F1 2026: Cómo juega el factor mental en el rendimiento de los pilotos

¿Qué tienen en común Lewis Hamilton, Fernando Alonso, Franco Colapinto y George Russell? En una F1 en la que los componentes de los autos se han vuelto extremadamente complejos, en ellos el factor mental es decisivo. Texto y fotos: Silvia Renée Arias (Especial desde Europa.) Galería de fotos

Redacción Parabrisas

En su Manual del Piloto de Carreras, el reconocido periodista Orlando Ríos dedica estas palabras a la serie de técnicas destinadas a mejorar la concentración, la motivación y la confianza: “El piloto se enfrenta a altos niveles de estrés y presión, y el entrenamiento mental lo ayuda a manejar esos desafíos de manera efectiva. Algunas de las técnicas que se emplean son: visualización avanzada, relajación, meditación, auto-diálogo positivo, fijación de objetivos y planificación mental”. 

En ese contexto, en la exigente F1 acentuada por un nuevo reglamento que lleva los límites del rendimiento al extremo y a varios equipos les resulta difícil encontrar el equilibrio adecuado en cuanto a fiabilidad, se están revelando situaciones que merecen un enfoque que va más allá de los cambios técnicos y los reajustes que la FIA ha debido hacer según se han ido desarrollando las carreras. Y en esta temporada que ha alcanzado el receso de verano, estos cuatro son los pilotos a los cuales la consabida fuerza mental les está exigiendo un poco más que al resto…

F1 2026: Cómo afecta el factor mental en el rendimiento de los pilotos
La creencia de Hamilton en Dios, grabada en su cuello.

“Dios es amor”

Tenés 38 años, has logrado el campeonato del mundo en siete oportunidades, pero has tenido que esperar dos años y medio para revivir la embriagadora sensación que procura un triunfo: el 7 de julio de 2024, tu Mercedes cruza en primer lugar la meta del GP de Inglaterra. Silverstone estalla en aplausos y vítores, y casi caés desmayado de la emoción. Es tu victoria 104, la novena en tu país, y no podés dejar de llorar. Estás tan feliz como si hubieras ganado el octavo campeonato o el último GP antes de retirarte; algo inolvidable. Porque no ha sido fácil, porque tu confianza se ha visto comprometida. Y ahora volvés a sentir que el fuego sigue allí, que nada has perdido de tu talento. Que todavía todo (o lo único que importa, ser ocho veces campeón del mundo) no es imposible.

Lewis Hamilton es quizás el piloto que más ha batallado con sus altibajos anímicos en los últimos tiempos, y representa como otros pocos el triunfo de la confianza en sí mismo, el no dejarse vencer.
En 2025 comenzó su primer año en Ferrari, la escudería con la que sueñan competir todos los pilotos. Una bomba publicitaria: el heptacampeón en el equipo más legendario. Pero los resultados no llegaban, y mientras muchos no perdían la fe en él, otros alzaban voces en su contra: ya no era el mismo, su tiempo se había acabado, a sus 40 años no se le podía pedir más… Tras una penosa clasificación en Spa, terminó en un honroso séptimo puesto, pero la debacle llegó en la carrera siguiente, en Hungría, donde todo volvió a torcerse: después de nueve poles en ese circuito, el sábado quedó decimosegundo, mientras que su compañero, Charles Leclerc, se quedaba con el primer lugar. Derrotado anímicamente, en un ejercicio de autocrítica que no todos se dan el lujo de ejercer, Lewis declaró que el problema era él, que tal vez sería mejor que Ferrari contratara a otro piloto... Hasta que un día sentenció: “Ya no soy esa persona, así que no volverán a ver jamás a esa persona que fui”.

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Hacia la meta, con un auto que promete en la segunda mitad que se viene.

Muchos ya no creían que Hamilton pudiera ser capaz de ganar carreras, pero ninguno de estos grandes pilotos se olvida cómo conducir de la noche a la mañana, y cuando todo funciona como es debido, los triunfos llegan. Y esa oportunidad le llegó a Hamilton en Barcelona este año, al disputar su GP número 387, ayudado por la entrada del auto de seguridad, de acuerdo, pero sin olvidar que los Mercedes de Antonelli y Russell perdían tiempo en su lucha personal, lo que también le habría dado al inglés de Ferrari ese triunfo que reditó, casi calcada, su emoción por la victoria en Silverstone en 2024: en cuclillas, dando rienda suelta a un llanto incontenible. 

