jueves 2 de abril de 2020
TEST | 06-02-2020 09:00

Un Samurái, con tamaño bonsái

La nueva generación del afamado todoterreno japonés seduce por su encantadora estética y se destaca por sus notables aptitudes fuera de ruta. Sin embargo, las prestaciones son modestas y el precio lo convierte en un capricho para fanáticos del off-road.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Japón se vio inmerso en una profunda crisis económica, agravada, fundamentalmente, por la escasez de combustible y materias primas. En un momento en el que el país necesitaba recuperarse y el común denominador de sus habitantes no tenía recursos para acceder a un automóvil, el gobierno tuvo que ingeniárselas para facilitar la movilidad de la población.

Básicos:      
Velocidad máxima: 149,9 km/h / Potencia: 102 CV / Consumo promedio: 11,7 km/l / Precio: u$s 39.750

Diseño/Aerodinámica (✭✭✭✭): Su encantador estilo mantiene el ADN de las primeras generaciones. Su carrocería ofrece poca resistente al viento.

Confort/Espacio interior (✭✭✭): La calidad general es destacada, aunque todo es rudimentario puertas adentro. La habitabilidad es reducida si viajan cuatro.

Motor/Prestaciones (✭✭✭): Mecánica modesta para un modelo sin pretensiones de velocidad. El consumo podría ser mejor.

Los más: Diseño • Aptitudes off-road • Robustez.

Equipamiento/Instrumental (✭✭✭): Teniendo en cuenta su concepción, la dotación es lógica, aunque algunos elementos de confort serían bienvenidos.

Suspensión/Dirección (✭✭✭): Tan dura en el asfalto como robusta para el uso off-road extremo: la dirección no es de las más suaves, pero ofrece un excelente radio de giro.

Transmisión/Caja (✭✭✭✭): El sistema de tracción "AllGrip Pro 4WD" brinda un funcionamiento estupendo fuera de ruta. La caja es un tanto lenta en lo dinámico.

Los menos: Precio • Prestaciones modestas • Habitabilidad.

Seguridad/Frenos (✭✭✭): Frena bien, aunque las distancias fueron algo largas. Ofrece una dotación razonable.

Precio/Garantía (✭✭): Si bien no hay referencias en su clase, es un auto muy caro. Garantía de tres años: muy buena.

Suzuki Jimny

Como respuesta a esto nacen los Kei Cars, pequeños vehículos de menos de 2,8 metros de longitud y modestas mecánicas (de hasta 100 cm3) a los que el gobierno nipón ofrecía importantes ventajas fiscales.

La historia del Jimny –también conocido como Samurai– está muy arraigada a los “K-Car”: nació en 1970 bajo ese concepto, siendo el único modelo con tracción integral entre los autos compactos. Las distintas generaciones fueron convirtiéndolo en un emblema del off-road, a punto tal que esta cuarta saga es un éxito comercial a nivel mundial y la demanda superó las expectativas (y capacidades productivas) del propio fabricante.

Suzuki Jimny

Adorable criatura

Pocos autos llaman tanto la atención como el Jimny. Y no precisamente porque sea sofisticado. Por el contrario, su mayor arma de seducción es la simplicidad de una pequeña carrocería de 3,5 metros de largo con cierto aire retro: estética cuadrada, capó bien horizontal y un parabrisas muy vertical que, si bien favorece la visibilidad, atenta contra su aerodinámica.

La parrilla frontal remite a sus antecesores y está acompañada de simpáticos faros circulares con tecnología led. Los paragolpes plásticos se muestran muy robustos, incorporando en la parte trasera las ópticas para no sobrecargar la estructura metálica. En este sector gana protagonismo la ya clásica rueda de auxilio ubicada sobre el portón, cuya apertura es lateral.

Suzuki Jimny

El estilo “vintage” también se replica puertas adentro, donde todo parece indestructible: la plancha de a bordo es tan rudimentaria como sólida, construida con plásticos duros perfectamente encastrados. El tablero se sirve de dos enormes instrumentos analógicos, el volante multifunción está revestido de cuero y sobre el lado del acompañante gana protagonismo una “agarradera”.

Hay pocos portaobjetos en general y las comodidades tecnológicas se limitan al climatizador automático y una central multimedia de la firma Blaupunkt (agregada por el importador), que no terminó de convencernos: la imagen no es muy nítida y no cuenta con navegador satelital.

Suzuki Jimny

Encontrar la posición ideal de manejo dependerá mucho de la contextura física de cada conductor, pues la butaca (blanda y con adecuada sujeción lateral) es de por sí alta y sólo se reclina, mientras que la columna de dirección ofrece únicamente ajuste en altura.

Atrás, está homologado para dos pasajeros; para acceder allí es necesario reclinar los respaldos delanteros y desplazar a tope los asientos, maniobra poco práctica ya que no tiene memoria. En este reducto el espacio para las piernas es acotado, pero holgado hacia los costados y el techo. Los pasajeros contarán con apoyacabezas regulables y respaldos (finitos) reclinables, mientras que las ventanillas son fijas: un detalle no menor para aquellas personas que sufren de claustrofobia.

