Camino.”

Un ejemplo de altruismo

Eusebio Marcilla nació el 16 de julio de 1914 en Junín, provincia de Buenos Aires, y debutó en el automovilismo en el circuito de Salto Argentino el 17 de diciembre de 1939. Corría con Chevrolet de 1927 en la categoría Mecánica Nacional Fuerza Limitada, competencia que terminó en el cuarto puesto.

Fue ese mismo cuando un terrible accidente lo puso a prueba. Se disputaba la legendaria competencia Buenos Aires – Caracas, el Gran Premio de América del Sur, y en una parte del recorrido en tierra peruana (Huanchasco), Juan Manuel Fangio sufrió un grave accidente (el primero de gran riesgo en la carrera deportiva de “El Chueco”) en el cual perdió la vida Daniel Urrutia, el acompañante del gran piloto de Balcarce. Marcilla los auxilió y los trasladó a ambos hasta el hospital de Chicama, a unos veinte kilómetros del lugar del accidente, para luego regresar a la competencia.

Si Marcilla no hubiera asistido a esos corredores, hubiera logrado la victoria más importante de su trayectoria deportiva: llegó segundo, a poco más de doce minutos de Domingo Marimón.

Ese gesto le valió el apodo con el cual los amantes del automovilismo lo recordarían para siempre: El Caballero del Camino.

Pero ese no fue la única de sus acciones altruistas. En 1940, en la competencia conocida como la Buenos Aires - Lima - Buenos Aires, una exigente carrera de 9.500 kilómetros, llena de riesgos, los hermanos Oscar y Juan Gálvez cayeron a través de un barranco de una montaña de Arequipa unos doscientos metros: El Caballero del Camino detuvo su marcha y regresó para auxiliarlos.

Marcilla le salvó la vida a tres de las más importantes personalidades de la historia del automovilismo deportivo nacional.

Las estadísticas dan cuenta de que Eusebio Marcilla disputó cuarenta competencias de Turismo Carretera logrando nueve victorias, alcanzando tres veces el subcampeonato de la categoría en los años 1947,1948 y 1952.

Este ejemplar corredor murió el 14 de marzo de 1953 en la competencia La Vuelta de Santa Fe. Pasó a la posteridad como un arquetipo, un modelo ideal de una especie humana aparentemente extinguida, la de los caballeros.

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