martes 26 de octubre de 2021
CLáSICOS | 26-09-2021 14:51

Así probábamos el Fiat Duna SCL vs. Renault 9 GTL

Recordamos el comparativo entre dos modelos muy conocidos. En esta ocasión, las pruebas de manejo corresponden a la edición de agosto de 1994.

Duna vs. R9: con precios similares y técnicas distintas, enfrentamos dos grandes rivales del mercado.

Enfrentados por las respectivas terminales en la clase media-baja, el Renault 9 y el Fiat Duna nos proponen un desafío poco común. Por primera vez, Parabrisas confrontó dos modelos de larga vigencia en el mercado. Estandartes de las automotrices que representan, son los mayoritariamente elegidos por el usuario común, lo que convirtió este en un desafío muy especial.

Sin embargo, debió pasar bastante tiempo para poder producir una confrontación de este tipo. En un principio, el R.9 estuvo bastante despegado en precio del Duna. Paulatinamente, el Renault fue acomodado a través de sucesivas variantes -cada vez menos dotadas de elementos de confort- que derivaron en este GTL, que empareja su precio con el del Duna SCL que elegimos para la prueba. Al cabo de la confrontación, los parámetros resultaron tan indicativos que pensamos que la rivalidad se logró desde el mismo momento en que pisaron las calles y que solo atentó contra ella lo que apuntábamos recién.

Renault 9 GTL vs. Fiat Duna SCL

El Duna SCL y el R.9 GTL presentan como única variable de confort destacada, sendos equipos de aire acondicionado, lo que no cambia el estilo espartano con el que se comercializan.

El Fiat fue superior en velocidad máxima: 175,3 contra 166,7 km/h. La diferencia estuvo en que mientras el 9 lo logró en quinta velocidad, el Duna necesitó esforzarse en cuarta. Cuando en el Fiat se pone la quinta, las cosas apuntan a emparejarse, ya que araña los 170 km/h. También hubo ventajas para el Duna en aceleración: de 0 a 100 km/h tardó 11s31 contra 12s13 del 9.

En esto no hay ningún misterio, el moderno motor Tipo del Duna tiene 87 CV, mientras que el varillero "histórico" del Renault alcanza 82. Más allá de esto, son dos propulsores muy probados y eficaces, convertidos en caballitos de batalla de las respectivas terminales equipando a varios modelos. El Fiat también es más elástico, pese a lo cual consume levemente menos: en ruta, a 100 km/h constantes, recorrió 15,83 km/l, mientras que el R.9 llegó a 14,30.

Estilísticamente, no se puede negar que ambos arrastran diseños de principios de los '80. Más personal el Duna, los dos han sufrido constantes reactualizaciones a través de retoques menores: embellecedores de ruedas, faros, parrilla, spoilers, etc. El perfil del Fiat es más interesante a partir de su tercera ventanilla -que disminuye notoriamente la sección del parante trasero, aumentando la visibilidad lateral- y luce más compacto. El Renault, sin embargo, es más bajo y lanzado, con trompa y cola más largas. En ambos casos, los baberos están integrados a la línea de los respectivos paragolpes.

Renault 9 GTL vs. Fiat Duna SCL

En cada caso, las modificaciones cumplieron el cometido deseado, aunque sin poder ocultar un origen que cada vez los condiciona más dentro de un mercado que se moderniza rápidamente. Ventajas y limitaciones internas son similares en los dos modelos. El Duna tiene mejores butacas delanteras, en el R.9 son más amplias, pero poco anatómicas. Atrás, ambos autos presentan el problema de todos los modelos de la época: poco espacio para las piernas de los ocupantes del asiento trasero. Aunque en este caso, el Fiat tiene mayor amplitud.

Los tapizados son similares, aunque se nota mayor preocupación por el confort en el Fiat. Por ejemplo, la imagen que presentan los tapizados de las puertas del R.9 es bastante pobre, a diferencia de lo acolchados y aislantes que son los del Duna. También es más anatómico y moderno el volante y los comandos de los accesorios del Duna todos los modelos de la época: poco espacio para las piernas de los ocupantes del asiento trasero. Aunque en este caso, el Fiat tiene mayor amplitud.

Los tapizados son similares, aunque se nota mayor preocupación por el confort en el Fiat. Por ejemplo, la imagen que presentan los tapizados de las puertas del R.9 es bastante pobre, a diferencia de lo acolchados y aislantes que son los del Duna. También es más anatómico y moderno el volante y los comandos de los accesorios del Duna.

Renault 9 GTL vs. Fiat Duna SCL

La radio del auto de Sevel -Philco- es superior en funciones y calidad de sonido a la Philips que equipa al R.9. Por su parte, es similar el comportamiento de los AC: cumplen eficazmente su función. También el Fiat tiene mayor cantidad de lugares para dejar objetos, a pesar de una guantera pequeña, pero no se destaca como el Renault en la gestión de los distintos mecanismos, correderas de asientos, rebatido de respaldos, etc. A pesar que en este rubro la balanza parezca inclinarse a favor del Fiat, presenta detalles que atentan contra esta tendencia.

