Toyota se ha destacado de otros fabricantes de automóviles por muchos motivos, y en lo que se refiere a la electromovilidad también marca una diferencia, aunque no en el objetivo final, sino en el camino que recorre para llegar hasta allí.
Es que esta casa japonesa es una de las pocas que se ha manifestado abiertamente a favor del hidrógeno como “combustible” y que sigue con las investigaciones en tal sentido, una tecnología que todavía está en “vías de desarrollo” y de la que conocimos ejemplos como, entre otros, el Mirai (un sedán de gran categoría) y prototipos de competición, tal el caso del GR LH2 Racing (un hypercar que participó en la reciente edición de las 24 Horas de Le Mans).
Básicos:
Potencia: 343 CV / Velocidad máxima: 163,5 km/h / Consumo promedio: 5,7 km/kWh / Precio: u$s 73.900
Diseño/Aerodinámica ✭✭✭✭: El estilo es “futurista” y muy buena la respuesta aerodinámica.
Confort/Espacio interior ✭✭✭✭: Amplio para cuatro, “casi cinco”. Baúl generoso. La calidad de los materiales y la decoración, destacadas.
Motor/prestaciones ✭✭✭✭: Es uno de los más potentes de la categoría. Entrega aceleraciones sorprendentes, con la velocidad máxima limitada. Con una batería grande y consumo correcto, su autonomía es de más de 400 km.
Los más: Calidad general • Habitabilidad • Nivel de equipamiento • Comportamiento dinámico
Equipamiento/Instrumental ✭✭✭✭: Dotación generosa en todos los ítems. El único reclamo es el ya “clásico” para estos modelos: la ausencia de rueda de repuesto.
Suspensiones/Dirección ✭✭✭✭: El chasis responde muy bien, incluso en curvas rápidas y en la ciudad. Dirección eficiente en todo momento.
Los menos: Sin rueda de repuesto • Autonomía • Precio.
Transmisión/Caja ✭✭✭✭: El sistema integral suma seguridad. Ofrece modos de conducción.
Seguridad/Frenos ✭✭✭✭: La dotación es completa. Y en la pista se comportó correctamente.
Precio/Garantía ✭✭✭: El precio es elevado, pero la garantía, la mejor del mercado local.

Pero la marca nipona también sabe que, mientras avanza en esas investigaciones, tiene que seguir satisfaciendo la demanda de los vehículos que actualmente son solicitados por el público. Por eso, en el mercado argentino ofrece una amplia gama de unidades de propulsión híbrida, oferta "electrificada" a la que ahora agrega el primer modelo ciento por ciento eléctrico en su cartera local, el bZ4X.
Se trata de un SUV de categoría, de diseño llamativo, cuya curiosa nomenclatura no es caprichosa, sino que responde a la concepción del vehículo: bZ por Beyond Zero (más allá del cero, referido a las emisiones contaminantes), mientras que 4 corresponde al segmento (según la clasificación de Toyota) y X a la tracción total.

Llega a la Argentina en una única versión, postulándose como una opción en un espacio que crece de manera sostenida y que, aparentemente, todavía está lejos de encontrar su techo.
Toyota bZ4X: un SUV especial y espacial
En una época en la que los SUV de origen chino marcan el paso con diseños muy llamativos, este japonés no sólo no se queda atrás, sino que suma a esa característica un estilo más original.
En él aparecen ciertos puntos de contacto con otros modelos de la marca (el sector de los parantes C, por ejemplo) y, aunque de manera muy sutil, ese hilo conductor conocido comúnmente como "family feeling".

Es especialmente llamativa la trompa, con una angosta toma de aire inferior, luces DRL de diseño tipo letra “C” alargado y un gran capó que aumenta el volumen lateral gracias a líneas que acompañan el juego de los pasarruedas. Éstos, además de verse ensanchados por la pequeña elevación de ese panel, suman apliques de color negro que no le quedan del todo bien, especialmente adelante. En el capó, hacia el parabrisas, también se suma un aplique negro, color que recorre el perímetro inferior.
Atrás, la singularidad se mantiene con faros led de diseño muy especial, gran portón de accionamiento eléctrico y función “sin manos”, y unas llamativas prolongaciones del techo sobre la luneta –como si fueran unas salientes–, que forman parte del trabajo aerodinámico, uno de los detalles destacados de este modelo: a pesar de sus dimensiones (4,69 m de largo, 1,85 m de ancho y 1,65 m de alto) y una gran superficie frontal, acusa un coeficiente de resistencia al avance de Cx 0,27, valor que normalmente se puede encontrar en sedanes de alto rendimiento.
Para lograr ese número aparecen otros detalles, tales como el piso completamente carenado. El techo es de color negro (también los retrovisores plegables eléctricamente y con luz de acceso) y ofrece un enorme paño de cristal fijo.
En los laterales son protagonistas las grandes ruedas armadas con llantas de aleación de 20 pulgadas y neumáticos en medida 235/50 R20.
Más allá de los detalles estéticos (que le dan forma a un conjunto muy agradable, tipo “nave espacial”, como lo definió un curioso), la carrocería del bZ4X se mostró muy robusta y con un excelente comportamiento frente al viento, lo que no podría ser de otra manera por su excelente Cx: sólo llegan al habitáculo (en contadas ocasiones) algunos ruidos agudos apenas perceptibles que provienen del motor.
A todo lujo
La espectacularidad exterior se repite en el interior. A través de un sistema de acceso “sin llave” ingresamos a un habitáculo decorado con materiales de muy buena calidad, abundancia de plásticos duros y sectores acolchados (como los paneles de las puertas, por ejemplo).
Los tapizados, de cuero sintético (muy agradable al tacto) cubren las grandes butacas delanteras (de diseño “deportivo” y muy buena sujeción), con ajuste eléctrico, calefacción y ventilación (con memorias la del conductor), reglaje que asegura una excelente posición de manejo al combinarse con la columna de dirección de doble ajuste.

