martes 15 de octubre de 2019
NOVEDADES | 09-04-2019 10:52

Opel cumple 120 años: su historia en Argentina

El primer vehículo a motor de la marca alemana celebra su aniversario y es por eso que analizamos el paso de la firma del rayo por el mercado nacional.

Durante fines del siglo XIX, comenzó la era de los primeros vehículos a motor, de la mano de personalidades que cambiaron la forma de trasladarse de un lugar a otro, como el caso de Joachim Zok, fabricante de la firma Opel, empresa radicada en Rüsselsheim, cerca de Frankfurt, que celebra  el 120 aniversario de su primer rodado. El inventor del automóvil de la compañía germana,  se destacó en el rubro, como uno de los pioneros en el segmento automotor, sumado a otros creadores como Carl Benz, Henry Ford, Armand Peugeot, entre los más destacados. A su vez una de las primeras plantas industriales que comenzó a producir algunos modelos de la marca, se estableció en Argentina en el barrio de Barracas.

¿Cuándo comenzó todo?

Adam Opel fundó la empresa que lleva su mismo apellido, en Rüsselsheim, en 1862, dedicándose en primer lugar a la producción de máquinas de coser y bicicletas, entre los principales productos de la marca. A su vez, todo cambió, en 1899, más precisamente el 21 de enero (día en el que Opel celebra oficialmente como el inicio de la fabricación de vehículos), luego de que se patente la fábrica de automóviles F.Lutzmann de Dessau,  de la mano de Joachim Zok, quien creó el primer vehículo a motor de la empresa alemana, una especie de carruaje motorizado con una manivela como volante.

Esto permitió al cerrajero de la corte, pionero del automóvil y fabricante Friedrich Lutzmann cumplir su sueño de la producción en masa, aun cuando por entonces el significado de la producción a gran escala era diferente al actual. En 1901 sólo se habían fabricado y vendido 65 autos a motor patentados, según datos de la compañía.

En base al salario medio de aquella época, unos 60 marcos alemanes, los entonces 2.650 marcos que costaba el vehículo equivaldrían actualmente a al menos unos 100.000 euros (112.000 dólares), explica un portavoz de la empresa. 

Ningún vehículo se parecía al otro. No obstante, todos están montados sobre un bastidor de madera, tienen el motor en la parte trasera y un complicado sistema con correas, ejes, piñones y cadenas de cuero transmite potencia al eje trasero. Pero el número de asientos, la carrocería, el color y la conducción son siempre diferentes.

El primer vehículo de la marca

Al principio se fabricó el automóvil de un cilindro con 1,5 litros de capacidad y unos 2 kW/3 CV, más tarde se instaló un motor de dos cilindros con 3 kW/4 CV. Que se sepa tan sólo tres de esos vehículos han sobrevivido hasta hoy en día.

Cuando el auto está en marcha, es sorprendentemente fácil de manejar. Las dos marchas se pueden cambiar sin tener que hacer un gran uso del embrague, la velocidad se puede ajustar con una palanca en el volante, y el freno se acciona con la mano y el pie.

No importa si se tira de la palanca hacia afuera o si presiona el pequeño pedal en el suelo, la potencia siempre actúa sobre la correa de transmisión. Si el conductor no pone el vehículo en punto muerto en el momento preciso, difícilmente logrará que se detenga.

El vehículo recuerda remotamente a un carruaje, sólo que el conductor se sienta atrás en vez de delante, además de quedar expuesto al viento y las inclemencias del tiempo. Pero sólo hay un problema real con el primer Opel: la dirección. Porque frente al conductor no hay un volante sino sólo una manivela que sobresale verticalmente del suelo del coche sobre. Y se necesita mucha fuerza, paciencia y previsión para que el vehículo doble en una esquina.

Cualquiera que haya intentado alguna vez conducir un coche con cuatro o más caballos reconocerá que el primer Opel era un milagro de maniobrabilidad para la época.

No existe tal cosa como un embrague. La palanca de cambios se encuentra debajo de la manivela de dirección. Permite seleccionar dos marchas o ajustar la velocidad de ralentí. La transmisión de la correa es lo suficientemente flexible como para amortiguar la sacudida al cambiar de marcha. Evidentemente, tampoco es necesario un diferencial: las bajas velocidades, los grandes radios de curva y los robustos neumáticos de goma maciza hacen que el Lutzmann se mantenga en rumbo. 

¿Cuándo llegó Opel a la Argentina?

General Motors comenzó a producir modelos en el país en 1925 y tras la inserción por parte de Opel en la compañía estadounidense en 1929, diferentes vehículos nacionales, salían con la insignia del rayo. Otros modelos de la marca eran importados aunque el grueso de los vehículos de la firma estadounidense era vendido bajo la firma Chevrolet.

En los años 40’, la primera generación del Opel Kapitan se destacó entre los más vendidos bajo la línea Opel, y hasta fines de los 50’ el Rekord era otros de las variantes que la empresa vendía en nuestro país. De todas formas, las ventas no eran de las más altas y la marca tuvo que esperar hasta la década de 1970 para encontrar un producto relativamente exitoso, producido en nuestro país y a costos no tan elevados, como sucedían con otros modelos de la compañía alemana.

De esta manera, en 1974, surgió el Opel K 180, un sedán de segmento C, que durante cuatro años fue el sucesor del Chevrolet 400 y contaba con un motor producido completamente en Argentina (cuatro cilindros, 1.8 de 86 CV), que lo distinguía en comparación a su “hermano alemán”, el Opel Kadett. A pesar, de sus incursiones en categorías como TC2000 y rally, en 1978 la crisis del grupo estadounidense en Argentina, en el que Opel era miembro, produjo el cese en la producción del K 180.

Opel K180

Con el regreso al país de General Motors en 1985, tuvieron que pasar varios años para que la oferta de modelos comenzara a aumentar nuevamente pero la gama de Opel casi no se vendió bajo la firma alemana, sino que la mayoría de los vehículos que llegaron a comienzos de los 90’, se comercializaban bajo la insignia Chevrolet, aunque hubo algunos pocos casos Vectra o Astra continuaron con el logotipo del rayo en la trompa.

Desde fines del siglo XX hasta la actualidad, con Opel retirada de la Argentina, diferentes modelos se vendían en el exterior a través de la compañía alemana, aunque en ciertos casos, los vehículos mantenían el mismo nombre y en otros no. Este es el caso de la Isuzu Trooper (perteneciente al grupo General Motors) y la Opel Monterrey, o la mayoría de vehículos de Chevrolet, al menos durante los años 2000, con Corsa, Zafira, nuevamente Astra y Vectra, entre aquellos más reconocidos en nuestro país.

¿Volverá Opel a la Argentina?

Actualmente, ya no pertenece a la firma de General Motors, sino que está bajo el mando del Grupo PSA, conformado por Peugeot y Citroen, de la misma manera que otro ex GM como Vauxhall (línea exclusiva para Inglaterra), y según fuentes de la asociación francesa, Opel mantendrá su estilo y esperan que comience a ser un negocio rentable a partir de 2020, para luego expandirse a 20 nuevos mercados de todo el mundo. De esta manera, existe al menos una mínima chance de su retorno a la Argentina, aunque por el momento no hay nada previsto.  

 

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