miércoles 26 de junio de 2019
TEST | 04-09-2015 18:37

Test: Lifan x60

Representante de la segunda marca del gigante asiático que llega al país, se destaca por ofrecer un habitáculo muy amplio y versátil. Está bien equipado y, aunque muestra limitaciones en calidad, propone una alternativa interesante entre los SUV.

Identificar a los autos chinos con productos de mala calidad es algo del pasado. Hoy, la industria automotriz del gran coloso asiático ha alcanzado niveles de calidad que ponen a sus productos en igualdad de condiciones con los de otros mercados. Por supuesto, del mismo modo que en nuestra industria o la brasileña, por ejemplo, "hay calidades y calidades". Pero la buena noticia es que, en general, los productos chinos que llegan hasta nuestro territorio han dejado atrás los pobres niveles de calidad de otros tiempos y ofrecen un estándar que no se escapa demasiado del que presentan vehículos fabricados en el Cono Sur.

Chery abrió el camino de los autos chinos en la Argentina, sendero en el cual ahora tiene un acompañante, Lifan. La compañía originaria de la ciudad de Chongqing es una de las de capital privado más grandes de China, líder mundial en la producción de motores de motocicletas y que se dedica a fabricar autos desde 2006. A nivel regional, maneja en forma directa sus operaciones en Brasil desde 2012 y cuenta con una fábrica en la localidad de San José, Uruguay, en la cual se producen las unidades que en el futuro llegarían a nuestro país.

Los primeros pasos de Lifan en la Argentina estarán representados por el X60, un SUV mediano que llega inicialmente con unidades producidas en China y que aquí analizamos en exclusiva.

Los planes de Lifcar, empresa importadora de Lifan a la Argentina, contemplan la posibilidad de traer unidades desde el país hermano, situación en la cual también avanzarían en la integración de piezas manufacturadas en la Argentina, entre ellas, amortiguadores, neumáticos, alternador, motor de arranque y aire acondicionado.

Más allá del origen, lo importante es que una nueva marca llega al país y que lo hace con un producto que se inscribe en un segmento de gran interés para el público y poblado de opciones, todas interesantes.

¿Cómo hará Lifan para posicionar su modelo? Pues, al parecer, la estrategia será ofrecer un producto con gran espacio y versatilidad interior, equipamiento completo y precio competitivo, además de poner el acento en el servicio de posventa. ¿Lo logrará? El mercado se encargará de dar la respuesta.

Generoso para todos

La primera impresión que genera el X60 orienta el pensamiento hacia modelos conocidos, tales como, por ejemplo, el Chery Tiggo, uno de sus rivales directos. Se trata de una carrocería de gran porte (mide 4,32 m de largo, 1,79 de ancho y 1,69 de alto), robusta, pero con alguna limitación en el aislamiento acústico, y que, a pesar de no esconder su edad, adopta algunos elementos que la rejuvenecen: por ejemplo, luces led de circulación diurna, retrovisores con intermitentes, parrilla cromada y apliques plásticos tanto en la trompa como en el sector posterior. Las superficies vidriadas son generosas, permiten que el habitáculo esté siempre bien iluminado y le otorgan al conductor la posibilidad de tener una excelente visibilidad general. Los amplios retrovisores contribuyen en ese punto.

El habitáculo es muy generoso, beneficiado por una distancia entre ejes de 2.600 mm (una de las más amplias de la categoría, solo superada por el Renault Duster con 2.674 mm), que se traduce en una confortable habitabilidad para cinco ocupantes. Adelante no existen conflictos, aunque el conductor encontraría su mejor posición de manejo, si el volante también se acomodara en profundidad, mientras que en las plazas traseras tres personas viajarán con comodidad y mejor si una de ellas es un niño. Es necesario agregar que los respaldos traseros pueden reclinarse en diferentes posiciones, característica que suma confort para viajes largos. Si es necesario cargar equipaje, esos asientos pueden modificar su posición, según diferentes combinaciones y descubrir un piso plano.

Los tapizados son símil cuero y, si bien la unidad que manejamos presentaba una decoración bitono, en las que se comercializarán será de color negro.

En condiciones normales, el baúl ofrece un volumen de 405 dm3, medida que queda relegada frente a sus rivales, ninguno de los cuales ofrece la modularidad interior del X60.

Equipamiento y detalles

La configuración elegida por los responsables de Lifcar apuesta a una dotación completa, una buena idea para confrontar con modelos que a esta altura no tienen nada que probar. En la lista de elementos de serie encontramos, entre otros, navegador satelital con sistema iGO, software de excelente respuesta, operación intuitiva y que suma, en una única pantalla, datos de brújula, velocidad, altitud y hasta la numeración de la calle por la que se circula identificando cada una de las aceras. El equipo de audio es de buena respuesta y se suma al sistema multimedia que, también comandado por la pantalla táctil de siete pulgadas, cuenta con entradas auxiliar y USB, bluetooth y lector de tarjeta micro SD. El sistema, además, reproduce DVD. Las imágenes de la cámara de marcha atrás también se ven a través de esa pantalla. ABS (buena respuesta con frenos a disco en las cuatro ruedas), doble airbag, anclajes Isofix, cinco cinturones inerciales y cinco apoyacabezas regulables en altura, luces antiniebla y sensores de estacionamiento trasero completan el rubro seguridad.