Hamilton representa el triunfo de la actitud mental, de saber sobreponerse a las frustraciones y no subestimarse ante jóvenes valores entre los cuales se destaca un chico de 19 años. Parece un lugar común hablando de un múltiple campeón del mundo, pero los héroes también caen, y el ruido que genera su caída se oye más fuerte. La diferencia es que se sobreponen. Y toman decisiones. En el caso de Hamilton, disconforme con su ingeniero del año pasado, Riccardo Adami, pidió un cambio: ahora se favorece, agradecido, del ingeniero Carlo Santi. Y Ferrari se revela un competidor fuerte ante Mercedes y un “renacido” McLaren, que después de cinco podios y una victoria en Miami en el sprint, le dio a Norris su primer GP ganado de la temporada, en Hungría. 

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Histórico: su primer GP ganado con Ferrari, en Barcelona.

Pero, sobre todo, Lewis Hamilton no deja de creer en sí mismo, aunque su compañero Leclerc –ganador en Silverstone y segundo en Bélgica– le oponga feroz resistencia. Porque cree tanto en él como en algo más grande: desde hace diez años, en su cuello lleva tatuada la frase “Dios es amor”.

“El mayor dolor”

Sos el más veterano de la categoría, venís de cumplir 45 años y en Hungría disputás tu GP número 438. Fuiste dos veces campeón del mundo, tres veces subcampeón, te retiraste de la F1 en 2018, volviste en 2021, sos el único piloto de la historia que debutó con tres escuderías diferentes obteniendo un podio (McLaren en 2007, Ferrari en 2010 y Aston Martin en 2023). Tomás parte de un proyecto que cuenta con uno de los mejores ingenieros que ha dado la F1 en toda su historia: Adrian Newey. Sin embargo, ya desde antes del comienzo de la temporada el auto nuevo se reveló inmaduro en el túnel de viento.

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Con Sainz: cada cita puede ser la última de su vida en la F1.

Por dar un ejemplo, con más del 107% del tiempo estipulado, en el sprint de Miami quedás fuera de la clasificación, aunque, claro, se hizo una excepción para que pudieras disputarlo. Y en Mónaco lográs un décimo puesto gracias a las múltiples penalizaciones y abandonos, pero reconocés que en términos de performance no merecían ese punto… Conclusión: no es de esta forma como querías despedirte al cabo de veintitrés temporadas. En pleno proceso de comprender el reglamento y de encauzar el desarrollo de tu monoplaza, tu tiempo se acaba…

El asturiano Fernando Alonso representa otro caso de fuerza mental, centrado en la gestión de las emociones: retirarse es lógico a su edad y lo tiene asumido; piensa que cada carrera de F1 (porque seguramente seguirá corriendo en otras categorías) puede ser la última, y ha dicho que decidirá su futuro luego del receso de verano. Esto supone su retiro, salvo una sorpresa de último momento. Entre una jugada de marketing, una vil estrategia para presionar a Colapinto (que, sumando puntos, ha demostrado merecer otro año en el equipo), o una propuesta ¿real?, su amigo y manager Flavio Briatore ha deslizado su deseo de tenerlo entre los suyos. Pero, en todo caso, lo más difícil hoy por hoy para Alonso es no ser competitivo. Y no lo lleva muy bien: no soporta que se hable mal de Aston Martin, y de ello pueden dar fe algunos periodistas españoles. 

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Llegando primero… con un kart lego, durante el parade de los pilotos.

En la rueda de prensa oficial de Barcelona, Parabrisas le preguntó si tomar la decisión de dejar la F1 es muy dura y/o si lo ayuda el hecho de ser padre (su hijo Leonard nació en marzo y su primer viaje ha sido al GP de Hungría, donde el asturiano ganó su primera carrera de F1 hace… ¡23 años!). Respondió, con un claro dejo de melancolía: “Estoy en paz con mi carrera y con mi vida. Logré mucho más de lo que jamás soñé cuando era niño. Nunca soñé con ser piloto de Fórmula 1, luego correr para los mejores equipos del paddock y quedarme durante mucho tiempo. Entonces, todo es un plus, una ventaja.

Pero no somos tan competitivos y ese es el mayor dolor por el que pasamos cada fin de semana. Pero en términos de sentimiento personal, no es demasiado difícil, para nada”. 

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Las mejoras en los Aston Martin llegan, pero ¿serán competitivos?