Suzuki Jimny

Por su parte, el baúl solo puede considerarse como tal si renunciamos a las plazas traseras y abatimos los respaldos. En ese caso, la capacidad es de unos dignos 377 litros. De lo contrario, el estándar de 85 litros apenas permite alojar algo más que una mochila y un abrigo.

En su justa medida

Jimny está disponible con un motor naftero 1.5 con tapa de dieciséis válvulas, inyección multipunto y distribución variable VVT, capaz de desarrollar 102 CV. Es cierto, le faltaría algún caballito más, pero no es un vehículo pensado para romper récords de velocidad.

Suzuki Jimny

En ciudad se muestra dócil debido a las cortas relaciones de caja, pero es en la ruta donde encuentra sus mayores limitaciones: registramos una velocidad máxima de 149,9 km/h, mientras que para acelerar de cero a cien necesitó 15,5 segundos. El motor entrega los 13,2 kgm de torque desde bajas revoluciones (2.300 rpm), pero la caja de cuatro marchas es un tanto perezosa para engranar los cambios, y las recuperaciones, por lo tanto, son bastante lentas.

En cuanto al rendimiento de combustible, Jimny puede recorrer en promedio 11,7 km/l. Una marca aceptable, aunque si se desea realizar un viaje largo, habrá que tener en cuenta la autonomía, que se ve penalizada por la capacidad del tanque (40 litros).

Suzuki Jimny
A diferencia de casi todos los SUV, que recurren a un monocasco, la carrocería autoportante del todoterreno de Suzuki está montada sobre un chasis de largueros, al igual que en una pick-up: la diferencia es que el habitáculo va por encima de la base y no está integrado a la estructura. El esquema de suspensión es de eje rígido en ambos trenes rodantes.

Dado el formato cúbico de su carrocería, es un vehículo poco aerodinámico: al sobrepasar los 120 km/h, la turbulencia se hace notar dentro del habitáculo, acentuada además por la dureza de los dos ejes rígidos y un chasis de larguero orientado para el off-road más extremo. El panorama cambia al apartarse de la ruta, donde se convierte en un pequeño tractor.

Fascinantemente off-road

En un mercado inundado por modernos SUV dotados de mucha electrónica, celebramos volver a la “vieja escuela” de la mano del Jimny. Nada de botones y perillas: una selectora manual (ubicada junto a la de cambios) invita a conectar la Alta y la Baja según la necesidad, siendo el eje trasero el que aporta tracción en condiciones normales.

Suzuki Jimny

Y qué mejor lugar para poner a prueba este sistema que en una tosquera, donde habitualmente sólo ingresan excavadoras. En ese ámbito, “la cajita nipona” no se amedrenta ante nada. A pesar de no contar con bloqueo, tiene la ventaja de ofrecer excelentes ángulos de ataque y salida: sólo es cuestión de jugar con los pesos a la hora de meterse entre rocas, ya que sus trochas son bastante angostas.

CONOCÉ TODAS LAS GENERACIONES DEL JIMNY

El control de tracción ayuda a recuperar la motricidad cuando alguna de las ruedas pierde contacto con el terreno. Esto, junto con el control de descenso, es la poca electrónica con la que cuenta.

En superficies como el barro o el ripio, el motor saca a relucir toda su entrega entre las 3.500 y 4.000 vueltas, y si hay que trepar y con la selectora en Drive (4x2) no basta, con la reductora se soluciona instantáneamente.

Suzuki Jimny

Si avanzamos enérgicamente en terrenos duros, lógicamente iremos pegando “saltitos”: definitivamente, no es el auto más cómodo (sobre todo para el acompañante), pero aquí el eje rígido juega un papel preponderante para brindar robustez en todo momento.

Además, el gran recorrido de las suspensiones y el bajo peso de la carrocería permiten “surfear” con mucha comodidad. Cabe destacar que la dirección (servoasistida) ofrece un excelente radio de giro, pero en ocasiones se advierte algo imprecisa (ante algún rebote) y obliga a realizar pequeñas rectificaciones.

Suzuki Jimny

Un amor para pocos

Gran parte del éxito de este modelo a nivel mundial se debe, entre otras cosas, a que no tiene rivales. Podríamos decir que "caza en el zoológico". Sin embargo, no es un vehículo para nada accesible. La unidad de pruebas cuesta 39.750 dólares, un valor excesivo para un modelo que definitivamente escapa de la razón y está orientado a un público muy particular, de nicho.

Suzuki Jimny

En nuestro país existen muchos SUV con tracción 4x4, incluso más económicos que el Jimny, pero ninguno con las excepcionales capacidades off-road del de Suzuki. Para ello hay que orientar la mirada hacia modelos como el nuevo Jeep Wrangler o el Mercedes-Benz Clase G, que además de ser más grandes y estar sustancialmente mejor equipados, de base triplican el precio del emblemático todoterreno japonés.

En materia de equipamiento no le sobra nada y de alguna forma es consecuente con su esencia "espartana". Un vehículo que, tal como reza el título de esta nota, es un guerrero samurái escondido detrás de la encantadora silueta de un bonsái.

FICHA TÉCNICA Y PRESTACIONES

 

Alejandro Cortina

Alejandro Cortina

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