domingo 24 de mayo de 2020
CLáSICOS | 29-03-2020 14:06

Así probábamos al Fiat 133

Recordamos la prueba de manejo realizada a uno de los pequeños de la marca italiana y "hermano mayor" del mítico 600. En esta ocasión, el test corresponde a la edición de febrero de 1978 de Parabrisas-Corsa.

Cuando se habla del Fiat 133 caer en la comparación con el ya legendario 600 es inevitable, pues si bien existen marcadas diferencias entre ambos, su concepción básica es similar. A pesar de ello, el nuevo modelo de la marca italiana aparece como una opción distinta orientada hacia el mercado de los autos chicos, un rubro que desde hace bastante tiempo se encontraba estancado en lo que hace a variedad de posibilidades.

A pesar de la difícil situación económica por la que atraviesa la industria automotriz nacional durante los últimos meses debido a la tan mentada recesión, casi todas las terminales argentinas presentaron en 1977 nuevos modelos de vehículos. Claro, que en su gran mayoría, fueron variantes mejoradas de automóviles ya conocidos. Así, Fiat puso sobre el tapete su Berlina 125 Potenciada, Peugeot agregó a su línea 504 el modelo TN, Dodge llevó a su 1800 a los 100 HP, lo mismo que IAVA y Opel con su "Rally" con decoración deportiva. Y esto se comprende en gran medida porque elaborar nuevas matrices es lo más costoso.

Fiat 133

Pero hubo una empresa que fue un poco más allá de todas sus pares y elaboró un modelo totalmente nuevo. Fue Fiat, que con su 133 bautizado "il libero", conmociono un mercado que estaba prácticamente estancado, como es el de los vehículos denominados "chicos".

Y decimos que conmociono el mercado no porque el consumidor se haya volcado masivamente al nuevo producto, sino porque fue mucho lo que se habló del "nuevo 600" como la mayoría equivocadamente lo denominó. Que si era más lindo, o más potente, o más cómodo...
Semejante fárrago de inquietudes por parte de la gente es lo que hace inevitable la comparación con el tradicional 600. Fundamentalmente porque al tener el 133 un precio bastante más elevado que su predecesor, el público quiere saber si la mayor inversión le reportará, además, mayores ventajas. Lamentablemente ésta, que es la pregunta clave, es difícil de contestar con exactitud, ya que depende de lo exigente que sea cada uno.

Particularmente pensamos que el 133 es un excelente auto, que otorga al consumidor más que el 600 en varios aspectos, que le da la posibilidad de acceder a un vehículo exteriormente nuevo y distinto, pero cuyo precio debería estar más cercano al de su hermano menor y alejado de su hermano mayor (128), ya que por mejor producto que sea, no hay que olvidar que sigue siendo "chico".

Y decimos que es un excelente auto porque, como se podrá ver en el recuadro correspondiente a nuestro "Boletín de calificaciones", tiene muchas cosas posibles de calificar como óptimas, teniendo en cuenta su categoría, y ninguna que pueda ser tildada de mala.

Fiat 133

Comparativamente, y siempre tomando como referencia al clásico 600, las mayores bondades del 133 radican en su versatilidad para desenvolverse en el tráfico, producto de su gran maniobrabilidad; rubro en el que la tradicional "bolita" ya se destacaba. El otro elemento en el que se advierte una notable superación, lo constituyen los frenos. Los valores resultantes de las pruebas de frenado realizadas con el 133, difieren entre cinco y diez metros menos respecto a los correspondientes al Fiat 600.

Otro de los momentos en que el nuevo modelo demuestra una clara superioridad es a la hora de doblar. Allí se nota rápidamente el efecto de las barras estabilizadoras, acopladas a un sistema de suspensión que, en líneas generales, es similar a la del 600.

Pero vayamos por parte. La primera impresión que se nota al penetrar en un 133, es que se está realmente ante un auto con mayor capacidad interior. Un estudio detenido de la situación nos lleva a la conclusión que las diferencias respecto al 600 son leves, pero se hacen sentir. Ya ubicados como para conducir, se destacan una palanca de cambios correctamente ubicada y con buen sincronizado, lo que sumado a una pedalera sin objeciones y una posición de manejo cómoda en función del tamaño del auto, nos hace sentir bien "sentados" para la tarea, a pesar de tratarse de un auto reducido.

La operación de manejo propiamente dicha no ofrece ningún tipo de incomodidades, lo que se ve favorecido además por la fácil operabilidad de todos los controles (desde luces hasta los de ventilación). Una vez en marcha, se manifiesta un andar sereno, sin sobresaltos, que únicamente se altera cuando uno comienza a circular a ritmo veloz. Cuando el motor gira constantemente a su máximo de vueltas, transmite su sonido al habitáculo (algo casi inevitable, además, en autos chicos con planta motriz ubicada atrás), pero el nivel de vibraciones se mantiene. En este rubro también resultó holgadamente aprobado el 133, ya que a pesar de los casi 7.000 kilómetros recorridos, sobre el final no se notaron ruidos de carrocería demasiado molestos.

Fiat 133

La elasticidad del motor, también surge como superior. Los 53 cm3 de más que el motor atesora respecto al 600, se traducen en un régimen de vueltas levemente superior, y en algo más de potencia que en la ciudad se hace sentir beneficiando la aceleración. Esto convierte al auto en más apto aún para el tránsito que su hermano menor. Si a esto sumamos unos excelentes frenos (los discos incorporados adelante se manifiestan cada vez que se aprieta el pedal central), tendremos un vehículo de tamaño, aceleración y frenado casi ideales para circular con agilidad poco común el cada vez más complicado tránsito ciudadano.