Tras una evolución aerodinámica que continuará en Monza y Baku, y a la espera de un nuevo motor Honda en Países Bajos, Alonso declaraba antes de lograr pasar a la Q2 en Hungría: “Estas cosas llevan tiempo, pero no tengo dudas de que Adrian nos dará el mejor auto de la parrilla. La gran incógnita es cuándo. Me siento fresco, motivado y rápido, pero también necesito disfrutar de lo que hago. Y ya ​​no siento la misma adrenalina al pilotar un F1 que antes. No es un problema de competitividad del equipo; es simplemente una cuestión de si la F1 me aporta la adrenalina que necesito para vivir”. 

Pero horas después, al final de la clasificación, en la mejor muestra de sus cambiantes estados anímicos, declaraba: “He recuperado la adrenalina que necesitaba”. ¡Oh!

Así las cosas, ¿cuál será la decisión del asturiano después del receso de verano?

El chico de Pilar

Integrante de la Academia Williams Racing, fuiste el primero entre los tres sudamericanos elegidos entre “los 20 talentos emergentes más prometedores”, y llegás a la F1 con 21 años. Para los apasionados argentinos abrís una nueva esperanza de tener un compatriota en la categoría. Provocás una ola de entusiasmo y fervor argento que no se ha visto en nuestro país desde hace… ¡cuarenta y dos años! Y a bordo de un Williams, el último equipo en el que compitió Reutemann

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Sereno y sonriente, en la grilla catalana: iba a sumar un punto.

Debutás en la categoría en 2024 en el GP de Italia, una carrera físicamente muy dura, pero imprimís un gran ritmo de carrera. Y en Azerbaiyán terminás octavo y te convertís en el primer argentino que suma puntos en la categoría desde el recordado Lole en 1982. Luego, algunos accidentes hacen decaer un poco el entusiasmo, pero has cumplido tu sueño de estar en la F1 al cabo de muchos años de esfuerzos de todo tipo. Y estás de fiesta.

Portador de una nueva audacia, de un nuevo aliento, Franco Colapinto –distendido, chistoso, ocurrente–, desmitifica la categoría. En los inicios solía declarar, sonriendo: “Me fui a la m….a en la curva 2, la perdí como un b….o”, o bien: “Les pedía por radio que por favor me dijeran qué botón tocar, y como un b….o toqué el equivocado”… Ese carisma y el hecho, además de ser muy veloz, de hablar tres idiomas, lo ayudaron a conseguir patrocinadores que, en su mayoría, no tienen que ver con el deporte motor. Y se encontrarán con una respuesta a nivel general pocas veces vista: en abril de 2026, en un Road Show protagonizado en Buenos Aires, logrará convocar a 600.000 personas...

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Alpine presenta batalla en la mitad del pelotón.

Pero eso llegaría después. Por lo pronto, la fiesta seguía: Franco iba a programas de televisión, lo relacionaban con chicas famosas, opinaba sobre temas variopintos… En su entorno opinaban que había cosas que mejorar. De acuerdo, es joven, fresco, con potencial. Pero faltaba algo. Porque está muy bien festejar que uno ha llegado a cumplir su sueño, pero todavía más meritorio es mantener ese sueño vivo. 

Flavio Briatore, asesor ejecutivo de Alpine, lo explicaba así en Mónaco: “Franco es como todos los pilotos jóvenes que llegan a la Fórmula 1 con mucha presión. El año pasado no sabíamos si iba a terminar o no la temporada. Realmente no se concentraba en conducir; estaba concentrado en los ‘chismes’. Ahora se ha asentado, le agrada a todo el equipo y estamos muy contentos, pero todavía no sabemos cuán bueno es. Ya lo veremos, porque a estos jóvenes les cuesta entender cuál es el límite, qué tipo de crecimiento tienen por delante todavía como pilotos”. Palabras a las que se sumaba Steve Nielsen, director general de Alpine, en Silverstone: “Franco ha tenido un comienzo lento, pero está mejorando. Ya ha tenido buenas actuaciones este año. Progresa, así que creo que está aquí por mérito propio. En cuanto al futuro, cuando llegue el momento tomaremos las decisiones. Si es lo suficientemente bueno, se quedará, y si no, habrá una mejor opción”.

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Maduro y con la confianza de Alpine: Franco lo hace bien.

Si las cosas mejoraron se debe a que lo hizo el elemento técnico con el que cuenta Colapinto (el equipo trabaja mejor en el túnel de viento, hay una nueva configuración en el personal de ingeniería y el acuerdo con Mercedes para la unidad de potencia marca una gran diferencia). Al momento de escribir esta nota, Franco contabilizaba cinco destacados resultados: séptimo en Miami, sexto en Canadá, décimo en Barcelona, noveno en Inglaterra y décimo en Bélgica, y es un hecho que en sesiones de clasificación (y también en carrera) suele imponerse a un piloto tan experimentado como su compañero de equipo Pierre Gasly.