El volante multifunción tiene calefacción y detrás de él aparecen las grandes levas que, lejos de ser utilizadas para pasar cambios (este vehículo no las necesita para eso), se ocupan de ajustar el nivel del sistema de regeneración de energía de los frenos.
Hay luz ambiente y también unos pequeños led debajo de los asientos delanteros para iluminar el piso que, además de alumbrar esa zona, generan cierta condición de intimidad.
Atrás los espacios son amplios, tanto para las piernas como el que queda hasta el techo, y aunque el asiento central es más pequeño, un adulto de contextura promedio podrá viajar con relativa comodidad. Esos asientos también tienen calefacción.
También es muy grande el baúl, con 452 litros de capacidad (se puede ampliar abatiendo los respaldos traseros en proporción 60/40), pero acomodar elementos en ese espacio demanda cierta ingeniería, dado el diseño asimétrico de ese volumen (en el lateral izquierdo está el subwoofer del equipo de audio y en el otro, detrás de un cobertor, el kit de reparación), que, además, ofrece la posibilidad de modificar la altura del piso en unos 10 cm.
Allí no hay rueda de repuesto: habrá que resolver un pinchazo con el kit que incluye un pequeño compresor. Sabemos que la ausencia de una rueda de repuesto similar a las titulares es un problema para los usuarios de vehículos en nuestro país, especialmente en los más grandes y pesados, ya que de estas características depende el comportamiento del vehículo. Y este es, sin duda, el dato más negativo que podemos mencionar como tal en la dotación de equipamiento del bZ4X; en cuanto al resto, palabras de elogio.
Las novedades tecnológica del Toyota bZ4X
La gran pantalla táctil de 14 pulgadas es el centro de mando de casi todo. Desde allí el conductor tiene acceso rápido para ajustar los diferentes equipos y sistemas, pero también aparecen comandos físicos para, por ejemplo, el climatizador (bizona con salidas traseras) y el sistema de audio (JBL de muy buena calidad sonora), además de los que controlan equipos complementarios, tales como la activación de la cámara 360º con proyección cenital.
La pantalla admite conexión para Android Auto y Apple CarPlay, y trae navegador nativo. Desde ese display también se comandan los sistemas que controlan la recarga de las baterías del sistema de propulsión.

El tablero también es ciento por ciento digital y está instalado sobre el torpedo, ubicación que recuerda el i-Cockpit de Peugeot. En él se pueden leer datos necesarios para controlar el funcionamiento del motor, junto con una computadora de a bordo que también muestra el estado de los sistemas de asistencia a la conducción, entre otros.
A diferencia de muchos modelos ciento por ciento eléctricos (especialmente algunos de origen chino), este Toyota tiene botón para encender y detener el motor.

Por otra parte, en la gran consola que aparece entre las butacas delanteras se ubican la selectora (radial) y las teclas del freno de estacionamiento eléctrico, la cámara 360, el ESP y los modos de conducción (en el Xmode: Nieve, Tierra, Nieve Profunda y Barro); también hay un botón para activar el modo Eco. La posición Parking se acciona a través de una tecla.
En esa consola aparecen dos cargadores inalámbricos para celulares. También dispone de puertos USB tipo C y toma de 12 V, conectores ubicados en el piso inferior de la consola, donde también hay un portaobjetos con divisiones.

