martes 4 de agosto de 2020
NOVEDADES | 12-07-2020 14:57

Así probábamos la Ford F-100 V8

Recordamos el test de la pick-up más emblemática de la compañía del óvalo, al menos en Argentina, durante la segunda mitad del siglo pasado. En esta ocasión, la prueba de manejo corresponde a la edición de septiembre de 1964.

Los modernos criterios de diseño, sobre todo en la industria, buscan complementar la funcionalidad del objeto con una forma agradable, por lo menos agradable para la época en que se trata. En diseño de camiones livianos y sus hermanos menores, las pick up, esta teoría entró en vigencia recién en los últimos años, llevando la industria norteamericana el primer lugar en ese sentido.

Hoy, las pick ups tienen que tener estilo, como principal argumento de venta. Que una pueda cargar más que otra se compensa en "pinta". Es indudable que la F-100 entra dentro de esta categoría, con sus prestaciones casi de automóvil y con un diseño casi de camión
Evidentemente, hay que acostumbrarse al vehículo.

Para aquel individuo que nunca ha manejado una, la F-100 debe parecerle el Queen Mary, con su mismo andar y su misma facilidad de maniobra. Creemos que para un veterano camionero de altura, esta apreciación puede descender hasta la comparación con un "casi auto". Una pick up, no puede ser considerada exclusivamente como un camión liviano. Hoy andan tanto como los automóviles propiamente dichos, estacionan en los mismos lugares y no tienen prohibido el tránsito, salvo en uno o dos lugares del país, que con toda seguridad no están de acuerdo con la época.

Ford F-100 V8

Comenzamos por el principio, la entrada a la F-100. Es necesario escalar un poco, pero luego de ubicarse frente al volante, que sirve de gran ayuda para subir, el conductor se encuentra sentado en una posición muy erguida, cosa que tal vez, visualmente pueda parecer incómoda, pero en este vehículo no lo es. ¿Por que?, no se sabe. Tiene todas las características de comodidad y sin embargo pueden hacerse muchas horas sin sentir cansancio.

Como corresponde a un típico diseño americano, el volante está cerca del respaldo del asiento y éste, a su vez, tiene muy escaso recorrido hacia atrás. Prácticamente, siempre se maneja encogido. Creemos que gentes de gran estatura pueden llegar a sentir una cierta incomodidad en el manejo, sobre todo por el poco espacio que media entre el respaldo y los pedales.

Pero de todos modos, la industria norteamericana nos tiene acostumbrados la industria norteamericana nos tiene acostumbrados a esta interpretación de los concienzudos estudios de ergonometría que constantemente realizan. El cojín del asiento es alto y con placer comprobamos que el borde inferior de la ventanilla es bajo, poniendo de este modo a la vista del conductor un gran panorama próximo al vehículo.

Ford F-100 V8

Los clásicos tres pedales están muy bien distribuidos. Grandes y bien espaciados, muy cómodos de accionar, a lo que se suma la suavidad de accionamiento y la precisión general del conjunto. Luego, el volante. Grande de diámetro y muy liviano, ideal para F-100. Se puede maniobrar con comodidad y sin esfuerzo. El tamaño del volante y su relativamente corto radio de giro, hace del estacionamiento un trabajo sencillo.

A esto se le suman los ciento sesenta caballos, que realmente empujan, y ya está libre el camino para salir del estacionamiento. Esto para aquellos desaprensivos que estacionan el automóvil frenado. La F-100 los empuja lo mismo y si no, es muy capaz de arrugar la carrocería.

El espacio interior es amplio. Cuatro personas delgadas pueden acomodarse con relativa comodidad y tres andan holgados. Otro acierto es la palanca de cambio de marchas. Tiene un accionamiento tan preciso y suave que merecería ser equipo opcional de Rolls Royce. Todo el varillaje de cambios revela una excelente precisión de ajuste. Esto en cuanto a manejo de los controles.

Hablemos un poco de los controles visuales. Se hallan todos centralizados en un dial único circular que tiene todas las características de "corsa". Los instrumentos redondos fueron dejados de lado hace algunos años.

Ford F-100 V8

Con gran placer vemos que poco a poco se hace notar una tendencia hacia el esperado retorno. El velocímetro es el aparato de medición más perfecto que ha probado Parabrisas, por lo menos en cuanto a calibración se refiere. Los errores, tan pequeños que en ciertas velocidades necesitarían instrumentos de otra categoría que el bien registrado cronómetro usado por Parabrisas.