Pero lo importante, y para enfocarnos en el tema de esta crónica, es que Franco ha madurado. Y en ello, sin dudas, ha tenido un gran mérito su psicólogo deportivo desde hace varios años (de hecho, desde que Colapinto corría en karting): Gustavo Ruiz. Es él quien tiene a su cargo ayudarlo a procesar lo que le acontece en cada fin de semana para salir fortalecido. Y no es una tarea sencilla teniendo en cuenta la invitación al sube y baja que Alpine le propone al pilarense en cada carrera…

“Dura prueba psicológica”

Tenés 28 años, hace cuatro que competís en Mercedes, llevás contabilizados siete triunfos en la F1 contando la primera carrera del torneo 2026 en Australia, pero al final del año pasado quisieron reemplazarte por Max Verstappen. Una cláusula en el contrato del neerlandés –el cual termina a fines de este año–, lo impidió. Y hete aquí que tu nuevo compañero de equipo, un italiano de apenas 19 años, Andrea Kimi Antonelli, gana cinco carreras consecutivas y en un momento de la presente temporada llega a aventajarte por 68 puntos en la lucha por el campeonato del mundo. (Y al cierre de la primera parte, la diferencia entre ambos es de 59 puntos.)

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Relajado, afirmaba que no sentirse nervioso…

George Russell siente como pocos la presión que significa “el todo o nada” en la categoría: tiene un auto ganador (al que de acuerdo con las circunstancias se le acerca Ferrari, como fue el caso en Barcelona, donde el equipo sufrió un baño de realidad a costa de la Scuderia, y McLaren con el triunfo de Norris en Hungría), pero también un poco de mala fortuna, como el toque con Hamilton en Spa que lo dejó afuera en los primeros metros de la competencia, amén de elecciones equivocadas, como ajustar el auto mecánica y electrónicamente según los parámetros del rapidísimo Antonelli, lo que lo confundió por tener que adaptarse a una conducción de manejo que no es la suya. 

Todo esto conlleva jugarse al límite, sobre todo ante la aguerrida competencia que le plantea el osado y ambicioso Kimi, quien no le teme a nada a la hora de ir a por los triunfos: rueda a rueda, el italiano ha sabido gestionar luchas que dejan sin aliento, como sucedió en Canadá, que terminó con el británico fuera de carrera tras treinta y ocho Grandes Premios sin abandonar. Pero, sin dudas, quien más lo sufrió en esta primera parte del torneo fue Toto Wolff, Team Principal del equipo, que revivió la rivalidad que años atrás se manifestara entre Lewis Hamilton y Nico Rosberg. “George es muy bueno demostrando resiliencia”, decía Wolff en Barcelona, y consideraba que a esa presión “la maneja bien, está totalmente concentrado”, para añadir que estaba seguro de su recuperación. Pero entonces agregó lo obvio: “No estaríamos hablando de esto si sus resultados hubieran sido mejores”. E incluso, sin que nadie se lo preguntara, en vistas de que es sabido que no pudo contar con Verstappen para este año: “Es decir, no desearía tener a nadie más en el equipo que a los dos que tenemos”. Lo que se dice una muestra de la confianza tan necesaria para su piloto.

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Con Hamilton, que lo adelanta en el campeonato, y Antonelli, su primer rival.

Flemático, Russell aseguraba no sentirse nervioso por la situación planteada por Antonelli. Todo lo contrario, afirmaba: eso lo entusiasma, porque cuantos más rivales tiene un piloto frente a sí, menor es la competencia, algo que se aprende desde el karting: nunca se compite contra un solo rival, sino contra tres, cuatro o cinco. Sólo tiene que ser lo más rápido posible. Como lo demostró en el GP de Austria: pole position y la victoria que tanto necesitaba, en el momento justo. Lo reconocía a pie de podio: “He pasado por una dura prueba psicológica, y esto me demuestra que puedo hacerlo”. 

Una dura prueba que, sin embargo, no cesa. Russell había dado pasos adelante en la lucha por el campeonato, pero no es constante (o sí lo es, pero en la cuarta posición, como sucedió en Japón, Miami, Inglaterra). Y a todo esto, a Mercedes se le viene Ferrari… Tanto es así, que Hamilton lo ha relegado al tercer puesto por 9 puntos. Cierto: George tiene que luchar no sólo contra Kimi. Pero en primer término, ¿será capaz de vencer a su extraordinario compañero de equipo? 

 

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