No hay guantera, o por lo menos no está en la ubicación tradicional (en el torpedo, frente al acompañante), ya que puede ser utilizada como tal el portaobjetos que se ubica entre las butacas y cuya tapa hace las veces de apoyabrazos.
Sin embargo, en esa extensa y completísima lista de equipamiento que se puede leer en la página 24, hay dos equipos que marcan la diferencia: además de una extensa lista de ADAS y sistema de estacionamiento automático, el Toyota bZ4X dispone de ocho airbags (incluye una bolsa para las rodillas del conductor y una entre las butacas delanteras) y un sistema de retrovisor central digital: permite activar una cámara que transforma al retrovisor en una pantalla que muestra una imagen más amplia que la que se ve habitualmente y que, además, se puede modificar utilizando los comandos que aparecen en el espejo propiamente dicho.
Toyota bZ4X: Dos motores y 343 CV de poder eléctrico
El bZ4X se mueve gracias a dos motores eléctricos, uno instalado en el eje delantero (de 227 CV y 268,6 Nm) y otro en el trasero (120 CV y 169,8 Nm), que en conjunto entregan 343 CV de potencia; el valor del torque total no es comunicado por la compañía.
La tracción es integral y la caja –como suele suceder en este tipo de unidades–, de una relación hacia adelante e inversor para la marcha atrás.
Este Toyota ciento por ciento eléctrico es pesado, alto y con una gran superficie frontal, pero no obstante ofrece poca resistencia aerodinámica, dato que, sumado a los valores de poder que mencionamos más arriba, le permite desarrollar una aceleración sorprendente: en nuestras pruebas medimos 5 segundos (exactos) para acelerar de 0 a 100 km/h. Siguiendo en el mismo camino, también son muy buenas las recuperaciones, con elocuentes 3,4 segundos para pasar de 80 km/h a 120 km/h.
En la prueba en la que se destaca un detalle digno de señalar es en la de aceleración “del kilómetro”: para alanzar los 400 metros con partida detenida tardó 13,5 segundos, marcando 163,1 km/h, mientras que en la de 1.000 m necesitó 26,6 segundos (excelente), pero no avanzó más allá de los 163,5 km/h. Es que esa es la velocidad máxima, lógicamente limitada para preservar la carga de la batería, una característica propia de los modelos de este tipo.

En cuanto al consumo, en el test medimos un rendimiento promedio de 5,7 km/kWh, ya que el mejor momento en términos de gasto eléctrico se da en el ámbito urbano, donde interviene con más frecuencia el sistema de regeneración de los frenos y en el que la entrega de energía de la batería no es constante, como sí sucede en la ruta abierta.
Con esa marca promedio, la autonomía que entregó la unidad de prueba fue de 416 kilómetros.
Para recargar el pack de baterías de 73,11 kWh se puede utilizar un cargador de pared de 7 kW con el que realizar una carga completa demandará unas 10 horas, mientras que para recuperar del 20 al 80 por ciento serán necesarias 6 horas. Con un cargador de pared de 22 kW, completar la carga demorará 3 horas. Para la recarga domiciliaria, el bZ4X cuenta con un cable que se conecta a 220 V y permite una carga completa en 33 horas (dato de la marca).

Por otra parte, es importante destacar que conducir este vehículo es una experiencia altamente placentera. En la ciudad se muestra confortable (a pesar de las enormes ruedas de 20 pulgadas y perfil bajo), porque las suspensiones están calibradas de manera de absorber las imperfecciones del camino sin generar vibraciones ni rebotes molestos.
El chasis, muy equilibrado, permite encarar curvas veloces con seguridad, y aunque en las más cerradas la altura de la carrocería y el peso del vehículo se manifiestan claramente, los neumáticos siguen pisando firme sin tendencia a perder la cuerda. Evidentemente, la ubicación de las baterías del sistema de alta tensión debajo del piso reduce la altura del centro de gravedad, mejorando en consecuencia las condiciones dinámicas.

La dirección también responde de manera eficiente, con un volante que siempre ofrece la resistencia deseada. Por todo esto, el bZ4X es un vehículo que invita a “crucerear” a velocidades elevadas: cuidado.
A la hora de detenerse también lo hace muy bien considerando que pesa más de dos toneladas: para frenar a cero recorrió 46,8 metros en la prueba de 100 km/h, y sin perder la línea.
Contra cuáles modelos compite el Toyota bZ4X
Poco a poco, este particular espacio del mercado local se va poblando. Dada la novedad, todavía los precios se van acomodando, lo mismo que el segmento.
Toyota publica un valor de venta del bZ4X de 73.900 dólares, un monto elevado, aunque sus competidores también lo son, a pesar de que en realidad no tiene rivales directos. A modo de referencia podemos mencionar el BMW iX2, un SUV de características similares aunque con motor menos potente (313 CV), batería de menor capacidad (64,8 kWh), pero con un nivel de equipamiento comparable y baúl más grande (525 l), y a un precio más elevado: 83.900 dólares.

En términos de precio, más arriba aún aparece el Audi Q6 e-Tron: vale 128.200 dólares; es un SUV de lujo y dimensiones similares a las del Toyota, pero ofrece motor de 306 CV alimentado por una batería de 94,9 kWh que le permite alcanzar una autonomía de 641 kilómetros, según datos oficiales de la marca.
En la otra punta aparece el Geely EX5, modelo de origen chino, pero con motor de 218 CV, tracción delantera y batería de 60,22 kWh, además de una dotación más modesta y un baúl de 461 litros, que se vende por 34.800 dólares.
Por el lado de la garantía, Toyota sigue en la delantera: 10 años o 200.000 kilómetros, aplicables también sobre los componentes del sistema de alta tensión.
Toyota bZ4X: Ficha técnica, prestaciones y equipamiento