miércoles 1 de febrero de 2023
PRUEBAS ESPECIALES | 30-07-2015 17:43

De viaje: Honda HR-V

Seguimos alimentando el odómetro del primer SUV compacto producido en el país, que acaba de presentarse en el mercado local. Visitamos la encantadora comarca turística del sudoeste bonaerense, emplazada entre los picos montañosos más altos de la provincia.

La dinámica de la industria automotriz parece ir más rápido de lo que muchos creemos. En un chasquido de dedos, pasó más de un año y medio desde mi viaje a Japón con motivo del salón de Tokio (noviembre de 2013). En ese lugar tuve mi primer contacto con el por entonces prototipo del Vezel (HR-V por esos lares), modelo al que la marca presentaba como un vehículo de escala global. Los rumores indicaban que, entre otras, el nuevo SUV compacto de Honda se fabricaría en nuestra región, aunque nada hacía sospechar de que la planta bonaerense de Campana sería una de las elegidas. Con los hechos ya consumados, y a escasos días de su lanzamiento comercial en nuestro país, sometimos nuevamente a prueba a este producto “made in Argentina” pero, esta vez, por los cautivantes caminos de ripio y asfalto de las sierras más australes de la provincia de Buenos Aires.

Aires del sur

El tren de pasajeros pasa cuatro veces por semana”, nos cuenta don Armando. Apostado sobre la columna de hierro junto a un carretón con herramientas, mientras curioseamos por la pintoresca estación, el lugareño de unos 70 años recordaba en voz alta aquellas historias que supieron contarle sus abuelos, los primeros habitantes de la zona. Es que la vida de muchos pueblos de nuestro país se forjó con el devenir de los ferrocarriles. La de esta zona, en particular, data de 1903, cuando se libra al público el ramal del Ferrocarril del Sud a Bahía Blanca, naciendo así la estación Sauce Grande. A la postre, los registros indican que en 1912 se produjo el cambio de nombre de estación por el de Sierra de la Ventana, mientras que la que llevaba hasta ese momento dicho nombre se denominó Saldungaray, en homenaje al dueño de esas tierras, hoy parte de la comarca turística.

En la actualidad, además de los vagones de carga, circula un servicio de pasajeros que conecta dos veces por semana la estación porteña de Plaza Constitución con la de Bahía Blanca y viceversa: el derrotero alcanza las trece horas de viaje, según el cronograma de Ferrobaires.

Pero la zona también atrae por otras cuestiones. Los amantes del turismo aventura bien saben que esta región seduce por su geografía, plagada de sierras e importantes paredes rocosas donde se practican caminatas y escaladas. El Parque Provincial Ernesto Tornquist recibe anualmente a miles de personas que se congregan para ascender, luego de unas tres horas de gran esfuerzo físico, hasta la famosa ventana y mirar todo desde allá arriba. Esta formación geológica ahuecada que da nombre al lugar está emplazada a 1.184 metros sobre el nivel del mar y pertenece al período terciario.

Está claro que nuestro plan no fue incursionar el mundo del “trekking”. La premisa resultó, al menos para nosotros, mucho más atractiva. Por eso nos “embarcamos” en el nuevo Honda HR-V y partimos desde la ciudad de Buenos Aires hacia el sudoeste de la provincia, en pos de conocer aún más las virtudes del modelo que en los próximos días debutará en nuestro país. Utilizamos la variante que oficiará de tope de gama (EXL), equipada por la confiable motorización 1.8 de 140 caballos (la misma que utiliza el Civic), que trabaja asociada con una caja CVT de variador continuo, una excelente dupla para viajar a un régimen adecuado: en los tramos de autopista, a 130 km/h demanda unas 2.500 vueltas.