Lamentamos únicamente la ausencia del "giornaliero" que sigue siendo de gran utilidad a través de los tiempos y las edades. Encontramos "muy práctica" la introducción de graduación Farenheit en la escala de temperaturas del agua de enfriamiento. A continuación adjuntamos una pequeña formulita para que el comprador argentino sepa en grados centígrados la temperatura en cualquier momento: Grados C = 5 / 9 (Grados F - 32).

Como se ve, rápido y sencillo. Creemos que las otras palabras, Gen y Oil, son más comprensibles en castellano. Las perillas de entrada de aire muy prácticas y de buen funcionamiento, lo mismo que las luces y el limpiaparabrisas, de velocidad constante.

La ausencia de un guiñador para las luces de ruta, muy práctico en la ciudad, obliga a tirar de la perilla en todas las esquinas. Los espejos retrovisores están muy bien situados, sobre todo el exterior, que no se desregula con facilidad. La visibilidad desde el puesto de manejo es buena hacia adelante y hacia los costados. El panorama desde el puente (de mando por supuesto) tiene otra perspectiva completamente distinta que la observada desde el volante de un vulgar automóvil. Las casitas, los autos y los peatones parecen chatos y nuestros benefactores los colectiveros están a la misma altura.

Ver para atrás, es algo más difícil. La navegación se hace a estima. El espejo retrovisor exterior deja una zona muerta por lo cual es muy fácil que se cuelen los mínimos ejemplos de automóvil, como ser Fiat 600, Isard 400 y afines en tamaño.

El viaje en ruta con la F-100 se realizó por la zona del centro oeste del país (léase operativo Bariloche). Mucha montaña, mucho ripio, nieve en el Valle Encantado y mucho camino de tierra. Encontramos a la F-100 inmejorable. En caminos de escasa adherencia es necesario tener cierto cuidado con las desviaciones de la línea general de marcha, pero es posible, como dijera un fanático del automovilismo, manejar en forma divertida. Encontramos que el tanque de combustible tiene decididamente poca capacidad. Los 62 litros aproximados no alcanzan para gran cosa, sobre todo andando ligero con carga, cosa para la cual la F-100 está habilitada.

Ford F-100 V8

La facilidad de maniobra encontrada en ciudad se repitió en caminos quebrados. Suspensión y amortiguación, sin problemas de ningún tipo. Tanto en malos caminos como en los otros la impresión de solidez del vehículo ha resistido las críticas peor intencionadas. El embrague y su accionamiento merece una mención especial.

Durante toda la prueba, en la que fue sometido a mucho mal trato, no aflojó en ningún momento. No se desreguló, no aumentó el juego del correspondiente pedal. Considerando las dimensiones, la capacidad de carga del vehículo y los ciento sesenta caballos debajo del capot, llegamos a la conclusión de que es uno de los más suaves y precisos de accionar que Parabrisas ha tenido ocasión de probar.

Las pruebas realizadas en el Autódromo Municipal revelaron muy buenos tiempos de aceleración, tanto con carga y cuanto más sin ella. Las características de manejo, o mejor dicho, de estabilidad en curva, varían con la carga llevada. Sin ésta, en lugares de firme adherencia, como buenos asfaltos, la pick up es decididamente subvirante. Añadiendo peso en la caja, va perdiendo el "understeering" para transformarse en un más ortodoxo "oversteering" o sobreviraje.

Las distancias de frenado son reputadas como buenas. Las pruebas efectuadas con y sin carga dan casi las mismas cifras. No podemos decir lo mismo en cuanto a estabilidad del poder frenante. En este caso, los frenos no demostraron una gran capacidad de absorción del esfuerzo y por dilatación de las campanas la frenada se hacía muy irregular. De todas maneras, esta forma de frenar no se da en manejos comunes y corrientes.

En esta forma de manejar, común y corriente, el conductor no hace lo que hace la gente de Parabrisas. El dato tiene entonces un valor comparativo.
Como remate de nota, buena radio, hasta que se rompió. Y volviendo sobre la palanca y caja de velocidades, una crítica y una felicitación. La primera y la marcha atrás, quedan muy cerca del volante (crítica). Diez puntos por la primera sincronizada (felicitación).

OTROS DATOS

Motor: 4.8 con ocho cilindros en V y 160 CV

Transmisión: Manual de tres marchas

Velocidad máxima: 141,5 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 15 segundos

Consumo en ruta a 100 km/h: 5,5 km/l

Consumo en ciudad: 4,4 km/l

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