El tablero está conformado por tres instrumentos de aguja que rodean al velocímetro digital. No es un equipo de los más precisos ya que, en la unidad de prueba, el velocímetro presentó fluctuaciones muy marcadas, mientras que, cuando la aguja del nivel de combustible estaba muy por debajo del cero, no se prendió la luz de la reserva. El tacómetro, en tanto, tiene tipografía pequeña y la escala roja, muy “finita”, se pierde en el cuadrante.

Sin embargo, el verdadero “punto flaco” del X60 aparece en la calidad de algunos plásticos y terminaciones. Hemos detectado esos detalles, algunos de poca monta (cables a la vista, tornillos al descubierto) y otros más importantes, tales como, por ejemplo, piezas mal encastradas que al ser utilizadas se salen de su ubicación (el puerto donde están las entradas USB y auxiliar). Además, los asientos traseros se mostraron ruidosos cuando el X60 circulaba por empedrados.

Un ciudadano a la moda

Los SUV son modelos preparados para la ciudad y ese es el ámbito natural del X60. Eso se advierte en su desempeño. Tiene un andar que, en líneas generales, podemos definir como confortable, aunque en ocasiones se ve afectado por molestos rebotes de los trenes de rodaje. Es curioso porque estamos frente a uno de los pocos modelos de su tipo que utiliza esquemas independientes en ambos ejes. Tal vez, los responsables de esos ocasionales sacudones sean los ignotos neumáticos Giti Comfort SUV 520 que equipaba la unidad de prueba, en medida 215/65 R16 calzadas sobre llantas de aleación. Vale destacar que también la rueda de auxilio tiene esa configuración.

Para darle movimiento, los ingenieros de Lifan eligieron para el X60 un propulsor naftero de cuatro cilindros en línea 1.8 con admisión variable, que entrega 133 CV a 6.000 rpm y 16,8 kgm de torque a 4.200 rpm, valores que en la práctica obligan al motor a girar en regímenes elevados para encontrar su mejor respuesta. La caja está relacionada para obtener mayor eficacia en las primeras tres relaciones, incluyendo una tercera lo suficientemente corta como para doblar en cualquier esquina urbana en esa marcha sin que el motor necesite un cambio menos. En la ruta, el régimen siempre será elevado. Por ejemplo, circulando a 130 km/h el tacómetro marca 4.000 rpm, característica que lo transforma en un vehículo ruidoso y con un consumo elevado. Una relación de sexta sería ideal.

En esas situaciones, cuando se incrementa la velocidad, el Lifan X60 puede alcanzar los 175,8 km/h de máxima pero, considerando su configuración, es necesario tener mucho cuidado, ya que a velocidades legales de ruta los vientos cruzados pueden ser peligrosos, porque por su altura la carrocería manifiesta oscilaciones pronunciadas. Lo mismo sucede en curvas rápidas o maniobras repentinas.

En cuanto a la aceleración de 0 a 100 km/h en nuestros ensayos logramos unos adecuados 12,1 segundos. El consumo, por su parte, arrojó 11,3 km/l de rendimiento promedio, penalizado por unos elevados 9,1 km/l en ciudad.

Nueva propuesta

Al cierre de esta edición, los responsables de Lifcar no habían definido un precio de venta para el Lifan X60 con tracción delantera y caja manual (más adelante llegará una opción CVT), la única versión que comercializarán en esta primera etapa de negocios en el país, aunque aseguraron que estará en el orden del equivalente a 25.000 dólares, es decir, unos 230.000 pesos, según la cotización de la divisa norteamericana en el momento que escribimos estas líneas. De ser así, este nuevo modelo se ofrecerá como una opción interesante para un público que busca un vehículo con gran espacio interior y un equipamiento completo. Pero esos potenciales clientes también se fijarán en unidades que gozan de una bien ganada fama, como Ford EcoSport, Renault Duster, Chevrolet Trucker y Chery Tiggo.

Un punto que debe mejorar es la garantía: cuenta con una cobertura de dos años o 60.000 kilómetros (la misma que el modelo de Chery), motivo por el que queda en desventaja frente a sus otros competidores que ofrecen tres años o cien mil kilómetros.

¿Qué necesita el Lifan X60 para ser elegido? Simplemente, demostrar que está a la altura de las circunstancias, pero para lograrlo tendrá que ser paciente y, tal vez, aprender de aquellos que hoy son los referentes de la categoría. Y, como en toda historia que recién se inicia, esta nueva marca china que arriba al país tiene todo el tiempo del mundo para encontrar el rumbo correcto.

PBR-0442-040-LIFANX60

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