Campanazo” en la sierras

Luego de recorrer unos 500 kilómetros, atravesando las localidades de Las Flores, Azul y Olavarría, entre otras, decidimos desviarnos de la ruta tradicional, para adentrarnos por un camino de ripio que, según el GPS, nos llevaría hasta el hotel en Sierra de la Ventana. Los senderos de tierra que recorren los campos secos y amarillentos, producto de las últimas heladas, nos fueron llevando hasta el histórico puente de cemento que va a parar a la Ruta Provincial 72, a escasos kilómetros del casco céntrico: una placa reza que fue inaugurado por la Dirección Provincial de Vialidad allá por 1937. El paso del tiempo solo parece haberlo cubierto con un poco de moho y su estructura semicircular desvía la mirada de cualquier persona que circule por la ruta principal. Hasta entonces ya habíamos comenzado a evaluar de forma más intensiva el comportamiento de un vehículo que, si bien no cuenta con tracción integral, se las arregla para moverse en terrenos accidentados. Los generosos despeje y ángulos de ataque y salida del HR-V nos permitieron sobrepasar holgadamente los vados y zanjas que propone la geografía del lugar. Durante el viaje, veníamos conversando con Christian Hein sobre el escenario que plantea la llegada de este modelo en el segmento de los SUV compactos: el producto de Campana tiene atributos de sobra para marcar el rumbo, aunque todavía desconocemos su precio. Las sierras nos recibieron con un enérgico sol que poco podía hacer con sus rayos para neutralizar el frío y el viento, mientras que una FM local auguraba lluvias para los próximos días. El medidor de temperatura exterior no se movía de los seis grados y, para sorpresa nuestra, el agua para el mate ya no servía para tales fines. El derrotero continuó sobre asfalto, recorriendo el contorno de las montañas en busca de más fotografías, siempre con el aro que rodea el velocímetro en un enérgico color verde: Hein, al volante, control de velocidad crucero mediante, venía haciendo bien los deberes, manejando a una velocidad constante sin exigir el motor.

En una de nuestras paradas, en el mirador que está en la base del parque Tornquist, varias personas se acercaron a indagarnos por el HR-V: familias en 4x4 o autos de gran porte al son de “¿esta es la nueva Honda?” “Sí”, respondimos. La misma escena se replicó un rato después, al anochecer, cuando llegamos al hotel. Una pareja a bordo de una Honda CR-V pidió con entusiasmo entrar al habitáculo para ver de qué se trataba: “es muy moderna”, enfatizó uno de ellos, quien estaba bien informado respecto del nuevo producto.

Con el canto del gallo

El despertador sonó temprano. Es que una larga jornada nos deparaba para avanzar con las cuestiones ilustrativas de este viaje, pero también visitar algunos puntos de interés. Los primeros rayos del perezoso sol de junio nos encontró tomando una fotografía de la entrada de Saldungaray, a ocho kilómetros de nuestra base, desde donde se aprecia el cambio brusco del horizonte plano que impone la llanura pampeana, si se llega allí desde el sur del país. Sin una hoja de ruta planeada para retornar a Buenos Aires, volvimos a la zona de sierras, para explorar, desde abajo, los cerros más importantes que conforman la geografía lugareña: el Cura Malal Chico (1.000 msnm), Cura Malal Grande (1.037 msnm), Napostá Grande (1.108 msnm) y Tres Picos (1.239 msnm, considerado el techo de la provincia de Buenos Aires). En uno de esos recónditos caminos de tierra que se pierden entre las serranías, notamos un ruido extraño que provenía desde la rueda delantera izquierda. Lo primero que pensamos es que se trataba de una rama trabada en el pasarruedas pero, al avanzar unos metros más, cuando el sonido cobró volumen, paramos para ver de qué se trataba: la sobresaliente punta de un grueso tramo de alambre enrollado se había incrustado en el neumático. Sin embargo, fiel a nuestra tradición cuando encaramos un operativo, fuimos previsores: gracias al soporte del equipo de prensa de Honda, que antes de viajar nos proveyó un auxilio homogéneo, pudimos continuar con nuestro derrotero sin la necesidad de volver a reemplazar el repuesto del tipo temporal que equipa de serie el HR-V y que, en este caso, también nos hubiese sacado del apuro. Cabe destacar que en el compartimiento del piso del baúl entra perfectamente una cubierta del tamaño convencional como la que llevamos de emergencia.

Superado este casi insignificante escollo, de a poco nos fuimos alejando de las sierras en busca de una estación de servicio, aunque todavía teníamos combustible para “tirar” varios kilómetros más, con la tranquilidad de que el completísimo sistema de navegación satelital del HR-V de la firma Garmin nos indicaba las coordenadas exactas de la próxima refinería: a 41 kilómetros, en Olavarría.

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