Pero en ruta, en cambio, todos estos factores pasan casi desapercibidos y salen a relucir algunos puntos en contra, como una tenida direccional no del todo buena, especialmente a 100 km/h, y una velocidad máxima que podríamos calificar como muy modesta, ya que supera un poco los 110 km/h de promedio.
Pero como un 133, igual que un 600, no están hechos para correr, ni para andar todo el día corrigiendo derrapes, la cosa no es del todo grave. Sobre todo si tenemos en cuenta que por tamaño, aspecto exterior, prestaciones generales y especialmente el consumo, el 133 es un auto orientado fundamentalmente a un consumidor tranquilo.

Por ejemplo, durante el largo tiempo que lo tuvimos en prueba, notamos claramente la predilección que las mujeres mostraban por el vehículo. Los mayores elogios en cuanto a "presencia", partían siempre del sexo débil, lo que nos hace suponer que el 133 puede ser el auto ideal para ellas, pero también para una familia tipo que quiera algo más que un tradicional 600, pero cuyas posibilidades no le permitan acceder a un mediano, cuyos precios también se colocan hoy en día cada vez más lejos del alcance de la generalidad de la gente..

Fiat 133

En síntesis, el 133 es una nueva opción dentro del mercado de los autos chicos. Con prestaciones generales levemente superiores a las del Fiat 600 pero que, por supuesto, hay que pagar. Todo lo demás que podríamos decir sobre él, está reflejado en los recuadros. A ellos, entonces, lo remitimos.

Por el ripio y el asfalto

Quisimos probar el "133" en distintos tipos de pisos. Primero lo hicimos en ruta, donde comprobamos que se lo puede llevar a una velocidad crucero de poco más de 110 km/h, con excelente maniobrabilidad pero con problemas de tenida direccional, especialmente cuando había viento cruzado. En esas condiciones el "133" suele moverse bastante y manejándolo en ruta abierta se sienten los cimbronazos. En el resto, el comportamiento es bueno. Muy bajo consumo, buena visibilidad, especialmente hacia adelante, y correcto sistema de ventilación así como también la posición de manejo y la amplitud interior y comodidad para el conductor.

Tratándose de un coche chico las dimensiones son muy aceptables. En las curvas el auto se tiene muy bien y la caja de velocidades tiene un buen funcionamiento en general. En lo que respecta a velocidad máxima es un poco escasa, especialmente el tiempo que necesita para llegar a esa velocidad. Si en la ruta hay que frenar por un camión, poner tercera y decidirse a pasarlo, después le cuesta mucho volver a levantar, aun considerando que esta es una característica de todos los autos de cilindradas chicas.

Fiat 133

En el ripio el comportamiento del "133" resultó mejor de lo esperado. El trayecto que elegimos fue Buenos Aires - Concepción del Uruguay - Buenos Aires. Un camino de ripio en su mayor parte, aparentemente no muy aconsejable para un auto chico. Pero en general la prestación fue buena porque en este tipo de piso se puede andar a la misma velocidad que en el pavimento. Gracias a su buena maniobrabilidad pudimos tomar la mayoría de las curvas a velocidad máxima y sólo corrigiendo muy poco la dirección, ya que tiende a irse un poco de cola. Del resto todo fue normal, llamando la atención los pocos ruidos que tiene el auto en ese piso.

En general, teniendo en cuenta los dos pisos, este hermano mayor del Fiat 600 ofrece las ventajas que puede brindar una unidad superior a éste y dentro de la línea de los "chicos". Mayor velocidad final, mayor visibilidad, mejores frenos y mayor confort tanto para movilizarse en ciudad como en ruta. Si bien es un auto de dimensiones un tanto reducidas, tiene algunas bondades inusuales en nuestro mercado.

Comportamiento en la ciudad: Lo mejor del 133

En el texto general correspondiente a este test, decíamos que las mayores virtudes del Fiat 133 se centralizaban en su maniobrabilidad en el tráfico. En este recuadro ampliamos el concepto. En realidad, pocos autos del mercado argentino pueden ofrecer para el "metier" ciudadano tantas ventajas como este nuevo producto de Fiat. Ya el 600 se destacaba por su agilidad en este sentido, siendo común que mucha gente que disponía de autos de gran volumen tuviera una "bolita" como segundo vehículo con el único fin de desplazarse cómodamente por las generalmente atiborradas calles y avenidas porteñas.

Fiat 133

El 133 además de conservar todo ese "ángel" para salir airoso de cuanto embotellamiento haya, ofrece las bondades de una mayor aceleración (algo que al 600 indudablemente le está faltando) y mejores frenos. Buen pique y buen frenado, sin duda son los elementos fundamentales para tener en cuenta cuando la velocidad final no hace falta. Por supuesto, también es necesaria una buena dirección, pero en esto también se destaca el 133, completando así un cuadro de maniobrabilidad óptimo.

Por momentos, el manejo en ciudad se torna realmente divertido. En especial, cuando se trata de circular en medio de tráfico veloz (80 km/h de promedio). Allí es donde la maniobrabilidad alcanza sus máximos niveles de prestación y también donde la elasticidad del motor se pone plenamente de manifiesto, permitiendo al usuario transitar sin mayores defecciones cumpliendo decorosamente los requerimientos de la corriente.

OTROS DATOS

Motor: 0.9 con cuatro cilindros en línea y 40 CV

Transmisión: Manual de cuatro marchas

Velocidad máxima: 110,4 km/h

Aceleración 0-80 km/h: 17,6 segundos

Distancia de frenado a 100 km/h: 56,7 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 14 km/l

Consumo en ciudad: 10,6 km/l

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