El curioso y original cenicero montado sobre el borde del panel se cae con frecuencia y los ruidos de carrocería también son más notorios. Los paneles de instrumentos son de lectura simple y directa, aunque en ello tienen que ver las limitaciones en cuanto a información. El del Duna es más ordenado, con un velocímetro grande y varias luces testigo junto con dos indicadores pequeños de temperatura y combustible.

El del Renault, también presenta un velocímetro grande y otro instrumento que agrupa, temperatura y combustible en forma confusa. Las luces testigo se alinean en la parte superior y, dependiendo de la posición del volante, a veces quedan ocultas por este. A pesar de algunas virtudes de funcionamiento, los comandos de ambos modelos son en general anticuados y cuestionables.

Renault 9 GTL vs. Fiat Duna SCL

Circulando en ciudad, el comportamiento de ambos es similar. Muy ágiles y con tamaño contenido, aparecen como las opciones más lógicas por capacidad y performance. Por tratarse de autos muy experimentados, no presentan complicaciones en el siempre congestionado y caótico tránsito ciudadano. Las suspensiones del R.9 no incomodan, por el contrario, dan sensación de solidez frente a las del Duna, que son bastante más ruidosas. La tendencia se magnifica en la ruta. Allí es donde el Renault brilla, con un andar más firme y seguro.

El Fiat, sin llegar a límites críticos, brinda una sensación de mayor inestabilidad y acusa bastante las irregularidades del piso. La sensación que deja el Renault es que el conductor siempre puede controlarlo y resulta notable la precisión de maniobras en cualquier tipo de radio de curva. Ambos modelos son sensibles a los vientos laterales, y en general, la insonorización está bastante comprometida.

La caja del Fiat es más ágil. Sin embargo, es más precisa la del Renault, inclusive por su sistema para colocar la MA: hay que destrabar un anillo para que ingrese el cambio, lo que es más seguro y evita equivocaciones. Ambas están muy bien relacionadas para el aprovechamiento del torque y la potencia del motor.

Renault 9 GTL vs. Fiat Duna SCL

Tanto el Fiat como el Renault presentan amplias superficies vidriadas, por lo que no presentan problemas de visibilidad hacia adelante y los costados. Sin embargo, hacia atrás, el Renault es uno de los ejemplos más pobres. El tamaño contenido del espejo interior y del exterior izquierdo, más la ausencia de uno sobre el lateral derecho, hacen que la visión hacia ese sector sea pobrísima. El Fiat presenta también espejos pequeños, pero tiene uno más, lo que notoriamente define el tema a su favor

Frenando, el Renault es superior. Se comporta en forma más estable bajo distintas exigencias de velocidad y piso. En el caso del Fiat, los frenos son más irregulares y presentan vibraciones, a pesar que no sufren grandes trastornos por fatiga. Un detalle curioso que cuestiona el sistema de pedalera del Fiat, es que cuando el conductor acciona el pedal de embrague o de frenos, el restante se mueve imitando la tendencia. También en este caso, el Renault es superior, por accionamiento más preciso y disposición de los pedales.

Los cinturones de seguridad cumplen correctamente su función. En ambos casos son combinados, inerciales y regulables en altura. Los traseros son de cintura, con las limitaciones del caso.

Las luces de Duna y R.9 son satisfactorias. Han sido muy mejoradas respecto a sus versiones originales, a pesar de las exigencias estilísticas respecto a los faros delanteros, que marcan una tendencia hacia unidades cada vez más pequeñas aunque potentes. Las traseras son grandes y visibles en ambos casos, destacándose las del Fiat que aparecen mejor integra-das a la línea del auto.

Con un baúl de 428 dm3, el Fiat supera ampliamente al Renault -que solo tiene 360 dm3- y en esto tiene que ver parte de lo que venimos insinuando en el desarrollo de la nota: el Duna aparece como un diseño más moderno y adecuado a las necesidades de un mercado cada vez más exigente.

Tanto el Renault 9 GTL, como el Fiat Duna SCL, responden con acierto a un mercado de precios. Sin embargo, creemos que es hora de ir modificando la tendencia. La constante afluencia a nuestro país de modelos importados que con precios similares, ofrecen mayor número de elementos de confort, terminación superior y tecnologías de avanzada, son referencias que tarde o temprano pueden modificar el éxito que hoy están teniendo estos dos titanes del mercado argentino.

Texto: Ricardo Delgado
Fotos: Juano Fernández

OTROS DATOS R9

Motor: 1.6 con cuatro cilindros en línea y 82 CV

Transmisión: Manual de cinco marchas

Velocidad máxima: 166,7 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 12,13 segundos

Distancia de frenado a 100 km/h: 45,6 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 14,3 km/l

Consumo en ciudad: 10,98 km/l

OTROS DATOS FIAT DUNA

Motor: 1.6 con cuatro cilindros en línea y 87 CV

Transmisión: Manual de cinco marchas

Velocidad máxima: 175,3 km/h

Aceleración 0-100 km/h: 11,31 segundos

Distancia de frenado a 100 km/h: 49,9 metros

Consumo en ruta a 100 km/h: 15,83 km/l

Consumo en ciudad: 11,44 km/l

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